Cuando Recursos Humanos y los detectores de humo casi apagan la empresa: una odisea en la sala de servidores
En toda oficina latinoamericana siempre hay historias de terror: el café desaparecido, la impresora que nunca funciona o el jefe que cree que “reinstalar el Windows” es la solución mágica. Pero lo que ocurrió en esta empresa va mucho más allá: imagina que Recursos Humanos, sí, ese departamento que normalmente solo manda correos de cumpleaños y recordatorios de capacitaciones obligatorias, casi deja fuera de combate a toda la compañía por “probar” los detectores de humo… en la mismísima sala de servidores. ¡Prepárate para una historia que mezcla drama, risas y un poquito de infarto tecnológico!
El día en que Recursos Humanos quiso jugar a los bomberos
Era una mañana cualquiera. Nuestro protagonista, jefe del área de sistemas (o como decían en esos tiempos, “MIS”), estaba concentrado trabajando en su oficina, con vista panorámica gracias a las paredes de vidrio que separaban los diferentes espacios: su oficina, el área de TI, la sala de servidores y más oficinas al otro lado del pasillo. Desde su trinchera podía ver todo lo que ocurría, como si fuera el Big Brother de la oficina.
De repente, algo fuera de lo común llama su atención: ve a la gerente de Recursos Humanos entrando, sin previo aviso, a la sagrada sala de servidores, acompañada de un tipo cargando lo que parecía ser un soplador de hojas. “¿Y desde cuándo Recursos Humanos tiene acceso a esta zona? ¡Nadie fuera de TI debería tener esa tarjeta!”, pensó indignado. Pero el asombro se transformó rápidamente en horror cuando se dio cuenta de que aquel “soplador” era en realidad una varita de humo. Sí, estaban “probando” los detectores de humo, justo al lado de un IBM4361 mainframe, un AS400, un servidor Sparc, servidores Novell, un switch telefónico ROLM y varios multiplexores T1. En otras palabras: el corazón digital de la empresa.
Y como buena historia de terror laboral, lo inevitable sucedió: los detectores se dispararon, el sistema de energía ininterrumpida (UPS) se apagó automáticamente y… ¡todo quedó en silencio! La empresa entera, desconectada, sin datos, sin teléfonos, sin nada. El escándalo se podía ver a través de los vidrios mientras los jefes de otros departamentos, entre asombrados y divertidos, presenciaban cómo el jefe de sistemas saltaba, gritaba y reclamaba a los dos “héroes” del día.
Cuando el poder (de acceso) se sube a la cabeza
En la cultura laboral latinoamericana, Recursos Humanos suele ser el guardián de las normas, pero a veces también se creen dueños de la llave maestra. En este caso, la pregunta se volvió viral entre los colegas: ¿cómo es que RH tenía acceso a la sala de servidores sin supervisión? No faltó quien bromeara: “Seguramente investigaron a sí mismos y concluyeron que no hicieron nada malo”, como comentó un usuario en la comunidad, señalando esa costumbre tan conocida de tapar los errores entre departamentos.
Otra voz de la comunidad lo dijo sin pelos en la lengua: “Recursos Humanos siempre busca acceso global. Son incapaces de no abusar de su posición.” Y es que, en muchas empresas de Latinoamérica, se da por hecho que RH tiene acceso a todo “por si hay que despedir a alguien”, aunque claramente, el sentido común grita que deberían estar acompañados por el jefe del área, no andar de exploradores solitarios.
¿Y qué pasa cuando se les da demasiada confianza? Pues suceden desastres como este. Lo curioso es que nadie pensó en capacitar a RH sobre lo que realmente implica entrar a una sala de servidores: no es lo mismo revisar archivos en papel que meterse con el sistema nervioso digital de la empresa. Como ironizó otro usuario: “Ahora te van a llamar por acoso, porque heriste sus delicados sentimientos al gritarles”.
Entre UPS, Halón y soluciones a la mexicana
Esta historia desató una ola de anécdotas y memes en la comunidad. Muchos compartieron experiencias similares, como la del técnico que tuvo que meter al más flaco del equipo por el techo para reactivar manualmente los servidores tras quedar encerrados por un error eléctrico, o la del administrador que activó por accidente el sistema de Halón (un gas carísimo y peligroso para extinguir incendios en centros de datos), lo que terminó en una limpieza “barata” de solo 60 mil dólares. ¡Un chiste caro hasta para Silicon Valley!
Otros recordaron los famosos “botones rojos de emergencia” que, si bien son útiles en fábricas o talleres con maquinaria pesada, en una sala de servidores pueden ser el terror de cualquier sysadmin: un simple tropiezo y adiós a la operación de toda la empresa. Como bien sabemos en Latinoamérica, a veces las oficinas parecen diseñadas por el enemigo: ¿quién no ha visto el enchufe del microondas compartiendo toma con el router principal?
Moraleja: ¡Que cada quien haga su chamba!
La moraleja de esta historia es sencilla y universal, pero más vigente que nunca en nuestras oficinas: cada quien debe hacer lo que le corresponde y, sobre todo, respetar los límites de los demás. Recursos Humanos tiene un papel clave, pero no es Superman. Y la sala de servidores, ese lugar misterioso que huele a aire acondicionado y cables, merece respeto y protocolos claros.
Así que la próxima vez que veas a alguien de RH con una varita de humo o cualquier cosa rara cerca de los servidores, ¡corre! O al menos, asegúrate de que primero tomen una buena capacitación… y de paso, revisa que solo los de sistemas tengan acceso.
¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Tienes historias de terror con departamentos que se meten donde no deben? ¡Cuéntanos en los comentarios! En la oficina, como en la vida, el que no escucha, termina apagando todo… ¡literalmente!
Publicación Original en Reddit: HR & Fire Detectors