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Cuando la venganza es con luces: la dulce pequeña revancha de un bartender latino

Ilustración de anime de dos amigos en un bar, insinuando traición y creación de un negocio.
En esta vibrante escena de anime, dos amigos comparten un momento tenso en un bar, capturando la esencia de la amistad y la traición. Sumérgete en la historia de cómo la visión de un amigo se convirtió en un negocio, solo para enfrentar desafíos inesperados.

¿Te imaginas dedicarle años de tu vida, tu experiencia y tu esfuerzo a un proyecto… solo para que tus “amigos” te paguen con traiciones, mentiras y deudas? Pues así empieza la historia que hoy te traigo, y créeme, termina con una venganza digna de telenovela, pero con luces, música y sabor a bar latino.

¿Quién no ha sentido alguna vez esas ganas de darle una lección a un jefe injusto o a un “amigo” que se aprovechó de tu buena onda? Hoy conocerás cómo un bartender con siete años de experiencia, cansado de abusos y promesas rotas, decidió devolverle el favor a quienes le dieron la espalda… usando nada más y nada menos que el control de las luces del bar que él mismo ayudó a crear. Ponte cómodo, porque esto se va a poner bueno.

De bartender estrella a “fantasma” de la tecnología

Todo comenzó cuando “Jared”, un supuesto amigo, buscó al protagonista de esta historia —llamémosle Kay— para pedirle consejos sobre cómo manejar un bar. Kay no solo le compartió todo su know-how de siete años en la barra (imagina un buen mezcal servido con experiencia), sino que prácticamente montó el negocio: seleccionó y entrenó al personal, armó el sistema de ventas, gestionó inventarios... ¡Hasta el playlist para el ambiente seguro lo eligió!

Pero como pasa en tantas historias de chamba en Latinoamérica, los socios no tenían ni idea del negocio y mucho menos palabra. Kay nunca recibió su paga a tiempo, lo trataron con la punta del pie y, para colmo, le inventaron chismes y lo dejaron debiendo una buena lana. Como dicen por acá: “Favor con favor se paga, pero traición con picardía”.

La venganza: luces, cámara… ¡oscuridad!

A veces, el karma necesita una pequeña ayuda. Resulta que Kay descubrió en su celular una app viejita que todavía tenía acceso total al sistema de luces del bar. ¿Y quién más que él sabía cómo funcionaba todo? Los exsocios, por supuesto, ni enterados.

Así que, en un arranque de creatividad y picardía muy a lo mexicano, Kay comenzó a jugar con las luces desde su casa mientras el bar estaba abierto. Las encendía, las apagaba, las cambiaba de color… y observaba desde la app cómo los dueños se volvían locos, apagando y prendiendo los breakers, sin tener ni idea de qué demonios pasaba. Como diría cualquier abuelita: “Quien mal anda, mal acaba”.

Pero lo mejor fue el “toque especial”: programó las luces de la barra para que se apagaran automáticamente a las 12 de la noche cada viernes, sábado y domingo, dejando solo la pista de baile iluminada. O sea, justo en las horas pico, el bar se quedaba a oscuras… menos la fiesta arriba, que seguía con todo. Una venganza tan elegante y sutil que ni el mismísimo Chespirito la habría planeado mejor.

Las redes opinan: entre carcajadas y consejos de oro

Como era de esperarse, la historia se volvió viral en Reddit, y no faltaron los que aplaudieron la jugada. Un usuario comentó: “Como bartender, esta historia es oro puro. Sigue haciéndolo, que se jodan esos falsos amigos”. Y es que, en Latinoamérica, traicionar a quien te dio la mano se paga caro… aunque sea con risas y apagones.

Otro lector sugirió: “¿Por qué no vas al bar, te tomas un trago mientras ocurre el show y, cuando te pidan ayuda, les cobras por adelantado lo que te deben?”. Aquí se siente ese ingenio tan típico de nuestra cultura, donde la dignidad y el orgullo valen más que cualquier billete.

Sin embargo, también hubo quien metió su cuchara sensata: “No te pongas en peligro de acabar en la cárcel si alguien se lastima en la oscuridad”. A lo que Kay respondió que el lugar seguía teniendo luz suficiente y nadie iba a acabar tropezando como Juan Gabriel en escenario.

Y no faltaron las historias que nos recuerdan que, en cualquier parte del mundo, hacer favores sin contrato firmado puede salir muy caro. Un usuario contó cómo le pasó algo similar con una iglesia, donde hasta el pastor lo traicionó (y la iglesia terminó cerrando, “Dios no paga, pero cómo ve”, dicen por ahí).

¿Moraleja? En el trabajo, como en la vida… no des acceso ilimitado (ni tu buena fe) a cualquiera

La historia de Kay nos recuerda algo que todos los trabajadores latinos sabemos de sobra, pero a veces olvidamos: en la chamba, la confianza se firma, no se asume. Hay que cuidar lo que uno crea, proteger su trabajo, y, sobre todo, nunca perder el sentido del humor. Porque si la vida te apaga las luces, aprende a encenderlas… aunque sea para darle una lección a quien te traicionó.

¿Y tú? ¿Has tenido algún jefe, socio o “amigo” que se quiso pasar de listo contigo? ¿Te animarías a una venganza tan sutil y creativa como la de Kay? Cuéntanos tu historia en los comentarios… Y, sobre todo, no olvides: en la vida, como en el bar, el que sabe mover las luces, controla el show.

¡Salud por esas pequeñas venganzas que nos hacen el día!


Publicación Original en Reddit: Old friends f’d me over after I essentially created their buisness