Cuando la venganza se sirve fría… y bajo la lluvia: Un repartidor homofóbico aprende la lección
¿Alguna vez te han hecho un comentario hiriente y te has quedado con las ganas de devolver el golpe, pero de forma sutil y elegante? Pues prepárate para disfrutar una historia real que nos recuerda que, a veces, la mejor venganza no es ruidosa ni directa… sino paciente, fría y con toque de picardía. Imagina recibir un paquete, y que el repartidor te suelte una grosería homofóbica. ¿Qué harías? Nuestra protagonista, a quien llamaremos PopUpClicker, supo cómo convertir una situación desagradable en una lección inolvidable, todo sin perder la sonrisa.
¿Listo para conocer cómo un simple paquete puede desatar una tormenta (literal y figurativamente) de creatividad y justicia poética? ¡Vamos a la historia!
El insulto y la chispa de la revancha
Todo comenzó en una tranquila ciudad del norte de Europa, pero bien podría haber pasado en cualquier edificio de departamentos de Ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá. PopUpClicker es una persona que desafía los estereotipos de género: a veces viste de manera diferente a lo esperado, pero siempre con respeto y sin buscar llamar la atención de forma negativa. Un día, mientras recibía un paquete (ya sabes, ese momentito incómodo de firmar y decir gracias), el repartidor, sin razón aparente, murmuró un insulto anti-LGBT bajo la voz.
¿Te imaginas? Uno está en su casa, tranquilo, y de repente ¡pum! Un comentario fuera de lugar que, como decimos en Latinoamérica, “te saca de tus casillas”. PopUpClicker pensó en reportarlo, pero siendo realistas, ¿cómo pruebas algo así y qué tal si el tipo regresa? Así que, en vez de entrar en pleitos, decidió aplicar una venganza chiquita pero sabrosa, de esas que saben mejor con el tiempo.
Repartidor mojado, venganza disfrutada
Resulta que la empresa de mensajería de este caso (que para más señas, se llama Airmee) tiene una política muy estricta: el repartidor debe tocar el timbre dos veces y llamar por teléfono dos veces antes de marcar la entrega como fallida. Además, los conductores suelen ser los mismos en la zona y, para colmo, sólo cobran cuando la entrega es exitosa. PopUpClicker se dio cuenta de esto y vio la oportunidad perfecta para ajustar cuentas.
¿La estrategia? Cada vez que el repartidor homofóbico aparece como asignado para entregar un paquete, casualmente “no está en casa”. Pero ahí no termina la cosa: cuando llueve (y en el norte de Europa, llueve como si el cielo estuviera lavando los pecados del mundo), PopUpClicker observa todo desde el balcón del quinto piso, a veces hasta con una margarita en mano, mientras el repartidor debe mojarse esperando que alguien le abra la puerta… ¡y todo por protocolo! Para hacerlo aún más desesperante, PopUpClicker ajustó su buzón de voz para que tarde más en activarse, obligando al repartidor a esperar al máximo cada llamada.
Como decimos por acá, “el que la hace, la paga”… y en este caso, la paga bajo la lluvia y perdiendo tiempo.
¿Venganza o karma? Opiniones de la comunidad
Esta historia causó furor en Reddit y, si bien muchos aplaudieron la creatividad, otros aportaron puntos de vista muy interesantes (y bastante graciosos). Por ejemplo, un usuario comentó: “Aquí en Latinoamérica el repartidor ni se molesta, sólo deja el paquete con el vecino o hasta en la tienda de la esquina, y te manda una foto diciendo ‘listo’”. Otro agregó, “En mi país, si no estás, te dejan un papelito y te toca ir a buscar tu paquete al otro lado de la ciudad, y suerte si no lo pierden”.
En el debate, algunos preguntaron si de verdad los repartidores sólo cobran por entrega exitosa. Un conductor de Airmee confirmó que sí, y que el sistema no les permite saltarse los pasos de llamada y timbre. Así que la venganza, además de ingeniosa, fue efectiva.
No faltaron quienes recomendaron subir la apuesta: “¡Pide pesas de 45 kilos o arena para gatos y devuélvelos cuando él esté de turno!” o “La próxima vez, ponte un disfraz extravagante y grábalo para tener pruebas”. Y como diríamos aquí, “al mal tiempo, buena cara”, porque PopUpClicker incluso disfruta el espectáculo desde su balcón, brindando con margarita en mano.
También hubo espacio para reflexionar sobre los prejuicios de género. Un usuario lamentó: “Qué triste que una mujer pueda usar ropa masculina sin problema, pero un hombre no puede vestirse diferente sin ser juzgado”. PopUpClicker reconoció que hay de todo, pero que la mayoría de la gente no le da importancia y, si acaso, algunos hasta lo ven con admiración.
La moraleja: ingenio, paciencia y dignidad
¿Qué aprendemos de esta historia? Que no siempre hay que responder a la agresión con agresión directa. A veces, una pequeña dosis de creatividad, paciencia y un poco de buen humor pueden ser más efectivos (y satisfactorios) que cualquier grito o discusión. Como decimos en Latinoamérica, “no hagas cosas buenas que parezcan malas, ni cosas malas que parezcan buenas”… pero si te pasas de listo, tarde o temprano te mojas.
Y tú, ¿has vivido alguna situación donde una venganza “chiquita pero picosa” fue la mejor respuesta? ¿Cómo lidias con personas que te faltan al respeto? Cuéntanos tu historia en los comentarios, comparte este blog y, la próxima vez que recibas un paquete, recuerda: ¡la cortesía no cuesta nada, pero la falta de respeto puede salirte muy caro!
Publicación Original en Reddit: Delivery guy used anti LGBT-slur towards me. Now he gets to enjoy wasting time, money and standing in the rain