Saltar a contenido

Cuando la sonrisa no regresa: una noche de Acción de Gracias en la recepción de hotel

¿Alguna vez has sentido que el mundo entero decidió ignorarte el mismo día? Imagínate estar en la recepción de un hotel durante el Día de Acción de Gracias, esa famosa fecha estadounidense donde todos se supone que están agradecidos, felices y, por lo menos, sonrientes. Así empezó la historia de nuestro protagonista, quien, entre platillos recalentados y la esperanza de un ambiente festivo, terminó protagonizando una de esas noches donde ni el pavo ni las sonrisas se aparecieron.

Una cena a medias y la soledad del turno vespertino

No es secreto que trabajar en días festivos puede sentirse como un castigo divino, especialmente cuando la mayoría está en casa compartiendo con sus familias. Nuestro protagonista tuvo la “suerte” de que su suegra preparó la cena antes de irse al trabajo, pero como buen mexicano o latino, seguro se fue con el tope lleno de comida para sobrevivir la jornada. Sin embargo, la verdadera sorpresa no fue la soledad del turno ni la falta de hambre, sino el ambiente gélido que invadía el lobby del hotel.

Mientras el reloj avanzaba lentamente, el flujo de personas era mínimo: apenas cuatro llegadas, dos ya hechas antes de que él llegara. La escena era tan tranquila que hasta parecía el centro de un pueblito en domingo después de misa. Pero lo más curioso era que, aunque la gente pasaba frente a la recepción rumbo al restaurante del hotel (famoso por su cena especial de Thanksgiving), nadie, absolutamente nadie, se atrevía a cruzar una mirada o regalar una sonrisa.

El misterio de las miradas esquivas: ¿vergüenza, cansancio o simple indiferencia?

Aquí es cuando la historia se pone interesante. El protagonista, atento desde su silla y con el celular en mano (¡ya sabemos que eso en Latinoamérica sería motivo de chisme entre los compañeros!), notó que las personas evitaban mirarlo a toda costa. Ni una sonrisa, ni un “buenas noches”, ni siquiera un gesto de esos que uno hace por educación. Solo tres personas en ocho horas cruzaron miradas, y ni uno solo devolvió la cortesía de una sonrisa.

¿Será que había algo en su cara? ¿Tenía salsa de arándano pegada en la barbilla? Nada de eso. Una revisión rápida frente al espejo lo confirmó. Entonces, ¿qué pasaba? Aquí es donde los comentarios de la comunidad de Reddit, esa gran vecindad virtual, nos regalan varias teorías muy a la mexicana:

Un comentarista lo resumió con humor: “A veces la gente ya está harta de las fiestas. Solo quieren terminar y dormir. No te preocupes.” Y sí, todos conocemos ese sentimiento después de una comida familiar larga: lo único que quieres es quitarte los zapatos y echarte en el sillón.

Otro usuario aportó una visión más profunda: “Muchos probablemente se sienten culpables, sabiendo que tú tienes que trabajar en un día festivo por su culpa.” ¡Tómala! Es como cuando vas a la tienda el 24 de diciembre y ves al cajero con cara de querer estar en cualquier otro lugar menos ahí.

También hubo quien confesó que, para algunos, evitar el contacto visual es una forma de “no incomodar” al trabajador, como si sonreír fuera pedirles un favor extra. En Latinoamérica, donde la calidez y el saludo son casi obligatorios, esta actitud puede parecer fría. Pero, como bien dijo un usuario, a veces uno simplemente anda tan distraído o cansado que no tiene energía ni para saludar al perro.

Y, claro, no faltó el comentario sarcástico: “Estoy aquí con mi familia y ¿también tengo que ser simpático contigo?” Porque sí, hay quienes sienten que la cortesía se agota después de estar horas conviviendo con los parientes políticos.

Trabajar en días festivos: el lado humano que pocas veces vemos

Más allá de la anécdota graciosa, esta historia nos invita a reflexionar sobre algo muy cotidiano en Latinoamérica: la costumbre de trabajar en días festivos. Aquí, desde los que atienden la tiendita hasta los policías y enfermeras, son miles los que sacrifican fiestas y reuniones por mantener el país en marcha. Y aunque no siempre se reciben sonrisas o agradecimientos, el simple gesto de mirar a los ojos y saludar puede hacer una gran diferencia.

Como bien decía otro comentarista, “A veces sólo queremos llegar a nuestro cuarto y dormir sin tratar con nadie.” Pero, ¿qué cuesta decir un “gracias” o un “feliz día”? En México, Colombia, Argentina y cualquier país latino, ese pequeño detalle puede cambiar el humor de toda una jornada.

Reflexión final: la importancia de una sonrisa, incluso en los días menos festivos

La próxima vez que pases por la recepción de un hotel, la caja del súper o la ventanilla del banco, recuerda que del otro lado también hay alguien que tal vez dejó su casa y a su familia por estar ahí. Una sonrisa, un saludo o un simple “gracias” pueden ser el mejor regalo, no importa si es Navidad, Año Nuevo o el mismísimo Día de Acción de Gracias.

¿Y tú? ¿Alguna vez has trabajado un día festivo y sentido que eras invisible? Cuéntanos tu historia en los comentarios. No olvides que, en Latinoamérica, ¡la buena vibra se contagia!


Publicación Original en Reddit: Thanksgiving day.