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Cuando las reseñas online te hacen reír (y a veces llorar) en la recepción de un hotel

Ilustración de anime de dos recepcionistas con diferentes enfoques hacia los huéspedes y la entrega de regalos.
En esta vibrante escena de anime, dos recepcionistas muestran sus estilos contrastantes: uno prioriza la exclusividad con bolsas de regalo para miembros Elite, mientras que el otro abraza la generosidad para todos los huéspedes. ¡Descubre cómo estos enfoques únicos moldean las experiencias de los visitantes en nuestro último blog!

En el mundo hotelero, la recepción es como el corazón de la casa: ahí late el ritmo de todos los problemas, las alegrías y, claro, los chismes. Pero lo que pocos cuentan es cómo las reseñas en línea pueden volverse el verdadero show del día. Entre huéspedes con el genio volteado, colegas con estilos opuestos y comentarios dignos de telenovela, a veces no queda más que reír… o resignarse y pedir otra taza de café.

Hoy te cuento una historia que no solo muestra lo surrealista del trabajo en recepción, sino que también confirma que, aunque uno haga todo bien, siempre habrá quien vea el vaso medio vacío (o, mejor dicho, ¡la botella de agua del “gift bag”!).

Dos estilos, una recepción y muchos malentendidos

Trabajar en recepción es como ser árbitro en un partido de fútbol de barrio: todos creen tener la razón y tú solo intentas que nadie te arroje el balón en la cara. En este hotel, mi compañera y yo no podríamos ser más diferentes. Ella, estricta y meticulosa, solo entrega los famosos “gift bags” (dos botellas de agua y un snack) a los “Miembros Elite”, siguiendo el reglamento al pie de la letra. Yo, en cambio, prefiero repartirlos a todos, como un acto de bienvenida y agradecimiento. ¿El resultado? Mientras mis “buenas ondas” aparecen seguido en las reseñas online, ella a veces se lleva comentarios menos amables.

Uno de los huéspedes, ni corto ni perezoso, escribió: “La señora mayor en la recepción no era nada amigable, parecía que no quería que la molestaran”. Cuando leímos eso, mi compañera –que lleva más años que el mobiliario del lobby– puso cara de perrito triste. Y sí, a veces su seriedad puede espantar, pero quienes la conocemos sabemos que es de las personas más dulces. Yo no pude evitar soltar la carcajada, y ella también terminó riéndose. ¡Así es la vida en recepción!

El huésped que inventó su propia novela

Pero las reseñas no perdonan a nadie. Al poco tiempo, apareció una sobre mí que me hizo levantar las cejas. El huésped en cuestión se quedó más de tres semanas y trajo consigo una lista de problemas… algunos que nos contó, otros que ni nos enteramos hasta que salieron en la reseña. La joya fue cuando afirmó que, al hacer el check-out, el “joven de la recepción” (o sea, yo) le hizo comentarios groseros.

La escena real fue otra: le pregunté cortésmente cómo había estado su estadía y le extendí la mano para recibir las llaves. Él, con cara de pocos amigos, respondió: “¿Para qué carajos preguntas eso?” y se fue. Volvió segundos después a pedir su recibo, se lo di, y listo. Sin chismes, sin indirectas, sin nada.

Al leer la reseña, mi compañera me miró y soltó, sin filtro: “Bueno… ese señor está hablando pura basura”. Y ambos nos reímos como si acabáramos de escuchar un chiste de Cantinflas. Uno de los comentarios en el foro lo resumió perfecto: “A veces la gente inventa cosas solo por dañar. Pero los que te conocen saben cómo eres realmente”.

El arte de sobrevivir a las reseñas tóxicas

Lo más curioso de todo esto es cómo las reseñas pueden convertirse en armas de doble filo. Un usuario compartió en el foro que, una vez, lo acusaron de insultar a un cliente, cuando ni siquiera estaba presente en el hotel. Otro contó que lo tacharon de grosero solo por explicar una política que al huésped no le gustó, y una gerente le dijo: “Eso pasa siempre, no te preocupes”.

En Latinoamérica, este tipo de situaciones nos suenan familiares. Todos hemos tenido ese cliente que, pase lo que pase, nunca quedará conforme y buscará dónde quejarse (¡como las suegras en las fiestas familiares!). Y es que, como dijo uno de los comentaristas: “Hay personas que no se pueden complacer, ni aunque les des el cielo con todo y mariachis”.

Pero, ojo, también hay quienes señalan que romper las reglas para dar “mejor servicio” puede causar problemas a los colegas. Como aquel comentario que advertía: “Si tú das regalos a todos, luego el siguiente compañero se mete en problemas por seguir la política. Al final, el que pone orden queda como el malo”. Es verdad, el equilibrio entre calidez y cumplimiento de normas es lo más difícil de lograr.

Reflexiones de la recepción: entre risas, chismes y realidades

Trabajar en un hotel es ser testigo de la mejor y la peor cara de las personas. Las reseñas, aunque a veces injustas o inventadas, también son parte del folclore de este trabajo. Y sí, a veces duelen, sobre todo cuando se mezclan prejuicios y diferencias culturales –como cuando uno es el único inmigrante o la única persona de color en el equipo, y sabe que no puede permitirse errores que otros sí.

Pero al final del día, lo que más vale son esas pequeñas complicidades con los compañeros, las risas tras una reseña absurda y el saber que, a pesar de todo, seguimos haciendo nuestro trabajo con dignidad y, por qué no, con un poco de humor latino.

¿Tú también has sido víctima de una reseña injusta o hilarante en tu trabajo? Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos riéndonos juntos de lo que nos toca vivir detrás del mostrador. ¡Nada como la recepción para aprender que en la vida, a veces, hay que reír para no llorar!


Publicación Original en Reddit: Online review including both my coworker and I