Cuando la venganza viene en centavos: la historia del inquilino y la casera tramposa
¿Alguna vez te han hecho una jugada tan sucia que sólo te queda responder con creatividad y un toque de malicia? Prepárate para conocer la historia de un inquilino que, harto de las artimañas de su casera, decidió pagarle el último mes de renta de la forma más molesta y simbólica posible: ¡con cientos de dólares en purititos centavos! Lo que empezó como una convivencia tranquila entre un joven, su gato y un departamento con torreón, terminó en una anécdota legendaria digna de contarse con risas y cara de “¡qué huevos!”
Un departamento soñado… hasta que llega la casera
Imagínate esto: finales de los años 90, departamentos baratos, la renta era de apenas 350 dólares (sí, aunque suene a cuento de abuelita), y nuestro protagonista vivía solo con su gato en un estudio con torreón. Todo iba viento en popa hasta que la casera, que al principio parecía buena onda con el tema del gato, cambió de repente las reglas y le exigió un depósito por mascota. “Bueno, ni modo”, pensó nuestro personaje, “lo pago y ya”. En Latinoamérica, muchos sabemos lo que es lidiar con caseros que cambian las reglas a mitad del partido: “ahora tienes que pagar por tener plantas”, “por colgar ropa en el balcón”, o el clásico “es que mi prima quiere rentar tu cuarto”.
Pero la historia se pone mejor (o peor, según se vea). Después de unos meses, la casera apareció con una amiga para presumirle el departamento. Todo muy cordial, risas, elogios al trabajo de remodelación, y hasta se notaba cierto ambiente de coqueteo entre ellas. Pero, ¡sorpresa!, unas semanas después la casera le llama a nuestro inquilino exigiéndole que se fuera antes de fin de mes. ¿La excusa? Que nunca le avisó del gato, aunque ya había pagado el depósito. Obvio, era puro pretexto: su amiga se había enamorado del lugar y quería mudarse ahí.
Cuando la ley y el coraje chocan en el pasillo
En muchos países de Latinoamérica, los inquilinos sabemos que los caseros suelen moverse con sus propias reglas, pero también hay quienes conocen bien sus derechos. De hecho, en la discusión original varios usuarios de Reddit comentaron que el protagonista pudo haberse quedado más tiempo gratis, obligando a la casera a iniciar un proceso de desalojo, que normalmente tarda meses y cuesta bastante en abogados y papeleo. Como dijo uno de los comentaristas con toda la picardía: “Yo me hubiera quedado de puro coraje y lo hubiera hecho gastar en abogados. ¡Petty hasta el final!”. Pero otro usuario, más pragmático, respondió que eso dejaría una mancha en el historial del inquilino, lo que en países como Estados Unidos puede afectar para futuras rentas. Así que, a veces, la venganza tiene que ser menos arriesgada y más creativa.
Centavos, kilos de desprecio y una lección bien pesada
Pero volvamos a nuestra historia. El inquilino, después de conseguir un departamento aún mejor (¡karma instantáneo!), decidió que no iba a dejar pasar la oportunidad de darle a la casera una cucharada de su propia medicina. Así que esperó hasta el último día para pagarle la renta… y fue al banco a cambiar los 350 dólares en centavos. Sí, leíste bien: imagina cargar más de 80 kilos de monedas en bolsas del supermercado, sólo por el placer de ver la cara de la casera cuando se los entregara.
La reacción fue todo lo que uno esperaría: la casera explotó, gritó, exigió que le contara y envolviera las monedas. Pero él, con el aplomo de quien ya no tiene nada que perder, le respondió: “No, señora. Ahí está todo. Si le falta, me avisa”. ¡Qué sabroso es ver cómo una pequeña acción puede molestar tanto a quien se lo merece!
Algunos usuarios de Reddit no pudieron resistirse a calcular el esfuerzo: “Eso son como 80 kilos de monedas, ¡más que cargar un garrafón de agua y medio!” Otro hasta bromeó: “Eso es mucho trabajo sólo para ser un desgraciado, pero qué divertido debe haber sido a tus veintitantos”.
¿Venganza chiquita o cumplimiento malicioso?
Entre las opiniones, surgió el debate: ¿esto es venganza o es “cumplimiento malicioso”? En palabras de los propios usuarios, la línea es delgada. Algunos decían que esto era más bien una “pequeña venganza” (petty revenge) digna de otro foro, ya que el inquilino simplemente cumplió con su obligación de pagar, aunque de la manera más fastidiosa posible. Otros defendían que sí es “cumplimiento malicioso”, porque hizo exactamente lo que la ley y el contrato exigían, pero de una forma que hizo quedar mal a la casera y le dio una merecida dosis de karma.
Además, surgieron datos curiosos: ¿sabías que, al menos en Estados Unidos y Canadá, los comercios no están obligados a aceptar monedas en grandes cantidades, pero cuando se trata de pagar una deuda (como la renta), el acreedor sí debe aceptar cualquier moneda de curso legal? Un dato que más de un lector latinoamericano agradecerá para futuras batallas con caseros necios.
¿Y tú, cómo te has vengado de un casero injusto?
Historias como esta nos hacen pensar en todas las veces que hemos tenido que aguantar reglas absurdas o cambios de última hora de quienes parecen tener el poder en su mano. Pero también nos recuerdan que, con un poco de ingenio y muchas ganas de fastidiar, se puede dar una lección inolvidable.
¿Tú qué hubieras hecho en su lugar? ¿Te has enfrentado a un casero así de “creativo” o tramposo? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre está listo para la venganza justa. ¡No dejes que te cuenten, sé parte del chisme!
Publicación Original en Reddit: Paid in Pennies