Cuando las reglas del jefe cambian como el clima: una historia de horas extra y picardía laboral
¿Alguna vez has sentido que las reglas en tu trabajo cambian más que el clima en la Ciudad de México? Un día te dicen “sí puedes hacer horas extra” y al siguiente, “¡ni se te ocurra quedarte más tiempo!”. Hoy te traigo una historia que podría haberle pasado a tu primo, a tu compadre, o a ti mismo, sobre cómo a veces hay que usar una pizca de picardía para conseguir respuestas claras en la oficina… aunque sea a regañadientes del jefe.
La montaña rusa de las horas extra: un clásico de la vida godín
Imagina que trabajas en una empresa donde la política de horas extra es más inestable que los precios del aguacate. Un día te dicen que nada de OT (overtime, o sea, horas extra), al siguiente que sí, pero sólo con permiso, y de nuevo, ¡prohibidas! Así estuvo nuestro protagonista, “NoAdhesiveness5280”, lidiando semana tras semana con el famoso “hoy sí, mañana quién sabe”.
Cansado de tanto vaivén, este empleado decidió aplicar la lógica mexicana del “más vale prevenir que lamentar”: salió 20 minutos antes de su trabajo un día, pensando que así podría quedarse más tiempo otro día sin meterse en problemas. Pero, como buen chisme de oficina, al día siguiente lo llamaron a cuentas porque “todavía había cosas por hacer”. ¿Quién no ha vivido ese momento incómodo con el jefe que parece que ni él mismo entiende las reglas?
El poder de la picardía y la “compliance” maliciosa
Aquí es donde entra en juego la picardía latina. Nuestro héroe explicó con toda la calma del mundo por qué se fue antes: simplemente quería evitarse problemas con esas reglas de horario tan confusas. Y, ¡milagro! Después de tanto ir y venir, por fin el jefe le dio una respuesta concreta: “Puedes hacer hasta 3 horas extra por semana”.
Lo más divertido es que, como dicen en el barrio, “tuve que hacerme el loco para que el jefe soltara la sopa”. Y es que a veces, como bien comentó un usuario en Reddit (y que muchos latinos repetimos en la oficina): “No es un problema… hasta que se convierte en SU problema”. ¡Nada más cierto! ¿Cuántas veces hemos visto que el jefe solo aclara las reglas cuando ya no le queda de otra?
“Que te lo den por escrito”: el consejo de oro en toda América Latina
Aquí la comunidad de Reddit se lució con consejos dignos de un compadre experimentado: “¡Que te lo den por escrito!”. Porque, seamos sinceros, en nuestras tierras los acuerdos de palabra valen menos que una promesa de político en campaña. Un usuario relató cómo siempre pedía que le mandaran todo por correo electrónico, y cómo a los jefes les daba urticaria cuando les pedían esas pruebas. Otro recomendó imprimir el correo, guardarlo en la nube, y hasta mandarse una copia al correo personal, “por si las moscas”.
No faltó quien diera el ejemplo perfecto de un correo:
“Por este medio confirmo que, según nuestra conversación, tengo permitido hacer hasta 3 horas extra a la semana. Por favor avísame si entendí mal.”
¡Así, clarito y sin vueltas! ¿Cuántos de nosotros no hemos aprendido a la mala que si no está escrito, nunca pasó?
Cuando la oficina parece novela… y tú eres el protagonista
Esta historia no solo es divertida, sino que refleja algo muy nuestro: la necesidad de buscarle la vuelta a las reglas para que no nos agarren en curva. Como bien dijeron en los comentarios, “la mitad de estas políticas parecen escritas en código que solo entiende el de sistemas”, o peor, se escriben según “el capricho del jefe en turno”.
Lo cierto es que, como buenos latinoamericanos, aprendemos a navegar la burocracia, la falta de claridad y hasta el típico “hazlo porque yo digo”. Pero también sabemos cómo hacer que las cosas se pongan en claro, aunque tengamos que usar un poco de “malicia” bien aplicada.
Conclusión: ¡Hazte el vivo y protege tu chamba!
La moraleja de esta historia es sencilla y 100% aplicable a nuestra realidad: no des nada por sentado en el trabajo, mucho menos si se trata de horas extra. Busca siempre que te aclaren las cosas por escrito, aprovecha los correos electrónicos y, sobre todo, no tengas miedo de preguntar (aunque al jefe le dé calor de solo pensarlo).
¿Te ha pasado algo parecido? ¿Tienes anécdotas de reglas laborales absurdas o de jefes que solo entienden cuando les pones la evidencia en la cara? ¡Cuéntame en los comentarios! Porque si algo nos une a todos los trabajadores latinoamericanos, es saber que, pase lo que pase, “más vale maña que fuerza”.
¿Y tú, ya tienes tus reglas de horas extra por escrito, o sigues esperando a que el jefe se decida?
Publicación Original en Reddit: No OT no problem