Cuando los papás de deportistas se creen dueños del hotel: crónica de una jornada al borde del colapso
¿Alguna vez te has sentido tan cerca de perder la paciencia que ni el mate ni el cafecito lo salvan? Bueno, prepárate porque hoy te traigo una historia que refleja la realidad de muchos que trabajan en recepción de hoteles, especialmente cuando llegan los famosos grupos de deportes. Entre familias que piensan que el mundo gira alrededor del partido de su hijo, huéspedes agotados y teléfonos que no dejan de sonar, el estrés puede alcanzar niveles de final de novela de narcos.
Un turno de 14 horas, 80 check-ins y cero respiro
Imagina esto: llegas a tu turno matutino en recepción, con la esperanza de que tu día sea tranquilo, y de repente recibes un mensaje: tu relevo se reportó enfermo y te piden quedarte hasta las 9 de la noche. Ya de por sí 14 horas en el mostrador suenan a castigo divino, pero bueno, uno necesita el dinero y nunca está de más sumar horas extras.
Pero la cosa no termina ahí. Resulta que ese mismo día, cinco grupos diferentes que participaban en una convención agrícola (sí, esas donde los chicos se portan bien y nadie arma escándalos) hacen el check-out. El hotel queda prácticamente vacío… pero solo por unas horas, porque en la tarde llegan nada menos que ¡80 familias! Todas listas para ocupar el hotel por completo en otro fin de semana de sold out.
¿Y quiénes son los protagonistas? Pues los famosos papás de deportistas, que en Latinoamérica fácilmente podemos comparar con esos padres de fútbol, béisbol o incluso porristas, que viven los partidos como si fueran la final del Mundial.
El show de las solicitudes imposibles: “Mi hijo tiene que descansar”
Desde temprano, el teléfono no para de sonar. “¿Hay posibilidad de early check-in?”, preguntan todos, casi como si no supieran que el horario de ingreso es a las 3pm y la realidad es que el personal de limpieza apenas está recuperando fuerzas tras la avalancha de la mañana. Uno hace lo posible por ser amable: “Puedo anotarlos en una lista y si hay habitaciones listas antes, con gusto se las asigno, pero no puedo garantizar nada antes de las 3”.
La mayoría lo entiende… hasta que aparece la mamá intensa. Esa que se siente con derecho especial solo por tener membresía o por el simple hecho de que su hijo juega en el equipo. “Pero es que mi hijo necesita descansar para el partido”, reclama como si fuera Messi a punto de jugar la final.
Y cuando el recepcionista, repitiendo el mismo discurso que ha dado desde las 7am, intenta explicarle la situación, la señora suelta una joya filosófica digna de redes sociales: “Pues nada en la vida está garantizado. Me podría chocar y morir camino al hotel. ¿De qué me hablas?”. Uno se queda mudo. ¿En serio? ¿Tan difícil es entender que el hotel no es la casa de la tía abuela donde se puede llegar a cualquier hora?
Un usuario comentó con humor que, si tanto le urge al hijo dormir, que reclinen el asiento del auto y lo dejen descansar ahí. Otros bromearon diciendo que “descansar” para estos chicos es correr por el hotel y lanzarse a la alberca, mientras los papás se relajan (o más bien, se enfiestan) en el lobby, abriendo su caja de vino. Nadie lo dice, pero todos lo piensan: el verdadero descanso es para los adultos con su chela fría, mientras dejan que los niños hagan travesuras.
Papás de deportes: ¿los peores huéspedes?
La comunidad lo dejó claro: los papás de deportistas son una especie aparte. Entre los comentarios más picantes, uno decía: “Su falta de organización no es mi emergencia”, una frase que todos los que han trabajado en atención al cliente quisiéramos tatuarnos. Otro sugería que si realmente quería entrar antes, debió reservar la noche previa. ¡Sentido común, por favor!
Y aquí va lo mejor: muchos coinciden en que los verdaderos mártires no son ni los recepcionistas ni los niños, sino los huéspedes normales que buscan descansar y terminan sobreviviendo un fin de semana entre carreras en los pasillos y padres haciendo ruido hasta la madrugada.
En Latinoamérica, donde la convivencia en hoteles durante torneos de fútbol infantil, campeonatos de porras o viajes de fin de curso es pan de cada día, todos tenemos historias parecidas. Si no es el papá que exige una almohada extra para “su campeón”, es la mamá que quiere que le guarden la comida casera en la nevera del personal. Y claro, el típico grupo de padres que arma la tertulia en la recepción, mientras los niños hacen de las suyas y los empleados rezan para que las habitaciones sigan en pie.
Consejos de supervivencia y un poco de humor para no perder la cabeza
Varios veteranos en la industria hotelera aconsejan que lo mejor es decir “no” de frente, sin rodeos. Nada de listas mágicas ni esperanzas infundadas, porque al primer check-in temprano, todo el equipo de papás vendrá a exigir el mismo trato. La honestidad y las reglas claras son la mejor defensa contra el caos.
Algunos hasta proponen que, si te topas con un cliente grosero, simplemente le recuerdes que todo tiene un límite y, si no le gusta, puede buscar otro hotel (dicho con elegancia, claro está). Otros, con más picardía, recomiendan responderle a la señora de la tragedia vial: “¿Quiere que cancelemos su reserva por si no llega?”.
Lo cierto es que, entre anécdotas y consejos, trabajar en recepción es como ser árbitro en clásico de barrio: recibes gritos de todos lados, pero lo importante es mantener la calma, seguir las reglas y, si tienes suerte, reírte de la situación con los compañeros al final del día.
¿Y tú, has sobrevivido a una invasión de papás de deportistas?
En fin, la próxima vez que vayas a un hotel y veas a un recepcionista con cara de querer huir por la ventana, recuerda: probablemente está sobreviviendo a otro grupo de papás de deportes. La paciencia es clave, y un poco de empatía nunca está de más.
¿Tienes alguna historia parecida? ¿Fuiste ese papá exigente o el empleado paciente? ¡Cuéntanos tu anécdota y comparte este post con quien necesita reírse (o desahogarse) un rato!
Porque, como dicen en la comunidad, “en cien años, ¿a quién le va a importar?”. Pero hoy, seguro que sí.
Publicación Original en Reddit: This 🤏🏻 close to losing my cool.