Cuando la pizza arruinó la reseña de un hotel: historias de huéspedes y descuentos insólitos
Trabajar en la recepción de un hotel puede sonar glamoroso para algunos, pero la realidad es que a veces se siente como estar en una novela de realismo mágico… solo que sin la magia, y con muchos más huéspedes buscando descuentos. ¿No me crees? Déjame contarte una historia que podría haber salido de cualquier hotel en Latinoamérica, pero que, lamentablemente, es más común de lo que parece.
La señora de la pizza y la reseña que no tenía nada que ver
Era una mañana como cualquier otra. El cambio de turno en recepción, ese momento en el que el café todavía no hace efecto y uno solo quiere que todo fluya en paz. La compañera de turno matutino, que tiene la habilidad de hacer sentir a cualquiera como en casa (y que a esa hora es mucho más simpática que yo, para ser sinceros), estaba platicando con una pareja de adultos mayores que venían a hacer su check-out. Todo de lo más normal: “¿Qué tal su estancia? ¿Descansaron bien?” Y la señora, con una sonrisa, contesta: “Todo muy bien, la cama comodísima, el hotel perfecto”.
Hasta ahí, todo en orden. Pero, como diría mi abuela, “cuando el río suena, es porque agua lleva”. Y vaya que traía agua…
“Por culpa de la pizza, les voy a dejar una mala reseña”
De repente, la señora, con cara de resignación, suelta la bomba: “Por eso me da coraje tener que dejarles una mala reseña en internet”. Mi compañera y yo nos quedamos con cara de “¿eh?” y, como buenos anfitriones, preguntamos qué había ocurrido.
Resulta que la pareja pidió una pizza a “Pizza the Hutt” (sí, ese nombre que parece sacado de una película de Mel Brooks y que seguro te saca una sonrisa si eres fan de la ciencia ficción). El pedido llegó mal, y la señora estaba indignada. Hasta ahí, uno pensaría que la queja sería para la pizzería, ¿no? Pues no. La señora estaba decidida a castigar al hotel con una mala reseña… ¡por culpa de la pizza!
Preguntamos, casi con miedo a la respuesta, si habían intentado resolverlo con la pizzería. Pero la lógica de la señora era implacable: como el incidente pasó mientras estaban hospedados, el hotel debía responder. Y, de paso, quería algún tipo de compensación.
El arte de pedir descuentos: creatividad sin límites
Aquí es donde uno entiende por qué el meme de “la queja del siglo” nunca pasará de moda. Porque, como bien comentó un usuario en la comunidad, hay personas que harían cualquier cosa por conseguir un descuento en el hotel: “Ya es ridículo lo que la gente inventa para que les rebajen algo”. Y es que, aunque parezca chiste, siempre hay quien se inspira viendo a otros reclamar y piensa “yo también merezco mi parte”.
En esta historia, la señora no solo quería desquitarse con el hotel por un problema ajeno, sino que buscaba un descuento como “compensación moral”. El colmo del ingenio argentino, mexicano, colombiano… ¡latinoamericano! Porque, aceptémoslo, en todos lados hay gente que se las ingenia para sacarle jugo a cualquier situación.
De hecho, otro recepcionista contó que una vez una huésped pidió que le devolvieran el dinero de una pizza mala porque la recomendación salió del hotel. Y ojo, hay quienes lo llevan al extremo: “¿Acaso llamaría al banco para pedir un descuento de la hipoteca si la pizza llegara mal a su casa?” preguntó otro usuario, con ese humor ácido tan nuestro.
Cuando las reseñas dejan de tener sentido (pero nos hacen reír)
Lo más curioso es que este tipo de quejas ni siquiera sorprende al personal de hotelería. Como señaló otro miembro de la comunidad, muchas veces las reseñas negativas ni siquiera tienen que ver con el servicio del hotel: “Me tocó una reseña larguísima, bien enojada… y al final era por el restaurante del pueblo, ni siquiera por el hotel”.
Y no faltan las historias aún más absurdas: huéspedes que se quejan porque hay popó de perro en el pasto al lado del hotel (aunque haya bolsas gratis para recoger), o el que quería un reembolso porque después de comer tacos, su cuarto olía mal. A ese último, el recepcionista le ofreció, entre risas, un bote de aromatizante de ambiente. ¡Así se resuelve con estilo!
Por supuesto, siempre hay un toque de humor negro: “La próxima vez, si alguien roba una toalla, ¿debo cobrarle a otro huésped?”, bromeó un lector. Y es que, en el fondo, todos sabemos que el sentido común a veces se toma vacaciones… especialmente cuando hay descuentos de por medio.
¿Qué aprendemos de todo esto?
La moraleja está clara: en la hotelería, como en la vida, siempre habrá gente que busque sacar ventaja, aunque el motivo sea más rebuscado que una telenovela. Pero también hay que reconocer el profesionalismo de quienes atienden con paciencia (y un toque de picardía) todas esas situaciones. Porque, como dijo un usuario, “ojalá la señora sí deje la reseña y cuente la historia completa; las risas que nos daría serían impagables”.
Si alguna vez has trabajado en un hotel, restaurante o tienda, seguro tienes una anécdota similar. Y si eres huésped, recuerda: el hotel no puede controlar si la pizza llega fría… pero sí puede hacerte sentir como en casa. ¡No le eches la culpa al mensajero!
¿Y tú? ¿Has sido testigo de alguna queja insólita? Cuéntanos en los comentarios, que en Latinoamérica nunca faltan las historias para reír… o para no creer.
Publicación Original en Reddit: A Bad Review That's Not Our Fault