Cuando la venganza en la oficina viene con boleto al banco (y un poco de karma)
¿Quién no ha tenido ese compañero de trabajo que parece salido de una telenovela? El que siempre está de malas, se cree jefe y logra que hasta los clientes cambien de tienda. Si no te ha pasado, ¡qué suerte tienes! Pero para quienes sí, hoy te traigo una historia que es la definición perfecta de “obediencia maliciosa”, ese arte latinoamericano de cumplir órdenes tan al pie de la letra… que terminas fastidiando al que te las dio.
Esta historia, viral en Reddit y con eco en miles de oficinas, narra cómo una empleada novata terminó dándole una cucharada de su propio chocolate a su compañera más odiosa, todo gracias a una simple vuelta al banco. ¿Te imaginas usar una tarea aburrida como excusa para escapar del ambiente tóxico de tu chamba? Pues aquí te cuento cómo fue.
La compañera tóxica y la bolsa del depósito: ¿quién lleva la plata?
Todo comenzó en una tienda de licores, ese clásico negocio de barrio donde los chismes corren más rápido que las promociones. La protagonista, recién estrenada como conductora (sí, apenas con licencia de manejo de tres meses), se topó con “A”, la típica compañera que te hace preguntarte si el trabajo remoto no sería mejor opción para la salud mental.
Entre sus “virtudes”, A era floja, altanera y tenía una habilidad especial para espantar clientes. Pero como siempre pasa, el jefe mantenía a A porque… “por lo menos viene y cumple”, y porque, según rumores, le debía dinero al dueño. Si eso no es realismo mágico laboral, no sé qué lo sea.
Un día, harta de ir ella misma al banco, A le lanzó la bolsa del depósito a nuestra heroína y le exigió que lo hiciera ella, sin importar que apenas sabía manejar y el tráfico afuera parecía episodio de “La Rosa de Guadalupe”. La novata, con miedo a los topes, la construcción y los microbuseros, pidió chance de ir acompañada… y aunque A hizo berrinche, al final así se hizo.
Cuando cumplir las órdenes se vuelve delicioso: la obediencia maliciosa
A partir de ahí, nuestra protagonista empezó a disfrutar ese paseo al banco. ¿Por qué no? Era media hora lejos de la clientela, de los estantes que reponer y, sobre todo, lejos de la vibra venenosa de A. “Me daba mi respiro y hasta me relajaba. Mejor que un café”, confesó en los comentarios.
Pero el karma es rápido, y A pronto se dio cuenta de que perder ese “break” no era tan divertido. Empezó a pedirle que ella misma fuera al banco de nuevo. Pero la respuesta de la novata era siempre igual de amable que calculadora: “No es para tanto, no entiendo el drama…”. Tanto insistió A que hasta fue a llorarle al gerente, quien, con la sabiduría de un jefe latino, solo le contestó: “Tú le pediste que lo hiciera, a ella le gusta, ¿cuál es el problema?”. ¡Punto, set y partido!
Los sabios del internet opinan: consejos, advertencias y una pizca de humor
Como buenos latinos, los comentarios en Reddit no se hicieron esperar y trajeron de todo, desde consejos útiles hasta carcajadas. Uno de los más votados fue directo al grano: “¡Asegúrate de que te paguen la gasolina y el desgaste del carro!” Y sí, aquí no hay empresa que se respete que no quiera ahorrarse hasta el último centavo, pero la realidad es que, como señalaron varios, usar tu coche para el trabajo puede meterte en broncas si tienes un choque y tu seguro no lo cubre.
Hubo quien bromeó con la clásica salida mexicana: “No, no, yo iba por mi torta y un refresco, jefe…” Y otros pusieron el dedo en la llaga: “No te confíes, si un día falta dinero del depósito, a ver a quién le echan la culpa”. Porque en muchas empresas, lo que empieza como favor inocente termina en problema del tamaño de la fila del IMSS.
Y claro, la comunidad fue solidaria con la autora: “Pequeñas victorias como esta hacen la vida más llevadera”, le dijeron, mientras otros sugerían que siguiera siendo extra amable con A, porque “nada la va a volver más loca que tu amabilidad”. ¡Eso sí es maldad elegante!
Cultura laboral latina: ¿obediencia o supervivencia?
Esta historia resuena en toda Latinoamérica porque, seamos sinceros, aquí el trabajo en equipo a veces parece más “lucha libre” que “cooperación”. Todos hemos tenido ese jefe o compañero que te quiere cargar la chamba, pero también sabemos usar el ingenio criollo para voltear la tortilla.
La lección es clara: a veces cumplir órdenes al pie de la letra, pero con picardía, es la mejor forma de sobrevivir y hasta disfrutar el trabajo. Y si de paso estresas a la compañera tóxica, mejor aún.
¿Tú qué harías en su lugar? ¿Has tenido que aplicar la obediencia maliciosa en tu oficina? Cuéntanos tu anécdota y comparte este blog para que más gente sepa que en el mundo laboral, hasta ir al banco puede ser un acto de rebeldía.
¡Sigue leyendo para más historias de trabajo con sabor latino y no olvides que, en la oficina, a veces el mejor café es el de la venganza servida fría!
Publicación Original en Reddit: Coworker demands I go to the bank in her place