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Cuando las reglas absurdas te dejan cargando la basura (literalmente)

Empleado manejando botes de basura desbordados en una tienda de grandes superficies con una placa visible.
En esta escena cinematográfica, el contraste entre el bullicioso entorno retail y los botes de basura desbordados resalta los desafíos muchas veces ignorados de mantener la limpieza en las tiendas de grandes superficies. Al navegar por este espacio desconocido, la placa simboliza mi papel en enfrentar el desorden, un recordatorio de que, a veces, se necesita una autoridad designada para abordar el caos.

¿Alguna vez te han dicho en el trabajo: “Aquí las reglas son las reglas”? Pues prepárate, porque hoy te cuento una historia que podría pasar en cualquier tienda de autoservicio de Latinoamérica, donde los uniformes, las credenciales ¡y hasta la basura! pueden ser motivo de una tragicomedia digna de telenovela.

Imagina que te mandan a cubrir en otra sucursal, lejos de casa, y desde que llegas te das cuenta que el ambiente es… digamos, poco acogedor. Pero lo peor no es eso, sino cómo una simple credencial puede convertirte en el protagonista de una comedia digna de Cantinflas.

El drama de la credencial y la basura: ¿Quién manda aquí?

Todo comenzó cuando nuestro protagonista (pongámosle Juan, para hacerlo más nuestro) llega a una tienda de esas grandes, tipo supermercado o “bodega”. No es su sucursal habitual, así que no conoce ni a los compañeros ni dónde está cada cosa. Entra y lo primero que ve: dos botes de basura a reventar, como si hubieran tenido una venta nocturna de ofertas y no hubiera pasado el camión recolector en días.

Con toda la buena onda, Juan decide ayudar y recoge las bolsas rebosantes y un montón de cajas de cartón. Pero aquí viene el truco: decide no ponerse la credencial. ¿Por qué? Porque en su experiencia, si un cliente te ve con la credencial, automáticamente cree que eres “el todólogo” y te va a preguntar desde dónde están los tomates hasta en qué pasillo venden las escobas. Y claro, en una tienda desconocida, la respuesta “No sé, vengo de otra sucursal” nunca es bien recibida. Así que, para evitar líos, deja la credencial en el escritorio.

Pero, ¡oh sorpresa! Apenas pone un pie en la zona donde solo entran empleados, lo interceptan dos compañeros: “¡No puedes estar aquí sin credencial!”. Y ahí es donde la historia da el giro: Juan, con una sonrisa, suelta las bolsas de basura, les pasa las cajas de cartón y dice: “Tienen razón, mejor me voy”. Y se marcha, dejando a los otros dos con la basura en la mano y cara de “¿y ahora qué hacemos?”

Cumplimiento malicioso: el arte de obedecer al pie de la letra (y reírse en el proceso)

Esta historia es un ejemplo perfecto de lo que en internet llaman “malicious compliance”, que podríamos traducir como “cumplimiento malicioso” o, en buen mexicano, “hacer las cosas al pie de la letra… pero con jiribilla”.

En muchos trabajos latinoamericanos, todos hemos vivido esa situación en la que las reglas parecen hechas más para complicarte la vida que para ayudarte. ¿Cuántas veces no has escuchado a ese compañero que dice “pues si quieren reglas, ahí les va su regla”? Es el clásico “¿No puedo entrar sin credencial? Perfecto, entonces ustedes se quedan con la basura”.

Un usuario en Reddit lo resumió perfecto: “Si no me ayudas a ayudarte, entonces hazlo tú solito. No te vuelvo a echar la mano”. Es la versión moderna del “si no quieres caldo, ¡toma dos tazas!”

El dilema de la seguridad… ¿o solo ganas de molestar?

Muchos en la comunidad comentaron que, aunque la reacción de Juan fue graciosa, los empleados hicieron bien en cuestionar a alguien sin credencial en el área restringida. En tiendas grandes de México o Sudamérica, donde la seguridad a veces brilla por su ausencia, aplaudirían que alguien al menos pregunte “¿y tú quién eres?”. Vamos, que ni el mejor guardia de Soriana o Chedraui revisa tan bien a los empleados como esos compañeros.

Pero otros comentaron con ironía que la autoridad se les sube a la cabeza a algunos. En palabras de un usuario, “las reglas solo sirven cuando ayudan, no cuando estorban”. Y es cierto: ¿de qué sirve la regla si al final terminas con el doble de basura y una historia más para el anecdotario?

Entre risas y molestias: Todos hemos sido Juan

Lo más divertido es que todos hemos sido Juan en algún momento. Todos hemos tenido que elegir entre ser el “buen empleado” o el que cumple las reglas al pie de la letra solo para demostrar lo absurdo del sistema.

Incluso hubo quien recordó cómo en tiendas como Home Depot, Walmart o cualquier supermercado, si llevas el uniforme o la credencial, los clientes te atacan con preguntas. ¡Hasta hay quien dice que con solo la forma de caminar ya te identifican como empleado! Imagínate: ni te pones el gafete y aún así te toca buscar pasillos ajenos. Es como tener un letrero invisible en la frente que dice “pregúntame todo”.

Y claro, no faltó quien dijera: “Pues que ellos recojan la basura si tanto les preocupa la credencial”. Porque, al final, en Latinoamérica sabemos que muchas veces el sentido común brilla por su ausencia, y el humor es la mejor forma de sobrevivir a la burocracia.

¿Y tú, qué hubieras hecho?

Algunos en Reddit debatían si Juan fue el “mala onda” o el héroe del día. Pero lo cierto es que, en este tipo de trabajos, a veces hay que recurrir al sarcasmo y a la picardía para sobrellevar la rutina. ¿Tú te hubieras puesto la credencial o también hubieras dejado la basura y seguido tu camino?

Cuéntanos en los comentarios: ¿te ha pasado algo parecido? ¿Cuál ha sido la regla más absurda que te han hecho seguir en tu trabajo? ¡Nos leemos abajo!


Publicación Original en Reddit: Ok, you take the garbage since you have your BADGE on