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Cuando la venganza es digital: una exbecaria y su cruzada de reseñas en Google

Joven escribiendo una reseña negativa en Google sobre su exempleador en una laptop, mostrando frustración.
Una representación fotorrealista de una joven decidida, escribiendo con pasión una reseña en su laptop, reflejando su firme postura contra su exempleador en el sector de derecho inmobiliario.

¿Quién no ha sentido alguna vez ese ardor en el pecho cuando, después de darlo todo en el trabajo, te dan una patada por la espalda? Ahora imagina que, en vez de dejarlo pasar, canalizas ese coraje usando la herramienta más poderosa del siglo XXI: ¡Google Reviews! Así es la historia de una joven exbecaria que, tras ser despedida de una pequeña firma de abogados, decidió que la mejor venganza se sirve… ¡en línea!

En Latinoamérica, donde la “palanca” y el compadrazgo a veces abren puertas, muchos podrían pensar que tener un abuelo fundador te asegura el puesto. Pero la realidad no siempre es así, y cuando el trabajo te lo quitan de la manera menos esperada, las ganas de revancha pueden ser irresistibles.

Del despacho a las reseñas: El origen de la venganza

Nuestra protagonista, una universitaria de 21 años, consiguió su pasantía en un diminuto despacho de abogados inmobiliarios gracias al legado de su abuelo, quien en vida fue socio y alma del lugar. Ella era puntual, dedicada y siempre decía “sí” a todo. Pero ni eso la salvó de ser despedida con la excusa de que estaban “muy ocupados para capacitarla”. El golpe de gracia vino de parte de Doreen, la colega que su abuelo respetaba y que, entre perlas de sabiduría, le soltó que “debía ser más platicadora”. ¿En serio, Doreen? Como diríamos aquí: “¡no inventes!”

Lo más irónico del asunto es que una de las tareas que le encargaron fue escribir reseñas falsas de cinco estrellas para tapar una crítica negativa de un cliente real. Así nació la chispa de la venganza: ahora, cada vez que la empresa logra borrar una de sus reseñas honestas (pero demoledoras), ella escribe otra aún más detallada y sabrosa, rematando con un coqueto “¡Hola Doreen! :)”. Una especie de guiño pasivo-agresivo que ya es su sello.

Opiniones encontradas: ¿Justicia poética o puro ardor?

En plataformas como Reddit, donde la historia original fue publicada, la comunidad se dividió entre quienes aplauden la creatividad vengativa y quienes la consideran un poco pasada de tueste. Un usuario compartió algo similar: en una empresa de limpieza, le pidieron que escribiera una reseña falsa a cambio de una tarjeta de supermercado. Al negarse, lo despidieron, así que él hizo lo contrario: publicó una reseña honesta y negativa que hasta hoy sigue visible. Como decimos por aquí: “El que nada debe, nada teme”.

Otros usuarios, como buen público latino, no tardaron en preguntar si esto no es “delito de difamación”. Pero la exbecaria asegura que todo lo que escribe es cierto. “Mientras no digas mentiras, no hay bronca”, diría cualquier tía legalista.

También hubo quienes advirtieron que esta práctica, aunque satisfactoria, puede rozar la ilegalidad en otros países, pero la protagonista respondió a la mexicana: “¡Pues qué bueno que no vivo allá!”. Así, la ética y la picardía se mezclan como café con leche.

El poder de las reseñas: David contra Goliat versión digital

Algo que muchos no saben es que las empresas pequeñas suelen vigilar sus reseñas como si fueran el tesoro de la abuela. Un comentario negativo puede espantar más clientes que una cucaracha en la cocina de un restaurante. Por eso las compañías gastan tiempo y recursos tratando de borrar las malas reseñas y pidiendo (o comprando) las buenas. Un forero lo resumió con humor: “Si tienes que pagar por una reseña, ¿realmente vales la pena?”.

Otra usuaria confesó que cuando su jefe le pedía reseñas falsas, ella las hacía tan exageradas (“El conserje me trajo un elefante al cuarto”) que cualquiera se daba cuenta que algo olía raro. Aquí en Latinoamérica, donde el “servicio de cinco estrellas” a veces significa que el mesero sí trajo servilletas, estas historias nos sacan una sonrisa cómplice.

Por otro lado, hay quienes argumentan que los internados tienen fecha de caducidad y no siempre hay drama detrás de que te despidan. Pero cuando le pides a un estudiante que escriba mentiras para tapar los defectos de la empresa, ya estamos hablando de otro nivel de cinismo.

¿Venganza pequeña o gran lección?

Al final, la moraleja de esta historia tiene sabor a justicia poética. Como bien comentó alguien: “El dinero va y viene, pero la forma en que tratas a las personas se queda para siempre”. En una región donde los valores familiares y el respeto pesan, ver a Doreen caer en su propia trampa de falsas apariencias tiene algo de karma instantáneo.

La autora original incluso reconoce que, aunque su venganza es pequeña, puede que esté ayudando a otros a no caer en las manos de una firma poco ética. Y aquí entre nos, ¿quién no ha soñado con regresar el golpe, aunque sea con un comentario bien puesto?

¿Tú qué harías si una empresa te pide maquillar la verdad?

En Latinoamérica, sabemos lo que es lidiar con jefes abusivos, nepotismo y empresas que se cuelgan de la reputación de los que ya no están. Por eso historias como esta conectan tanto: porque detrás de la picardía digital hay una crítica al sistema. Así que la próxima vez que te pidan “hacer como que todo está perfecto”, recuerda que, a veces, la venganza digital es el mejor desahogo.

Cuéntanos, ¿alguna vez te tocó lidiar con jefes como Doreen? ¿Te animarías a dejar una reseña honesta o prefieres dejar el pasado atrás? ¡Déjanos tu historia en los comentarios!


Publicación Original en Reddit: I write Nasty Google Reviews At My Former Employer's Small Firm...