Cuando la presidenta de la junta de vecinos es una “Karen” con poder: venganza en la era digital
¿Alguna vez has tenido ese jefe o colega que te hace preguntarte si la vida es realmente una telenovela? Bueno, lo que le pasó a nuestro protagonista parece sacado de una mezcla entre “Vecinos” y “La Rosa de Guadalupe”, pero con toque de venganza digital muy a lo latino.
Imagínate: recién entras a trabajar como conserje y seguridad en un edificio de lujo del centro. Todo pinta bien, hasta que conoces a la presidenta de la asociación de vecinos, una señora mayor con una sonrisa de comercial, pero con lengua de víbora. Y claro, con poder… ¡y mucho tiempo libre!
La “Karen” del condominio: Sonrisa dulce, lengua de cuchillo
Muchos en Latinoamérica hemos escuchado el término “Karen”, usado para describir a esa persona que cree que el mundo debe girar a su alrededor y que el dinero o el poder le dan derecho a todo. Pues aquí tenemos una “Karen” con mayúsculas: la presidenta de la HOA (algo así como la junta de vecinos), que espera a que los vecinos salgan para despellejarlos, y que ni siquiera respeta al personal del edificio.
La señora no solo se queja de todos y de todo, sino que disfruta contando una y otra vez su historia de divorcio, como quien repite el final de una novela en horario estelar. Según ella, “ganó” porque se quedó con todo el dinero del exmarido. Para colmo, su perrito es tan insoportable que parece sacado de un meme: agrede a otros perros y, en vez de controlar al suyo, les exige a los demás vecinos que lo hagan. ¿Te suena familiar? Seguro en tu barrio hay una versión tropicalizada de esta señora.
El “despido” más absurdo (y sospechoso) de la historia
Aquí es donde la historia pasa de tragicomedia a “esto solo pasa aquí”. Resulta que el edificio instala 24 cámaras HD que graban las 24 horas. El pobre computador encargado de almacenar todo ese material ya estaba a punto de explotar, y claro, se traba justo cuando nuestro protagonista estaba de turno. Encima, la presidenta tiene el sistema tan asegurado que cada vez que algo falla, su celular suena como si fuera alarma de terremoto.
Después de un par de incidentes técnicos y una “ayudita” de la presidenta, a nuestro protagonista lo despiden por teléfono tras solo seis turnos. Sí, así de fácil. Ni chance de defenderse ni un “gracias por participar”. En Latinoamérica, donde los trabajos a veces duran menos que un aguacate en oferta, esto no sorprende… pero igual duele.
Venganza criolla: El arte de saturar a una “Karen” digitalmente
Pero aquí viene lo sabroso y creativo: la venganza. ¿Qué hizo nuestro protagonista? Empleó una de las tácticas más ingeniosas y pasivo-agresivas del siglo XXI: inscribió a la presidenta en cuanto catálogo gratis, promoción, y boletín posible usando su información del negocio online. ¡Ya lleva más de 60 catálogos en camino!
Como bien bromearon en los comentarios del post original, “no olvides inscribirla con los Mormones, los Testigos de Jehová, y hasta el Templo Satánico” (¡imagínate la mezcla en la puerta de la señora!). Otros lectores, con ese humor ácido tan nuestro, recomendaron suscribirla a campañas políticas de todos los colores, revistas de paneles solares, funerarias y hasta clubes de intercambio de pareja. Uno incluso propuso mandarle una “bomba de brillantina” anónima: nada más latino que una venganza colorida y persistente.
Mucha gente comentó que, en vez de solo venganza digital, sería aún mejor avisar a los vecinos con una notita anónima sobre los chismes y comentarios que la presidenta anda soltando. Porque como dicen por acá: “pueblo chico, infierno grande”.
Reflexiones: ¿Justicia poética o travesura sin remedio?
Lo más curioso es cómo esta historia refleja algo muy latinoamericano: la creatividad para sobrevivir a los abusos de poder y la tendencia a buscar justicia por mano propia (pero con picardía). En países donde la burocracia y los favoritismos abundan, la solidaridad y el ingenio son nuestras mejores armas. Como comentó alguien: “¿Quieres arruinarle la vida a alguien? Mejor piensa bien, porque el karma es como el mezcal: tarde o temprano, da vueltas”.
Al final, este relato no solo nos hace reír, sino que nos deja pensando: ¿cuántas “Karenes” hay en nuestros edificios, trabajos o barrios? ¿Y cuántas veces hemos querido aplicar una venganza tan creativa? La próxima vez que te topes con alguien así, recuerda que la mejor respuesta puede ser tan simple como saturar su buzón… ¡pero siempre con estilo latino!
¿Tienes alguna anécdota de venganza pequeña (pero sabrosa) en el trabajo o el barrio? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y ojo, que aquí nadie juzga… solo nos reímos juntos.
Publicación Original en Reddit: Money+Power=Karen