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Cuando las reglas se cumplen al pie de la letra: la venganza de la comunidad contra la HOA

Ilustración en caricatura de una comunidad de casas adosadas con un letrero de HOA, mostrando conflicto vecinal y cumplimiento de reglas.
En esta vibrante escena en caricatura 3D, las tensiones aumentan en nuestra tranquila comunidad de casas adosadas con las nuevas reglas de la HOA. ¿Cambiará todo el enfoque estricto de Marcus?

¿Te imaginas vivir en un lugar donde te multan porque tu tapete de entrada es del color “incorrecto” o porque tu hijo dejó el patineta afuera unas horas? Si crees que solo pasa en películas gringas, prepárate: la realidad puede ser aún más absurda. Hoy te traigo la historia de una comunidad en Idaho, Estados Unidos, que decidió ponerle un alto a su junta de vecinos (HOA) usando su propia medicina. Y no vas a poder parar de reír y reflexionar sobre el poder de las reglas… y de la venganza bien planeada.

El vecino que llegó con sed de poder (y de reglas)

Todo comenzó cuando Marcus, un vecino nuevo, se mudó a la comunidad y, sin siquiera desempacar, ya estaba metido en la junta directiva de la HOA (Homeowners Association, o sea, los que mandan en el fraccionamiento). En muchos lugares de Latinoamérica, la junta vecinal solo se junta para organizar la posada o pedir que barran el parque, pero en Estados Unidos, hay lugares donde estas juntas tienen poder casi de dictador: deciden hasta el color de tu puerta.

Marcus, apenas llegó, se puso a repartir multas y avisos de violaciones por todo. Que si el tapete era burdeos y debía ser marrón, que si el coche estaba tres centímetros fuera del espacio, que si hay una patineta afuera… ¡Hasta la señora que vende pasteles en la esquina habría salido multada! Y lo peor: ni preguntaba, ni advertía, directo a la infracción. Su lema: “Las reglas son las reglas. Si hago excepciones, ¿dónde termina esto?”. Un clásico.

La venganza de la letra chiquita

Cansado de la dictadura de Marcus, uno de los vecinos (el protagonista del post original) decidió aplicar la mejor técnica de “cumplimiento malicioso”: si Marcus quería que todo se cumpliera al pie de la letra, pues así sería… ¡pero para todos!

El vecino leyó de principio a fin el reglamento de la HOA (¡47 páginas que nadie había tocado desde 2008!) y encontró joyas como: prohibido tener cámaras de seguridad visibles desde la calle (¡Marcus tenía un timbre Ring!), prohibidas banderas decorativas (pero muchos tenían banderitas de jardín), los botes de basura debían estar escondidos (todos los tenían afuera), y nada de vehículos con anuncios comerciales (pero el plomero tenía su van estacionada ahí).

¿Qué hizo? Se puso modo Sherlock Holmes, caminó por la colonia, sacó fotos y reportó cada violación que vio. Treinta reportes en una semana. ¡Eso sí es cumplir la ley al dedillo!

El caos y la reflexión: cuando la ley se vuelve absurda

Como era de esperarse, la presidenta de la HOA, Joan, una señora jubilada que solo quería tranquilidad, terminó agotada de tanto papeleo. Le llamó al vecino para pedirle explicaciones, pero él fue claro: solo estaba haciendo lo que Marcus pedía, aplicar las reglas igual para todos.

Aquí es donde los comentarios de la comunidad de Reddit se pusieron buenísimos. Muchos señalaron que Joan debía estar molesta con Marcus, no con el vecino que cumplió las reglas. Como dijo un usuario: “Si no te gusta hacer tu trabajo, ¿para qué eres presidenta?”. Otros recordaron que las reglas deben aplicarse igual para todos, o de lo contrario, se presta a favoritismos y hasta demandas.

Algunos hasta se rieron del concepto mismo de la HOA, diciendo que parece una pesadilla: “¿Cómo puedes tolerar que alguien te diga de qué color poner el tapete o qué puedes tener en tu puerta? ¡Eso no es libertad!”. Y no falta razón. En Latinoamérica nos reímos de los vecinos metiches, pero al menos no nos multan por ponerle una calcomanía al coche.

Pero también hubo reflexiones más profundas: quizá estas historias ridículas muestran que las reglas deben ser razonables y adaptarse a la realidad. Si la mayoría de la gente no las cumple, ¿no sería mejor actualizarlas? Como decían varios, “si las reglas no se aplican consistentemente, solo existen para fastidiar a quienes caen mal”.

¿Y ahora qué? ¿Cambio o resignación?

Al final, Marcus llegó a la puerta del vecino, ya sin ganas de discutir, y le pidió buscar un punto medio. La presidenta Joan, en cambio, le echaba miradas de “me arruinaste la semana”, aunque en realidad el problema venía por tolerar a un Marcus suelto.

Esta historia es un espejo de lo que puede pasar en cualquier comunidad: cuando permitimos que una persona obsesionada con el poder y las reglas tome el control, todos sufrimos. Pero también es una lección sobre el poder de la participación: si nadie se involucra, los “Marcos” del mundo hacen y deshacen. Y si todos cumplen las reglas al pie de la letra, el sistema colapsa y toca replantearlas.

Como decimos en México, “el que a hierro mata, a hierro muere”. O como diría tu tía la que organiza la tanda: “No hagas reglas que ni tú quieres cumplir”.

¿Tienes alguna historia de juntas vecinales, condominios o administraciones tercas? ¿Qué harías tú si te tocara un Marcus en tu colonia? Cuéntanos en los comentarios, ¡y comparte este post con ese vecino que siempre quiere ser el policía del fraccionamiento!


Publicación Original en Reddit: HOA said every violation gets reported? Okay, EVERY violation gets reported