Cuando la venganza es servida fría (¡y sin pavo!): La historia de mi vecina insoportable
¿Quién no ha tenido alguna vez un vecino que parece sacado de una telenovela? De esos que hacen que uno valore hasta al perro ladrador del barrio. Hoy te traigo una historia real (y 100% digna de sobremesa) sobre convivir con una vecina tan insoportable que hasta el pavo del Día de Acción de Gracias terminó sufriendo las consecuencias.
Prepárate para conocer la historia de “Tee”, una vecina que demuestra que a veces la paciencia tiene límites… ¡y la venganza puede ser tan simple como un pequeño movimiento de pie en el supermercado!
La pesadilla de vivir pared con pared: “Tee” y sus manías
Imagina mudarte a un departamento pensando en la tranquilidad, solo para descubrir que tu vecina tiene “superpoderes” para hacerte la vida imposible. Así le pasó a nuestro protagonista, quien durante años soportó portazos, country a todo volumen (¡qué tortura para los oídos de muchos latinos!), y hasta persecuciones musicales. Sí, así como lo lees: si él abría la puerta del clóset, Tee movía su bocina maldita justo al otro lado de la pared; si se metía al baño, ella respondía ubicando la bocina en el suyo y subiendo el volumen como si estuviera en festival de música gringa.
Pero no todo quedó en la música de rancho. La señora, después de que su esposo la dejara (y aquí, como muchos en los comentarios, uno se pregunta: “¿y cómo no?”), empezó a espiar y hostigar de formas cada vez más extrañas. Desde golpear las paredes cada vez que oía una risa, hasta quejarse de que los vecinos “¡otra vez están en el baño!”. No faltó quien en la comunidad de Reddit dijera: “Con razón el marido se fue, hasta yo me mudo a otro planeta”.
La gota que derramó el vaso: el Día de Acción de Gracias y una venganza “a la mexicana”
La situación llegó al límite en una de esas mañanas frías de noviembre, cuando nuestro protagonista, cansado y con pocas ganas de drama, fue al supermercado solo por unas cosas básicas. Y ahí, el destino (y las malas vibras de Tee) lo pusieron detrás de ella en la caja. Tee, con su carrito lleno de compras para el Día de Acción de Gracias, se puso a platicar y demorarse mientras él solo quería pagar y dormir.
Pero la vida le dio una oportunidad de oro: Tee dejó caer su tarjeta de débito al suelo, justo al lado del estante de dulces. Sin pensarlo mucho, y con la paciencia al límite, él deslizó la tarjeta debajo del estante, donde nadie podría verla. Resultado: Tee no pudo pagar, armó tremendo drama, y su tan esperado banquete terminó en nada. La comunidad de Reddit aplaudió la jugada, diciendo que fue “la dosis perfecta de venganza chiquita pero bien merecida”.
Uno de los comentarios más populares lo resumió así: “¡Tee es demasiado! Se merecía mucho más, pero estuviste genial”. Y sí, muchos latinos estarán de acuerdo: a veces, la justicia divina llega en forma de pequeña travesura.
Reflexiones, gatos y la sabiduría vecinal
Pero la historia tiene más capas, como las telenovelas buenas. Resulta que Tee, además de molestar con su música, hasta tiró a su pobre gato por la ventana del segundo piso porque la había mordido. ¡Imagínate! Por fortuna, el destino (y unos vecinos solidarios) ayudaron al michi, quien terminó siendo adoptado por una pareja del edificio de al lado. Como dicen en los comentarios: “Mientras el gato esté bien, todo vale la pena”.
Un punto interesante surgió cuando, al mudarse Tee, el protagonista y sus amigos hicieron la prueba: gritaron, rieron y pusieron música a todo volumen desde ambos departamentos, solo para descubrir que en realidad casi no se escuchaba nada a través de las paredes. O sea, que Tee tenía que estar literalmente con la oreja pegada al muro para enterarse de cualquier cosa. “¿Te imaginas a la señora parada ahí, como si fuera detective de novela policiaca?”, bromeó un usuario.
Y como bien dijo otro comentario: “Vivir en departamentos es como una ruleta rusa: nunca sabes si te tocará el vecino cuerdo o el que te saca canas verdes”. Nada más cierto para quienes han vivido en edificios en Ciudad de México, Buenos Aires, Bogotá… ¡o cualquier ciudad de Latinoamérica!
¿Venganza justificada o pasarse de la raya?
La comunidad se dividió entre quienes aplaudieron la movida (porque, la verdad, Tee se lo había ganado a pulso) y quienes dijeron que ocultar la tarjeta fue demasiado. Pero la mayoría estuvo de acuerdo en que, después de años de aguantar gritos, portazos y country a las 8:30 de la mañana, una pequeña venganza era más que merecida.
Y como broche de oro, el protagonista hoy vive feliz con su pareja y su mejor amigo, quien ocupa el antiguo departamento de Tee. Ahora sí, el edificio respira paz… y nadie extraña el country.
¿Tú qué harías con una vecina así?
En Latinoamérica sabemos bien lo que es tener “personajes” viviendo al lado. ¿Te animarías a una venganza chiquita como esta o prefieres el camino zen? Cuéntanos tu experiencia y comparte este relato con ese amigo que vive peleando con la señora del 402 o el vecino fiestero. Porque, al final, todos tenemos una historia de vecindad… y más de una vez, la venganza sabe mejor que el pavo.
¿Tuviste alguna vez un vecino que te sacó de tus casillas? ¡Déjanos tu anécdota en los comentarios y hagamos catarsis juntos!
Publicación Original en Reddit: I mildly ruined my now ex-neighbor's Thanksgiving.