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Cuando la venganza se grapa: La historia del vecino harto de los albañiles cochinos

Ilustración de anime de un vecino amistoso pidiendo usar una manguera durante la construcción de su casa.
En esta colorida escena de anime, un hombre alegre toca la puerta para pedir prestada una manguera mientras construye su casa soñada. ¡Únete a este divertido momento de "Pásame la cerveza" que se vive en nuestro vecindario!

Todos hemos tenido ese vecino buena onda, el que te saluda amable y hasta te ayuda cuando necesitas algo. Pero también, más de uno hemos topado con esos trabajadores que llegan a hacer obra y parece que su misión secreta es dejar todo hecho un basurero. Hoy te traigo una historia digna de telenovela, donde la paciencia se acaba y la venganza, lejos de ser violenta, se convierte en una obra de arte moderna... ¡al puro estilo latino!

Un favor de vecinos… que se salió de control

Todo empezó como suelen comenzar las buenas historias: con una puerta tocada y un favor sencillo. Un hombre amable, futuro vecino, pidió permiso para usar el agua del jardín mientras construían su casa. Aquí en América Latina, eso se ve como un acto de buena fe; uno confía, ayuda y hasta se echa la plática viendo cómo levantan la casa ajena. Así fue: durante semanas el agua se usó para la obra, el vecino compartió hasta cómo funcionaba la calefacción radiante (un lujo que muchos ni conocemos en esta región), y la convivencia era tan buena que hasta parecía amistad de toda la vida.

Pero, como en todo, lo bueno no dura para siempre. Apenas se terminó la base de la casa y llegaron los carpinteros, el ambiente cambió de inmediato. Un grupo de jóvenes, liderados por un capataz con más actitud que experiencia, tomó el control. Empezaron los problemas clásicos: bloquear la entrada del vecino, estacionarse donde no debían, y poner “música” (si es que así se le puede llamar a ese ruido) a todo volumen, como si estuvieran en pleno carnaval, pero sin la alegría ni el ritmo. Y por si fuera poco, cada noche, el patio del protagonista amanecía decorado con envolturas de hamburguesa, vasos de refresco y papeles grasientos. ¡Una verdadera galería de comida rápida!

Cuando la paciencia se acaba: ¡La venganza creativa!

El protagonista, como buen vecino latino, primero intentó resolver las cosas hablando. Tres veces cruzó el terreno, basura en mano, pidiendo que recogieran su tiradero. ¿Y qué recibió? Puras caras largas y respuestas groseras. Ahí fue donde el ingenio se encendió—ese ingenio que, como decimos por aquí, “hace milagros cuando la necesidad aprieta”.

Mientras los albañiles seguían con sus costumbres, el vecino empezó a juntar toda la basura que encontraba. Y cuando llegó el gran día—la noche en que pintaban la casa—decidió que era hora de devolverles el “favor”. Armado con una engrapadora de oficina (sí, de esas que todos tenemos en casa), se fue hasta la casa en construcción y, pedazo por pedazo, ¡grapó toda la basura en la pared de OSB (tableros de virutas orientadas, o como él y su esposa decían, “Old Shitty Boards”)! Imagínense la escena: una pared convertida en mural surrealista de envolturas de papas fritas y vasos de refresco, todo bajo la luna. Un verdadero “Banksy” de la venganza, como bromeó uno de los comentaristas en Reddit.

Reacciones de película y comentarios dignos de sobremesa

Al día siguiente, el joven capataz salió furioso, gritando y haciendo berrinche como niño al que le quitan el trompo. Hasta la policía llegó, aunque, como bien señalaron algunos usuarios, aquí en Latinoamérica la policía suele llegar cuando los gritos ya son del otro lado de la cuadra (y si es por basura, ni se diga). Pero ese día sí fueron, y después de hablar con todos, la situación se resolvió como en las mejores historias: llegó el vecino buena onda, ofreció disculpas sinceras y los albañiles problemáticos desaparecieron como por arte de magia. Al día siguiente, un grupo de trabajadores mayores y respetuosos terminó la obra sin más escándalos.

Este relato desató todo tipo de comentarios en la comunidad. Algunos, como el clásico “¡La venganza fue justa, basura para los cochinos!”, celebraron la creatividad del vecino, mientras otros recordaron anécdotas propias: desde gente que mete latas vacías en las paredes (¡sí, así como lo oyen!) hasta quienes devuelven la basura directo en el coche de los trabajadores. Y es que, como decimos por acá, “el que no oye consejos, no llega a viejo”... ¡o termina con su casa decorada de fast food!

Reflexión final: ¿Vandalismo o justicia vecinal?

En la comunidad hubo debate: ¿es esto vandalismo o simplemente una manera peculiar de poner límites? Algunos decían que era mejor hablar con el dueño de la obra o denunciar, pero otros defendieron la acción porque, al final, fue la única forma de que los trabajadores entendieran el mensaje. Y si lo vemos con sentido del humor, hasta resultó educativo: no hay mejor lección que la vergüenza pública, sobre todo cuando la basura queda expuesta para todos.

En América Latina, donde el trato vecinal es sagrado pero la paciencia tiene límites, esta historia nos recuerda que el respeto se gana y se cuida, pero cuando se pierde… ¡más vale no meterse con quien tiene una engrapadora a la mano!

¿Y tú? ¿Qué hubieras hecho en su lugar? ¿Tienes alguna historia de venganza vecinal que merezca ser contada? Cuéntanos en los comentarios, porque aquí todos hemos tenido un vecino con “actitud” y sabemos que, a veces, una buena “grapada” es la mejor receta para poner las cosas en orden.


Publicación Original en Reddit: A 'Hold my Beer' Moment