Cuando los ladrones se llevan la peor parte: una venganza con gasolina y risas
En toda América Latina, todos conocemos a alguien que ha sufrido por los famosos “amantes de lo ajeno”. Ya sea en el barrio, en el trabajo, o incluso en la misma familia, robar cosas ajenas parece deporte nacional para algunos. Pero imagina que te roben los bidones de gasolina del trabajo una y otra vez… y que un día decidas que ya fue suficiente. Así empieza la historia de hoy, donde una cuadrilla de jardineros en Estados Unidos decidió darles a los ladrones una cucharadita de su propia medicina, ¡y la venganza fue tan épica que internet todavía lo celebra!
Un robo constante y una idea brillante
En países como México, Argentina o Colombia, seguro más de uno habrá dicho “el que no transa, no avanza” cuando ve cómo las cosas desaparecen misteriosamente del trabajo. Así le pasaba al protagonista de nuestra historia, quien era jefe de cuadrilla en una empresa de jardinería. Cada semana, sus bidones de gasolina desaparecían como por arte de magia. Estos bidones no son baratos: cuestan alrededor de $60 dólares cada uno, sin contar la gasolina o el diésel que llevaban dentro.
Después de reponerlos varias veces —y de sentir la clásica impotencia que todos hemos sentido cuando nos roban—, el jefe y su equipo decidieron que si la vida te da limones… ¡tú preparas limonada con chile y se las avientas al que te la hizo! Así que llenaron los bidones de diésel con gasolina, y los de gasolina con diésel. Básicamente, hicieron un “cambio de papeles” que, en el mundo de los motores, es casi una declaración de guerra.
El día de la gran venganza: karma sobre ruedas
No pasó mucho tiempo antes de que los bidones volvieran a desaparecer. La cuadrilla apenas pudo contener la risa, sabiendo lo que se venía. Al poco rato, mientras iban de un trabajo a otro, se encontraron sus propios bidones tirados vacíos en la carretera, y unos metros más adelante… ¡un Cadillac Escalade último modelo, parado en medio del camino, completamente muerto!
¿La reacción? Se limitaron a sonreír y saludar amistosamente mientras pasaban junto al ladrón, quien seguramente estaba a punto de arrancarse los cabellos. En palabras de un usuario de Reddit: “Esto es justicia poética servida calientita”. Y es que, como decimos en Latinoamérica, “el que la hace, la paga”.
La comunidad opina: creatividad, humor y algunos expertos en combustibles
La historia no tardó en volverse viral. Los comentarios en Reddit fueron una mezcla de carcajadas, consejos de venganza y hasta debates técnicos sobre qué tan dañino es mezclar combustibles. Un usuario preguntó con picardía: “¿Qué había en el bidón de ‘cosas muy malas’?” Y otro, con el típico humor ácido latino, respondió: “Copias de la película de Adam Sandler ‘Jack and Jill’… eso sí es crueldad”.
Dejando las bromas de lado, varios mecánicos y trabajadores del campo aportaron su granito de arena. Uno explicó que poner diésel en un motor de gasolina puede dejar el coche inservible, mientras que mezclar gasolina en un motor diésel lo puede destruir por completo. Como dirían los abuelos: “El remedio fue peor que la enfermedad”.
Incluso hubo quienes compartieron sus propias experiencias: desde el clásico truco de dejar un bidón con agua salada (como hacen en los campos petroleros) hasta mezclar detergente, acetona, azúcar y queroseno. ¡Vaya recetario de maldades! Un comentario que me sacó carcajadas decía: “Esta es la versión automotriz de poner chiles habaneros en la comida para atrapar al compañero que roba almuerzos en la oficina”.
Justicia a la latina: entre karma, ironía y lecciones de vida
Lo más fascinante de esta historia es cómo refleja la sabiduría popular de nuestra región. Aquí no hace falta llamar a la policía ni perder tiempo en trámites; a veces, el karma llega más rápido de lo esperado. Como resumió otro usuario: “El universo diciéndote ‘sigue jugando y verás lo que te pasa’”.
Y ojo, antes de que alguien piense que es demasiado, la ley es clara: si cometes un delito y algo te sale mal por andar de ladrón… pues ni modo, a aguantarse. Como diría tu tía, “el que busca, encuentra”.
Conclusión: ¿Venganza dulce o lección necesaria?
En Latinoamérica, donde el ingenio y el humor son parte de la resistencia diaria, historias como esta nos recuerdan que a veces la mejor justicia es la que se sirve con una sonrisa. ¿Tú qué harías si te pasara algo así en el trabajo o en tu barrio? ¿Has tenido que recurrir a una “venganza chiquita” para que aprendan los abusivos? Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos celebrando el poder del karma… al estilo latino.
¡No olvides compartir esta anécdota con tus amigos y familiares! Porque si algo nos encanta, es una buena historia de justicia callejera con un toque de picardía.
Publicación Original en Reddit: Revenge on the thieves