Cuando la venganza se sirve con un trago gratis: la historia de una pequeña lección en Nueva Orleans
En el mundo universitario, las rivalidades pueden llegar a niveles dignos de una telenovela. Pero ¿qué pasa cuando la venganza no es amarga, sino que llega en forma de un trago gratis? Hoy te traigo una historia cargada de picardía, ingenio y ese tipo de humor pasivo-agresivo que en Latinoamérica solemos llamar “tirar la piedra y esconder la mano”. Prepárate para viajar al corazón de Nueva Orleans, donde un estudiante de Duke decidió mostrar que el orgullo también puede bajarse con un buen brindis.
El escenario: una barra giratoria y rivalidades universitarias
Imagínate la escena: un hotel elegante en Nueva Orleans, el Monteleone, famoso por su barra giratoria que parece sacada de una película de misterio. Es de noche y el ambiente está cargado de esa energía típica de las conferencias académicas, donde los estudiantes de posgrado y profesores se mezclan entre copas y charlas.
Nuestro protagonista, un estudiante de Duke, está sentado tranquilamente en la barra. De repente, escucha a un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State), sus rivales históricos, despotricando sobre los de Duke: “Los de Duke se creen la última Coca-Cola del desierto”. Nada demasiado ofensivo, pero suficiente para encender la chispa del ingenio.
Una venganza con sabor a cortesía sureña
Aquí es donde la cosa se pone buena. En vez de responder con palabras o entrar en una discusión sin fin (que, admitámoslo, en Latinoamérica terminaría con gritos y carcajadas), el estudiante traza un plan digno de una comedia. Se acerca a la bartender, le cuenta la idea y le pide que envíe una ronda de tragos a la mesa de los rivales, cortesía de “un amigo de Duke”.
La bartender, una crack en su oficio, espera el momento justo y entrega los tragos justo cuando nuestro protagonista pasa frente a la mesa, gracias a la barra giratoria. La confusión es épica: “¿Nosotros no pedimos esto?” — “Son cortesía de un amigo de Duke.” El rostro de los profesores se transforma: “¡Dios mío, alguien nos escuchó hablar!” Uno de ellos hasta sale corriendo por el lobby buscando al misterioso benefactor, mientras el estudiante termina su trago con una sonrisa y se retira, dejando a todos en su incómoda duda.
Como bien dijo un comentarista: “En el sur de Estados Unidos, la amabilidad pasivo-agresiva es todo un arte, casi un deporte nacional.” Y aunque nosotros en Latinoamérica tenemos nuestras propias versiones (¿quién no ha matado a alguien con un “bendiciones” bien cargado de ironía?), hay que admitir que esta jugada fue de campeonato.
Reacciones y lecciones: cuando la vergüenza se sirve fría
La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar con todo el sabor que caracteriza a los foros gringos, pero aquí te traduzco los mejores comentarios al lenguaje latinoamericano:
- “¡Qué gran historia! Imagínate cuánto tiempo se quedaron pensando quién fue… seguro todavía recuerdan ese trago cada vez que ven a alguien de Duke”, comentó un usuario, como quien dice que vives en su cabeza “sin pagar renta”.
- Otro, entre risas, dijo: “¿Te vengaste… comprándoles tragos? Eso sí que es matarlos con amabilidad”.
- Y la joya: “Eso fue muy elegante. Ojalá los de NC State recuerden este momento la próxima vez que quieran hablar de más.”
Incluso hubo quien, con el clásico humor universitario, soltó: “Toca la bocina si eres de Duke, muje si eres de State”, como quien dice que entre universidades las bromas nunca faltan.
Rivalidades y humor: lo que aprendemos de esta historia
En Latinoamérica, las rivalidades deportivas y académicas también son pan de cada día. Basta con ver la pasión entre la UNAM y el IPN en México, la UBA y la UCA en Argentina, o la Universidad de la República y la Católica en Uruguay. Pero más allá de la competencia, historias como esta nos recuerdan que el ingenio y el sentido del humor pueden ser la mejor arma para bajarle la espuma al orgullo.
Como bien señaló el autor original, lo que más disfrutó fue imaginarse a esos profesores de NC State, años después, mirando de reojo a cada “Blue Devil” que se cruzaban, preguntándose si sería el misterioso benefactor del trago.
Y si bien algunos preguntaron si no era mejor usar ese gesto para mejorar las relaciones, la realidad es que a veces una broma bien jugada queda grabada mucho más fuerte que cualquier discurso aburrido.
Conclusión: ¿Y tú, cómo te has vengado con sutileza?
La próxima vez que escuches a alguien hablando de más en una reunión, ¿te animarías a aplicar una venganza elegante, de esas que dejan sonrojados hasta a los más valientes? En nuestra cultura, donde el doble sentido y el humor son moneda corriente, seguro podríamos inventar mil formas de responder sin perder la sonrisa.
Cuéntanos, ¿has vivido alguna vez una situación similar? ¿Cuál es tu mejor anécdota de “venganza pequeña” que terminó en carcajadas? ¡Déjame tu historia en los comentarios y sigamos celebrando el ingenio latinoamericano!
Porque, al final, como decimos por acá: “Al mal tiempo, buena cara… y si es con un trago gratis, mejor.”
Publicación Original en Reddit: Have a free drink to wash down your shame.