Cuando la venganza es higiene: Llamé al casero de mi ex tóxico y esto pasó
¿Alguna vez has sentido que tu ex merecía algo más que un simple “adiós”? Imagina pasar cinco años con una persona que no solo te roba la paz, sino que, además, convierte su departamento en un escenario de terror digno de película de viernes por la noche. Bueno, eso le pasó a una usuaria de Reddit, y su historia de “venganza chiquita pero justa” causó revuelo en internet. A veces, el karma se viste de escoba, email y una buena dosis de dignidad recuperada.
Porque sí, hay amores que dejan huella… pero otros dejan manchas tan profundas que ni el mejor detergente latinoamericano puede con ellas. Y cuando la paciencia se acaba, lo que sigue puede ser tan catártico como ver una telenovela en su capítulo final.
El ciclo infinito del ex tóxico: ¿Por qué cuesta tanto cortar de raíz?
La protagonista de esta historia vivió cinco años con un hombre que, según ella misma cuenta, era un “huracán de autodestrucción”: alcohólico, diagnosticado con trastorno límite de la personalidad, y con una mamá que siempre le rescataba de sus problemas. Nada nuevo bajo el sol para quienes han tenido un amor tóxico en la vida, ¿verdad?
Lo interesante es cómo ella describe ese ciclo de ruptura y reconciliación, tan común en las relaciones abusivas. Un comentario que destacó mucho en la discusión fue: “La distancia y cero contacto es la única forma de romper el ciclo”. Y cuánta razón. Hay quienes decían, medio en broma y medio en serio: “Aléjate lo más lejos que puedas… y bloquea hasta a su tía en WhatsApp”. Porque, como en las novelas mexicanas, si no cierras la puerta con llave, el villano regresa.
El horror en el departamento: Más sucio que baño de terminal de combis
Pero lo que de verdad hizo explotar la situación fue la visita de la exnovia al departamento de su ex. Lo que encontró ahí superó cualquier expectativa: una tina convertida en arenero de gato con capas de desechos, basura hasta las rodillas, techos caídos, cucarachas, olores indescriptibles y hasta platos con restos de comida de “la época de cuando eran felices”. Imagínate el nivel de descomposición… ni la peor fonda en el centro.
Muchos en los comentarios decían que no podían creer que alguien pudiera vivir así. Un usuario resumió el sentir general con un “Guácala, qué asco. ¡Sáquenle al gato de ese infierno, por favor!”. Y otro agregó: “Si él tiene cucarachas, TODOS los vecinos tienen cucarachas. Nadie merece sufrir por la porquería de otro”.
Aquí es donde la historia se pone interesante: la exnovia decidió que ya era suficiente. No solo porque él la volvió a acusar de cosas absurdas (le robó dinero y luego la acusó de robarle a él… ¡clásico!), sino porque los dueños del departamento eran una pareja joven que nunca había hecho inspección en cinco años y ni por asomo imaginaban el infierno que se vivía ahí.
Venganza con causa: Justicia para el casero, paz para el vecindario
Entonces, ¿qué hizo nuestra protagonista? Tomó el teléfono y denunció la situación con los caseros y hasta con la autoridad de vivienda. ¿Petty revenge? Sí, pero con justificación moral. Como ella misma explicó: “No puedo deshacer todo lo que este hombre me hizo, pero al menos puedo evitar que siga destruyendo todo a su paso… y sacarlo de mi barrio”.
En los comentarios hubo debate: algunos decían que la verdadera razón era que estaba harta y quería verlo fuera de su vida, otros opinaban que hizo bien en proteger a los dueños y a los demás vecinos. Un mensaje que resonó mucho fue: “No te sientas culpable por ser una ex dolida. Si él no viviera como un acumulador, no habría nada que reportar”.
Incluso un usuario que se identificó como alcohólico en recuperación y dueño de un solo departamento dijo: “La enfermedad del alcoholismo destruye a todos alrededor. Hiciste lo correcto al reportar el daño. No se le puede dar pase libre solo porque está enfermo”.
Y es que, en Latinoamérica, donde muchos todavía sueñan con tener su propio departamento y lo cuidan como si fuera un tesoro familiar, la idea de que un inquilino lo destruya es casi sacrilegio. Nadie quiere, como decimos, “que le paguen mal por buen trato”.
Reflexión final: Cuando decir adiós es lo más sano (y lo más justo)
Lo más importante de toda esta historia, más allá del chisme y el asco, es el recordatorio de que romper ciclos tóxicos no es fácil. Muchos lectores compartieron cómo también tardaron años en dejar una relación dañina, y que a veces hace falta un último empujón —o una buena dosis de indignación— para salir de ahí.
Como le dijeron a la autora: “Al principio eres víctima, la segunda vez eres voluntaria”. Y aunque nadie elige ser maltratado, llega un momento en que tienes que irte para salvarte, aunque sea con una denuncia y la frente en alto.
Así que, si tienes un ex que parece salido de un episodio de “Caso Cerrado”, recuerda: pedir ayuda, poner límites y hasta reportar lo que está mal no es ser mala persona, es querer un poco de paz para ti… y para los que te rodean.
¿Tú qué habrías hecho? ¿Te atreverías a denunciar a un ex así, o preferirías dejar todo en el pasado? Cuéntanos tu opinión en los comentarios y comparte este post con alguien que necesita una señal para salir de una relación tóxica. Porque aquí, como en toda buena novela latina, lo más importante es no perder nunca la dignidad… ¡ni el sentido del humor!
Publicación Original en Reddit: My ex was abusive, so I called his landlord.