Cuando obedecer órdenes en la oficina solo hace que todo empeore: la historia de un soporte técnico 'a la mexicana
¿Alguna vez te ha pasado que en la oficina te piden seguir una regla absurda y, por obedecerla, todo sale peor? Si trabajas en Latinoamérica, seguro tienes alguna anécdota parecida. Hoy te traigo una historia sacada de Reddit que bien podría haber pasado en cualquier empresa mexicana, argentina o colombiana: la clásica batalla entre el que sabe hacer las cosas y la burocracia que solo estorba.
El nacimiento de un sistema… ¡y de un problema!
Nuestro protagonista, ya jubilado, fue durante muchos años el “crack” de IT en una empresa de ingeniería. Un día, le encargaron diseñar un sistema para rastrear planos y dibujos, algo así como el tesoro de la oficina. Como buen latino, le puso alma, vida y corazón, y el sistema funcionaba de maravilla. Pero aquí viene el plot twist: la empresa, como suele pasar, puso a un “help desk” (soporte técnico) sin prepararlo bien. Y claro, los usuarios, que no son tontos, en vez de hablarle al help desk, preferían ir directo con el desarrollador estrella.
¿Te suena familiar? Ese escenario de “mejor pregúntale a Juanito, él sí sabe”, mientras el soporte oficial solo sirve para hacer corajes y tomar café.
Cuando la burocracia mete su cuchara: “¡No ayudes más!”
Y como en toda buena telenovela de oficina, llega la orden desde arriba: “A partir de ahora, todas las dudas deben pasar por el help desk”. Nuestro protagonista, al principio, hizo oídos sordos (como buen latino que sabe que las reglas absurdas a veces se ignoran por la salud mental de todos). Pero cuando la orden se repitió y ya no hubo escapatoria, aplicó la famosa “obediencia maliciosa”: dejó de ayudar a todos y mandó a los usuarios a ese help desk que no sabía ni cómo prender la computadora.
Como era de esperarse, el caos no tardó en llegar. En solo tres días, la gente estaba más perdida que pulpo en garaje y nadie podía avanzar en su trabajo. Y, como suele pasar en nuestros trabajos, solo cuando la cosa se puso fea, los jefes se dieron cuenta de su error.
Un comentario de la comunidad lo resume perfecto: “Es increíble cómo la dirección de las empresas puede dispararse en el pie una y otra vez con este tipo de cosas”. Y sí, parece que en todas partes se cuecen habas.
El arte de obedecer… para que te rueguen que vuelvas
Esta historia no solo nos hace reír, también refleja un fenómeno muy latinoamericano: la cultura de la improvisación y el “ahí se va”. Muchas veces, los mandos altos creen que con poner a alguien en soporte (aunque no sepa nada) ya se resolvió el problema. Pero al final, cuando el desastre es inminente, terminan suplicándole al experto que regrese a salvar el barco.
Como dijo otro comentarista, “en mi empresa pasa igualito cada vez que cambian algo: arman una junta motivacional y luego dejan que todos se ahoguen”. ¿Te imaginas si en vez de tantas reuniones y correos eternos, mejor dieran capacitaciones reales?
Otra joya de la comunidad: “En mi trabajo, cuando lanzan un sistema nuevo, nos enteramos porque los usuarios empiezan a llamar preguntando qué pasó. Y cuando sí nos entrenan, lo hacen seis meses antes y ya se nos olvidó todo”.
Esta dinámica de “no es problema hasta que se convierte en problema de los jefes” es tan nuestra como los memes de Piolín en WhatsApp.
¿Y si aprendemos algo de esto?
Al final, la historia tuvo final feliz: no solo le volvieron a pedir ayuda al desarrollador, sino que por fin le dieron tiempo para entrenar al help desk (¡milagro!). Pero ¿por qué esperar a que todo truene antes de hacer las cosas bien?
Esta historia nos deja varias lecciones, especialmente para quienes trabajan en empresas donde la burocracia pesa más que el sentido común:
- Capacitar bien a los equipos de soporte no es un lujo, es una necesidad.
- Escuchar a quien realmente sabe puede ahorrarte muchos dolores de cabeza.
- La obediencia ciega, cuando se usa con picardía, puede ser la mejor protesta silenciosa contra las malas decisiones.
Y como buen consejo latino, nunca subestimes el poder de la “obediencia maliciosa”: a veces, hay que dejar que las cosas se caigan para que los jefes abran los ojos… aunque sea por tres días.
¿Te ha pasado algo parecido?
Seguro tienes tu propia historia de oficina donde las cosas se arreglaron solo cuando todo estuvo a punto de explotar. ¡Cuéntanos en los comentarios! ¿Eres el “Juanito” al que todos buscan? ¿O eres de los que ha sufrido con un help desk inútil? Aquí nos reímos para no llorar, porque en Latinoamérica, si no es complicado, no es divertido.
¿Tienes anécdotas de esas reuniones eternas donde no se resuelve nada? ¿O de jefes que creen que con un PowerPoint todo se arregla? ¡Suelta la sopa y hagamos catarsis juntos!
Publicación Original en Reddit: Okay then, I won't help