Cuando la tecnología y los colores chocan: la vez que el lavaplatos salvó el restaurante
¿Alguna vez has sentido que la tecnología te habla en chino? No te preocupes, no eres el único. Todos hemos estado en ese momento en el que el técnico del trabajo nos dice: “Solo reinicia el router” y uno se queda viendo los cables como si fueran espaguetis. Pero lo que pasó en un restaurante del noroeste de Estados Unidos lleva esa confusión a otro nivel… ¡y con un toque de humor digno de una comedia!
La llamada de emergencia a las 2 de la mañana
Imagínate ser el encargado de soporte técnico de una cadena de restaurantes que nunca cierran. Son las 2 de la mañana y te despierta una llamada urgente porque “no hay internet y no se pueden pasar las tarjetas de crédito”. Nadie en Latinoamérica quiere ese turno, ¿verdad? Bueno, así empezó la odisea.
El gerente, medio dormido y seguramente con una montaña de comandas esperando, recibe instrucciones sencillas: “Hay que reiniciar el Watchguard”. Aquí viene el primer tropiezo: el gerente no tiene ni idea de qué es eso. No lo culpo, muchos en nuestra región tampoco sabrían qué es ese aparato, pero lo que vino después fue oro puro.
El misterio de la caja roja (¡pero roja de verdad!)
El técnico, con toda la paciencia del mundo, le explica al gerente: “Es una caja roja, está justo en la repisa sobre donde te sientas”. Fácil, ¿no? Pues no. El gerente, confundido como cuando buscas las llaves y las tienes en la mano, responde que no sabe de qué le hablan. El técnico insiste: “Caja roja, dice Watchguard”. Pero nada. El gerente, defendiendo su falta de conocimientos tecnológicos como si fuera escudo olímpico, dice: “No sé de términos técnicos, soy gerente de restaurante”.
Aquí es cuando la comunidad de Reddit explotó de la risa. Un usuario comentó: “¿Desde cuándo ‘rojo’ es jerga técnica? ¿O ‘caja’?”. Otro se preguntaba si el gerente era daltónico, porque ese Watchguard no es cualquier rojo, ¡es el #FF0000! Como diríamos aquí, más rojo que el logo de Bimbo o el uniforme de la Selección de Chile.
Y es que, para que te des una idea, varios en los comentarios buscaron el Watchguard en Google y coincidieron en que es “el objeto más rojo que han visto jamás”. Hasta hubo quien dijo que los camiones de bomberos envidiarían ese nivel de rojo. En el mundo de los equipos de red, esa cajita no pasa desapercibida.
El héroe inesperado: el lavaplatos (sí, el humano, no la máquina)
Desesperado, el técnico suelta la frase que se volvió legendaria: “¿Puedo hablar con el lavaplatos?”. Aquí, muchos lectores pensaron al principio que quería hablar con la máquina, ¡pero no! Se refería al empleado encargado de lavar los platos. El gerente, probablemente agradecido de zafarse del problema, le pasa el teléfono.
En menos de lo que canta un gallo, el lavaplatos, curtido en mil batallas de grasa y platos sucios, escucha las instrucciones: “Reinicia la caja roja que dice Watchguard”. Y responde: “Listo”. ¡En tres minutos el restaurante estaba de nuevo en línea! Así de sencillo.
Un usuario latinoamericano lo resumió perfecto: “El gerente es una fábrica de excusas, el lavaplatos solo quiere ayudar”. Otro agregó: “Seguro el lavaplatos lleva más tiempo en el restaurante y ya había reiniciado ese aparato antes”. Lo cierto es que en cualquier negocio de nuestra región, todos sabemos que el que realmente conoce cómo funcionan las cosas no siempre es el jefe, sino el que se encarga del trabajo duro.
Reflexión: ¿Tecnología o sentido común?
La historia no solo nos hizo reír, también nos deja pensando. ¿Cuántas veces en Latinoamérica hemos visto que los jefes, por no querer admitir que no saben, complican lo sencillo? Como comentó alguien: “Si me dicen ‘bandeja blanca para llevar’, sé cuál es, aunque no sea chef”. Aquí aplica el dicho: “Zapatero a tus zapatos… pero al menos reconoce los colores”.
Y ojo, que algunos en Reddit mencionaron la posibilidad de que el gerente fuera daltónico, lo cual no es raro, especialmente entre hombres. Pero aun así, el Watchguard es tan rojo que ni el más despistado se confunde… salvo que, como nos pasa a muchos, entres en “modo no quiero lidiar con tecnología”.
Además, el relato dejó claro algo que en Latinoamérica conocemos bien: a veces el mejor técnico es el más inesperado. Como cuando tu abuelita arregla la licuadora con un tenedor o el primo que “sabe de todo” revive la compu familiar con un golpecito.
Conclusión: El color del éxito es… ¡rojo intenso!
Al final, la moraleja es simple: no hay que tenerle miedo a la tecnología, ni poner excusas cuando la solución está frente a tus ojos (y en color neón). Y si todo falla, busca al lavaplatos, al chico de sistemas o a quien verdaderamente mueve el barco. Porque, como vimos, la experiencia y el sentido común valen más que cualquier título.
¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Quién es el verdadero “técnico” en tu oficina, tienda o restaurante? Cuéntanos tu historia en los comentarios. ¡Aquí todos tenemos una anécdota donde el que menos esperabas salvó el día!
Publicación Original en Reddit: Know your colors.