Cuando los nuevos empleados parecen de película... ¡pero de terror!
¿Quién no ha escuchado en la oficina ese clásico lamento: “¡Ya no hacen empleados como antes!”? Pues imagina vivirlo todos los días en la recepción de un hotel, donde cada nueva contratación puede ser el inicio de una comedia... o una pesadilla digna de telenovela. Si alguna vez has sentido que entrenar al nuevo es como enseñarle a bailar salsa a alguien con dos pies izquierdos, esta historia es para ti.
Bienvenidos a la trinchera del front desk, donde el drama nunca duerme y los turnos de 12 horas son el pan de cada día. Aquí, la paciencia es más valiosa que el café y las excusas de los nuevos empleados... bueno, esas no tienen precio.
El arte de contratar a "la persona ideal" (o al menos, intentarlo)
En Latinoamérica, todos sabemos que conseguir chamba estable, con prestaciones y buen ambiente, es casi tan difícil como sacar la visa estadounidense. Por eso, cuando una empresa ofrece contrato sindicalizado, buen sueldo, vacaciones pagadas y hasta días de enfermedad, uno pensaría que los empleados harían fila desde la madrugada como en el IMSS. Pero, ¡oh sorpresa! El verdadero reto no es atraer candidatos, sino encontrar uno que no te haga arrepentirte después de la primera semana.
El autor de esta historia, quien lleva años en el hotel, nos cuenta que entrenan a los nuevos con paciencia de santo y luego, a los dos meses, resulta que la nueva “estrella” sólo puede trabajar los días que no tiene “compromiso” (tradúzcase: fiestas, series pendientes en Netflix o tal vez una cita con el doctor Simi). Y claro, después hay que cubrir las ausencias con los mismos de siempre, esos guerreros que ya llevan turnos dobles y ojeras de mapache.
Un comentarista lo resumió con humor: “Aquí parece que aplican el dicho de ‘al trabajo lo que es del trabajo y al descanso... todo lo demás’”. Y así, los nuevos llegan con currículum reluciente, pero a la hora de la verdad, la responsabilidad es más escurridiza que la quincena.
Excusas, mentiras y otras historias de terror laboral
Quien ha trabajado en recepción de hotel en Latinoamérica sabe que las excusas de los empleados pueden ser más creativas que las de los estudiantes para justificar la tarea. Desde el clásico “me dio gripa” (aunque en la foto de Instagram salieron en la playa) hasta el legendario “se me ponchó la llanta”, pero llegan dos horas después, perfectamente peinados y sin una gota de sudor.
En el relato original, una chica intentó este truco de la llanta, pero como buena telenovela, el drama se desenmascaró: la puntualidad del retraso y su look impecable la delataron. Y si creías que sólo la gente común miente en el CV, aquí la creatividad alcanza niveles de novela policiaca. El equipo de recursos humanos llamó a la “referencia” de una candidata, pero al hablar con otros empleados del lugar, se enteraron de que todo era puro cuento. ¡Así o más descarado!
¿Culpa de los salarios? No siempre, pero...
En los comentarios, varios lectores sugirieron que el problema de fondo es el sueldo: “Pagas cacahuates, recibes changos”, decía uno, adaptando el famoso dicho. Pero el autor aclara que aquí no es así: el hotel paga bien, con sindicato y todas las prestaciones de ley. Entonces, ¿qué está pasando?
Algunos opinan que, después de la pandemia, la motivación de los empleados cambió. “Ahora la gente sólo quiere cumplir lo mínimo, porque sienten que de todas formas no hay recompensa”, comenta otro usuario, muy en tono de sobremesa familiar. Y es cierto, muchos jóvenes hoy prefieren la flexibilidad a la estabilidad, y eso choca con las empresas que buscan compromiso a largo plazo. Como diría la abuela: “Antes se trabajaba por el orgullo, ahora por el WiFi”.
¿Será que el problema es la selección?
Un lector atinadamente comentó: “Hay que dejar de contratar a cualquier ‘alma tibia’ que aparezca y tomarse en serio la selección”. Y es que, en Latinoamérica, el “palancazo” o la recomendación familiar todavía pesa, pero cada vez es más importante filtrar bien a los candidatos. Ya no basta con que la tía de tu primo te diga que eres responsable, ¡hay que comprobarlo!
Al final, esta historia es un reflejo de lo que vivimos en muchos trabajos: la dificultad de encontrar gente que realmente se ponga la camiseta. Pero también muestra el ingenio y la resistencia de quienes llevan años en la misma empresa, cubriendo huecos, entrenando a los nuevos y, sobre todo, manteniendo el buen humor a pesar de todo.
¿Y tú, qué opinas?
¿Te has topado con compañeros que parecen salidos de una telenovela? ¿Crees que los tiempos han cambiado o que seguimos en las mismas de siempre? Cuéntanos tu historia en los comentarios y, como dicen en los hoteles: “¡Gracias por su preferencia, esperamos verlo de vuelta!”
Publicación Original en Reddit: Fed up with new hires