Cuando reservar en un hotel se vuelve un enredo: crónica de una llamada inolvidable
Hay trabajos que ponen a prueba la paciencia, pero trabajar en la recepción de un hotel en plena Nochebuena y Navidad es de otro nivel. Mientras muchos disfrutan tamales, regalos y villancicos, algunos de nosotros jugamos a ser psicólogos, detectives y, a veces, maestros de primaria… todo al mismo tiempo. Esta es la historia de una llamada telefónica tan surrealista que parecería sacada de una telenovela mexicana, pero ocurrió en la vida real, y nos muestra que a veces, el sentido común brilla por su ausencia, incluso más que las luces navideñas.
El arte de reservar… sin fechas
Imagínate esto: después de una jornada larga, con el espíritu navideño a medias porque te tocó quedarte trabajando mientras el resto del mundo cena en familia, recibes una llamada peculiar. Al otro lado de la línea, una persona con un acento que solo podría describirse como “único en su especie” dice:
— Necesito hacer una reservación para la reunión familiar de los X-Y.
Hasta ahí, todo bien. En Latinoamérica, las reuniones familiares pueden ser cualquier cosa: desde un asado multitudinario hasta la clásica fiesta de quinceañera donde termina bailando hasta la abuela. El detalle está en que, para cualquier reservación de hotel, lo primero que se necesita saber son las fechas. Sí, FECHAS. No importa si es el bautizo del sobrino o la boda de la prima, sin fechas no hay cama que valga.
Con la mejor disposición, el recepcionista (que ya venía medio “salado” por trabajar en Navidad) le pregunta:
— ¿Cuándo planea hospedarse con nosotros?
Silencio. De esos que se sienten eternos. El cliente, como si estuviera hablando con alguien que no entiende, repite más lento y más fuerte:
— Ne-ce-si-to una re-ser-va para la reunión familiar de los X-Y.
Aquí, cualquier latino habría pensado: “¡Este compadre está más perdido que turco en la neblina!” Pero bueno, paciencia y saliva…
Más despistado que el Chavo en Acapulco
El recepcionista, con la paciencia de un santo, intenta explicarle de nuevo (como si le estuviera hablando a alguien cuyo sabor favorito es el crayón azul, como dirían en el Reddit original):
— Mire, señor, para poder hacerle la reservación y asegurarle el descuento del grupo, necesito que me diga las fechas exactas de su estadía.
Pero el cliente insiste:
— ¿Por qué no puedo simplemente reservar para la reunión familiar de los X-Y?
Aquí es donde la comunidad de Reddit no pudo evitar reírse y compartir sus propias anécdotas. Uno comentó, adaptándolo a nuestro contexto: “Es como si pensara que en la computadora del hotel hay una lista mágica de todas las fiestas de la familia Ramírez, y solo con decir el nombre ya le van a poner mariachi y pastel.”
Otro usuario agregó entre risas: “Al menos no asumió que el organizador ya había reservado todos los cuartos y nada más tenía que llegar a dormir.” Y otro más bromeó: “¿Y si hay cinco reuniones familiares de los X-Y este mes? ¿A cuál va a ir, jefe?”
La realidad es que muchos huéspedes piensan que reservar con el nombre del evento basta, pero, como varios recepcionistas comentaron, los sistemas de los hoteles no funcionan como magia. Necesitan fechas, porque pueden haber varias reuniones con nombres similares o incluso bloques de habitaciones para el mismo grupo, pero en diferentes fechas. Además, como bien dijeron, si sólo das el nombre y no las fechas, es como querer buscar “Juan Pérez” en la guía telefónica esperando encontrar solo uno.
El lado humano y las risas del gremio
Entre las respuestas de la comunidad, no faltó quien defendiera al cliente despistado. Uno comentó: “La invitación de la familia seguro decía: ‘Llama al Hotel Paraíso y pide la reunión de los X-Y’, y él solo siguió instrucciones.” Otro añadió: “La mayoría de la gente no tiene idea de cómo funcionan los sistemas de los hoteles, piensan que solo con decir el nombre ya está todo listo, como pedir una pizza.”
Pero el mismo recepcionista aclaró: “No creo que sea ignorancia sobre el sistema, sino que no quería interactuar con la realidad. Le expliqué varias veces y seguía repitiendo lo mismo, como disco rayado.”
Y para rematar, hubo quien soltó la carcajada diciendo: “Quizá era un primo al que no invitaron y quería sacar la información para colarse en la reunión, hacer el show y salir en las fotos.”
Reflexión final: Un poco de comprensión… y mucho humor
Trabajar en recepción de hotel, especialmente en fechas festivas en Latinoamérica, es tener historias para contar de por vida. Desde el que llega preguntando si el hotel estará abierto en Navidad (¡pues claro, por eso estamos aquí!), hasta el que piensa que uno es adivino y sabe las fechas de todas las reuniones familiares de la ciudad. Es un trabajo que exige paciencia, empatía y, sobre todo, sentido del humor.
Así que la próxima vez que vayas a reservar un cuarto para una boda, quinceañera o la clásica fiesta del tío que siempre se pasa con el tequila, no olvides lo esencial: ¡las fechas! Porque ni el mejor recepcionista con espíritu navideño podrá adivinar cuándo es “la reunión familiar de los X-Y” sin esa información.
¿Te ha tocado lidiar con clientes despistados o situaciones absurdas en tu trabajo? Cuéntanos tu anécdota en los comentarios y sigamos riendo juntos de las locuras del día a día laboral, que, al final, todos hemos sido “ese cliente” alguna vez.
Publicación Original en Reddit: I just spoke with one of the dumbest