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Cuando la venganza estudiantil se sirve fría (¡y con copia para todos!)

Ilustración en 3D de un estudiante universitario ayudando a compañeros con tarea sorpresa de un profesor.
En esta vibrante escena en 3D, un decidido estudiante universitario motiva a sus compañeros a enfrentar la tarea inesperada que les asignó el profesor, destacando el trabajo en equipo y la resiliencia ante desafíos de último minuto.

¿Quién no ha tenido ese profe que parece que le pagan por complicarnos la vida? Todos, en algún momento, nos hemos topado con un maestro que ni enseña ni deja aprender, y que encima se inventa reglas de último minuto. Pero, ¿qué pasa cuando un grupo de estudiantes decide devolverle la jugada? Hoy te traigo una historia digna de café con pan dulce y sobremesa: la épica venganza de unos hermanos contra una profesora incompetente que quiso pasarse de lista.

El circo universitario: Bienvenidos a la jungla académica

Imagínate esto: regresas a la universidad después de años lidiando con problemas de salud, solo para encontrarte con que tu nuevo colegio es un desastre. Las clases que ya aprobaste no te las reconocen, tienes que cursar materias absurdas y, para colmo, te obligan a tomar “mecanografía avanzada” (sí, en pleno siglo XXI). Como si estuvieras atascado en una telenovela mexicana, la protagonista de nuestra historia y su hermano menor se vieron forzados a inscribirse en este show universitario.

Pero espérate, que la cosa se pone mejor: la profesora de mecanografía no tenía ni el título necesario, era más desorganizada que un tianguis en domingo y sus correos estaban tan llenos de errores que parecían escritos con los codos. ¡Y ni siquiera sabía usar la plataforma online! Así que, después de inscribirse en un curso virtual para evitar el trayecto por caminos de terracería (en la mismísima Luisiana, donde las carreteras parecen queso gruyere), terminaron yendo en persona porque “la profe no pudo”.

“Tarea sorpresa”: Cuando la maestra pierde el rumbo (y la paciencia)

La clase, en teoría, era sencilla: hacer unos ejercicios de práctica y unas tareas del syllabus. Nuestra heroína, bien aplicada, terminó todo antes de tiempo, mientras que su hermano (más relajado) decidió escribir tonterías en los ejercicios “no calificados” porque, según él, “¿quién los va a leer?”.

A unos días de terminar el semestre, la profe —de malas y con un correo plagado de horrores de ortografía— se pone a revisar los ejercicios de práctica y, ¡zas!, les exige imprimir todo y entregarlo en dos días… ¡o todos reprobarían! Y para colmo, solo se podía imprimir en la escuela, con una impresora más lenta que trámites en el IMSS y con el papel guardado bajo llave, como si fuera oro.

Mientras tanto, los estudiantes se estaban volviendo locos: entre trabajos, hijos, y la repentina carga extra, muchos pensaban que no lo lograrían. Como decimos por acá: “cuando el río suena, es porque piedras lleva”, y la inconformidad se sentía en el aire. Un comentarista en Reddit lo resumió perfecto: “En EE. UU. el syllabus es como un contrato, y si el profesor se sale del guion, los alumnos pueden quejarse y la universidad tiene que respetarlo”. Pero en este colegio perdido entre caminos polvorientos, las reglas parecían de chicle.

La dulce venganza: Unidos por el fastidio

Aquí es donde la historia se vuelve legendaria. Nuestra protagonista, harta de perder tiempo imprimiendo, nota algo: el sistema de computadoras no tenía ni pizca de seguridad. Cualquier estudiante podía entrar a las carpetas de los demás, copiar, pegar, editar… ¡lo que quisiera! Así que le muestra a su hermano cómo hacerlo y, mientras ella va por una hamburguesa de pollo al Sonic de la esquina, él copia sus ejercicios completos y los pega en su propia carpeta… y en la de todos los que no habían hecho la tarea.

Imagínate la escena: estudiantes desesperados preguntando “¿cómo le hago?”, y el hermano, cual Robin Hood moderno, diciéndoles “tú solo imprime y entrega, confía”. Al día siguiente, la profe entra en crisis: ¿cómo es posible que, de repente, todos tengan la tarea lista? No tenía ni idea de lo que había pasado y, como era costumbre, ni se molestó en leer nada. Solo quería ver hojas impresas (y gastar tinta y papel como si no costaran).

Como bien dijo un usuario en Reddit, “hacerle algo a una persona corrupta es ético”. Y es que, cuando el sistema está tan mal, a veces la justicia la hace el pueblo… o los alumnos, en este caso.

Reflexión: Entre profes mala onda y alumnos ingeniosos

Esta historia hizo eco entre muchos lectores, quienes compartieron anécdotas similares de maestros que cambian reglas al final, hacen castigos colectivos (tan odiados aquí y en China), y olvidan que enseñar es un acto de respeto y responsabilidad. Incluso hubo quien recordó que en su país siempre hay un evaluador externo para los exámenes, porque dejar todo en manos de un solo profesor es “una locura”.

Muchos coincidieron en que la verdadera lección no estaba en aprender a teclear rápido, sino en descubrir que la unión hace la fuerza, y que los abusos de poder solo sacan lo mejor (o lo más travieso) de los estudiantes. Como dice el dicho: “al mal tiempo, buena cara… y si se puede, una pequeña venganza”.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Alguna vez te uniste a una revuelta estudiantil o te tocó un profe que ni el café arreglaba? Cuéntanos tu historia en los comentarios, que aquí nos gusta el chisme tanto como el pan dulce con chocolate. ¡Hasta la próxima, comunidad!


Publicación Original en Reddit: College teacher gave surprise extra work last minute but I helped to thwart her