Cuando las “Karens” se quedaron sin nachos: una venganza chiquita pero picosa en la playa
¿Quién no ha tenido un día pesado en el trabajo, lidiando con personas que parecen tener un doctorado en quejarse? Ahora imagínate esto: eres joven, trabajas en un puesto de botanas junto a la playa, el sol te está rostizando y atiendes a cientos de personas hambrientas. Pero de entre todos, hay dos señoras que elevan el arte de la queja a un nivel legendario. Sí, en esta historia hay nachos, queso… y una pequeña venganza que dejó huella y risas en internet.
El puesto de botanas, el sol y las reinas del drama
Hace más de veinte años, nuestro protagonista (un joven trabajador de playa) se ganaba la vida vendiendo hot dogs, nachos, dulces y “slushees” en un quiosco que solo aceptaba efectivo. Era un lugar concurrido, de esos donde la fila nunca termina y donde uno aprende rápido a resolver problemas con creatividad… y mucha paciencia.
Pero ese día, entre la multitud, aparecieron dos clientas de esas que en internet llaman “Karens”. Para quienes no estén familiarizados con el término, en Estados Unidos se les dice “Karen” a las personas (usualmente mujeres) que se quejan por todo, exigen hablar con el gerente y creen que el mundo gira a su alrededor. En Latinoamérica, todos conocemos a alguien así; la tía que regresa el plato porque la sopa está “muy caliente”, la señora que arma un escándalo porque el cajero no le dio monedas nuevas… ¡Vaya, hasta podría ser la vecina de la esquina!
Estas dos “Karens” pidieron una porción pequeña de nachos. Se fueron, pero al poco rato regresaron con el plato casi vacío y la actitud más agria que el limón en michelada: “¡No había suficiente queso hasta abajo!” reclamaron, con tono de queja profesional. Nuestro héroe, en plan buena onda, les ofreció una solución… aunque lo que tenía eran sólo restos de totopos (no polvo, pero sí fragmentos). Les preparó una porción enorme, con todo el queso que quedaba, pero al ver los nachos “rotos”, las “Karens” lo tomaron como una ofensa personal. Como si les hubieran servido tacos de aire.
El arte de ponerle queso… ¡y ponerle un alto!
Aquí es donde la historia se vuelve digna de telenovela. Las clientas seguían con su berrinche, que si los nachos no eran enteros, que si querían hablar con el responsable, que si el queso no era suficiente. Cualquier latino ya estaría pensando: “¡Ay, señora, si quiere comida gourmet, váyase al restaurante de la esquina!” Pero el joven, cansado y con ese humor que solo sale después de un día largo, hizo lo impensable: sin soltarles la mirada, tiró la segunda porción (gratis) directo a la basura, abrió la caja registradora, les devolvió los $2.25 y, sin más, les dijo: “Ya no hay nachos”.
¡Silencio absoluto! Ni el mar sonaba. Las “Karens”, descolocadas, se fueron murmurando su descontento. El joven no sólo les ganó la partida, sino que además les sirvió una lección con extra de karma, como bien comentó un usuario en el hilo de Reddit: “Sirviendo karma instantáneo con una porción de queso, me encanta”.
De nachos rotos y lecciones de vida
En los comentarios, la gente se desbordó de creatividad y humor. Uno de los más populares decía: “¡Estos son nachos (not yours)!” jugando con el doble sentido de la palabra en inglés. Otro resaltó la brutalidad del momento: “El contacto visual mientras tirabas los nachos fue letal. ¡Todo por dos dólares de totopos!” Y es que, en palabras de otro usuario: “En la vida, hay gente que hace del quejarse su misión. El mundo les debe todo y lo van a hacer saber”.
Eso sí, hubo quien defendió los nachos rotos. Un comentarista latino diría: “Totopos partidos, menos trabajo para la quijada, más rápido se comen”. Y hasta hubo quien confesó que en sus tiempos de empleado, lo mejor era comer los pedacitos de nachos con queso y chile, como cereal pero a la mexicana.
Y para rematar, otro usuario imaginó a las “Karens” vagando por el mundo como zombies, pero en vez de gritar “cerebros”, murmurando “nachos… nachos…” buscando aquella porción que nunca llegó.
El lado latino de la historia
En Latinoamérica, este tipo de historias suelen pasar en cualquier tianguis, playa o fonda: el cliente que exige trato de rey por algo que cuesta lo mismo que un café de la esquina. Y siempre hay quien, con elegancia y picardía, les da una dosis de realidad. Como bien dice el dicho: “Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente… o en este caso, le tiran los nachos”.
La enseñanza es clara: ni el cliente siempre tiene la razón ni el trabajador debe aguantar groserías. A veces la mejor respuesta es devolver el dinero, sonreír y dejar que el hambre haga el resto.
¿Te ha tocado tu propia “Karen”?
Así que la próxima vez que estés en la playa y te sirvan nachos, recuerda esta historia. ¿Alguna vez tuviste que lidiar con una “Karen”, “Don Jorge” o como le digan en tu país? ¿Qué harías tú si te toca alguien así? Cuéntanos tu anécdota, porque seguro todos tenemos una historia de “venganza chiquita, pero picosa”.
Y si eres de los que disfruta los nachos rotos, ¡brindemos por el queso derretido y el buen humor, que la vida es demasiado corta para amargarse por unos totopos!
¿Tienes una historia parecida? ¡Déjala en los comentarios y sigamos echando relajo juntos!
Publicación Original en Reddit: OG Double Karen Experience