Cuando la venganza se sirve a todo volumen en el hotel: una historia de fiesta y desquite
¿Quién no ha tenido alguna vez esa experiencia en un hotel donde el descanso prometido se convierte en una pesadilla por culpa de los fiesteros del cuarto de al lado? Seguro que más de uno ya está recordando alguna noche en vela, y es que en Latinoamérica, como en todo el mundo, el “cuarto ruidoso” parece ser un rito de iniciación para los viajeros. Hoy te traigo una historia que no solo te sacará una sonrisa, sino que también te hará pensar en esa dulce y pequeña venganza que todos hemos soñado hacer alguna vez.
En esta anécdota, tomada de un hilo muy popular de Reddit, una familia que acababa de despedir a una querida abuela se encontró atrapada entre el bullicio de una fiesta interminable. Lo que comenzó como una noche de duelo terminó convirtiéndose en una comedia digna de telenovela, con un final que muchos aplaudirían de pie.
Entre el duelo y el escándalo: la noche que nadie pidió
Imagina la escena: tras el funeral de la abuela, una familia —hermano, hermana y el narrador con sus hijos— decide pasar la noche en un hotel de St. Louis antes de regresar a casa. Por razones misteriosas (o tal vez por el clásico “error de sistema” del hotel), les dan habitaciones separadas por una tercera... que resulta ser el epicentro de una fiesta juvenil digna de película de universitarios.
La música a todo lo que da, risas y gritos que atraviesan las paredes como si fueran de papel, y los niños de la familia sin poder pegar ojo. En ese momento, tanto el narrador como su hermano hacen lo que cualquiera haría: llamar a la recepción. ¿El resultado? Un empleado va a “pedir silencio”, pero la tranquilidad dura lo que un suspiro en misa. Luego, intentan con la policía, pero nuevamente, la paz dura menos de lo que se tarda en calentar una arepa.
La fiesta continuó hasta casi el amanecer, y como comentó un usuario en Reddit: “Nada como estar atrapado entre dos paredes de caos cuando solo quieres dormir. Juro que el cuarto ruidoso es un rito de paso”.
Venganza a la mexicana (o cómo devolver el favor al amanecer)
Si creías que la historia terminaba ahí, te equivocas. Aquí es donde la creatividad latina y el ingenio se hacen presentes. Al día siguiente, ya con cara de pocos amigos y ojeras hasta el suelo, la familia baja a reclamar a la recepción. El hotel, como suele pasar, les hace un descuento del 50% (aunque todos sabemos que debieron haberles regalado la noche). Pero el verdadero desquite vendría después.
Antes de irse, el hermano encendió la televisión, la giró para que quedara apuntando hacia el cuarto de los fiesteros y subió el volumen al máximo. El narrador, no pudiendo mover la tele, recurrió al clásico radio reloj y también lo dejó a todo volumen. “Espero que hayan disfrutado de las noticias de la mañana y de la música del radio”, escribió con picardía. Y claro, uno de los chicos de la fiesta salió a quejarse, pero la familia solo se encogió de hombros. ¡Vámonos que aquí espantan!
Un comentarista lo resumió perfecto: “Apuesto a que disfrutaron esa resaca…”. ¡Eso es justicia poética!
El club de los sobrevivientes del hotel: anécdotas y consejos de la comunidad
Lo más divertido de esta historia es cómo resonó entre la comunidad. Muchos compartieron experiencias similares, como la usuaria que contó haber soportado una despedida de soltero y una de soltera en la misma semana, y solo calmó su furia gracias a unas galletas de cortesía (benditas sean esas cookies que te dan en algunos hoteles, ¿no?).
Otros aportaron consejos dignos de apuntarse: “Siempre pide hablar con el MOD (Manager on Duty). Si saben que te sabes las mañas, se ponen las pilas”. Incluso hubo quien recomendó usar música gospel a todo volumen para educar a los trasnochadores, o poner caricaturas para niños a las 7 de la mañana: “Eso sí es karma”.
No faltó quien recordó que, en los edificios antiguos de América Latina, la técnica era golpear el techo con una escoba o un palo, o como dijo otro usuario: “Yo lanzaba rollos de papel de baño al techo hasta que entendieran el mensaje”.
Reflexión final: ¿Hasta cuándo los hoteles serán campos de batalla?
Lo cierto es que, tanto en México como en Argentina, Colombia, Chile o cualquier rincón del continente, los hoteles pueden ser una caja de sorpresas. Hay quienes buscan relajarse y quienes parecen pensar que están en el antro de moda. Pero estas historias nos recuerdan que, a veces, la mejor venganza es la más sencilla y sin violencia: un poco de su propia medicina, servido bien temprano y a todo volumen.
Así que la próxima vez que te toque una noche infernal en un hotel, recuerda: siempre hay formas creativas de sobrevivir… y de dejar tu huella. ¿Tienes alguna historia parecida? ¿Cuál ha sido tu peor (o mejor) venganza hotelera? Cuéntanos en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre termina en el cuarto ruidoso. ¡La solidaridad hotelera también es parte de nuestra cultura!
Publicación Original en Reddit: Party animals go a dose of their own medicine