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Cuando la noche en recepción se vuelve surrealista: historias de un turno inolvidable

Un concurrido mostrador de hotel en una noche de competencia de bandas, con una computadora y huéspedes registrándose.
La escena captura la vibrante atmósfera de una noche agotada en el hotel. A medida que los huéspedes llegan para la competencia de bandas, el mostrador es un hervidero de actividad, perfectamente enmarcado en un detalle fotorrealista.

¿Alguna vez te has preguntado cómo es trabajar la recepción de un hotel durante una noche de locura? Pues prepárate, porque lo que vas a leer es digno de novela… o de serie de Netflix. Imagina que el hotel está a reventar por un concurso de bandas, faltan solo tres habitaciones por llegar y tú, como buen recepcionista nocturno, intentas adelantar el famoso “corte de caja” mientras esperas que todo sea tranquilo… pero la vida siempre tiene otros planes.

La noche prometía todo menos aburrimiento. Entre policías con linternas dignas de antro, gente desesperada buscando baño, huéspedes que creen que la magia existe y buscadores de ofertas imposibles, viví una de esas jornadas que se quedan grabadas para siempre. ¿Listo para conocer lo que pasa tras el mostrador cuando todo el mundo duerme?

Entre linternas y baños ajenos: la visita inesperada

Todo comenzó mientras revisaba la computadora, afinando números para el temido corte nocturno. En eso, en vez de un toque discreto o el timbre, un policía decidió que la mejor forma de llamar mi atención era apuntarme con su linterna en modo estroboscópico, como si estuviera en plena fiesta de reguetón. Detrás de él, una mujer vestida de civil.

Le abrí y, siendo honesto, le sugerí que la próxima vez mejor tocara la puerta como la gente normal. El oficial, entre serio y confundido, me preguntó por qué no podía usar la linterna. Le respondí que si me hubiera agarrado viendo hacia arriba, capaz y me daba un ataque y terminaba él explicándole a mi jefe y al suyo por qué tuvo que llamar a la ambulancia. (Confieso: nunca me han dado ataques, pero a veces hay que asustar un poco para que agarren la onda…).

El verdadero objetivo era que la mujer quería usar nuestro baño. Cuando pregunté si era huésped, el policía me dijo que venía del club nocturno del hotel, que tenía una fiesta privada. Ella, con cara de “urgencia máxima”, alegó que en el club había fila y que aquí era más fácil. Fui tajante: “Ese no es problema del hotel, para eso está el baño del club.” Se fueron con cara de pocos amigos. Como comentó alguien en Reddit: “¿En serio una mujer adulta va con un policía solo para buscar un baño porque no quiere hacer fila? Bueno, cosas veredes...”

Un usuario añadió un toque de humor latino: “Seguro que el poli solo quería ayudar a la dama, quién sabe con qué intenciones.” Y otro remató: “Yo sí he visto gente adulta hacer lo que sea por evitar la fila del baño, no me sorprende nada.”

El clásico “me dijeron que había cuarto”: el huésped fantasma

Un rato después, cuando ya creía que la noche se estabilizaba, llegó una señora tocando la puerta. Pensé que era uno de los tres últimos check-ins, pero no: su nombre no coincidía con ninguna reserva. Ella insistió que acababa de llamar a la central de reservas y le habían dicho que había cuarto disponible… “que solo viniera”. Yo, con cara de “¿en serio?”, le expliqué que estábamos llenos y que seguramente le dijeron que hasta el día siguiente a las 4pm habría disponibilidad.

Insistió en que en la central le aseguraron que había cuarto para esa misma noche. Le confirmé dirección, fecha y todo apuntaba a mi hotel, pero la realidad es que, como decimos en México, “ni un clavo cabía”. Le aclaré que seguro le dieron información equivocada, y por eso ni siquiera le hicieron la reserva. Lo peor del caso es que, cuando finalmente llegaron los tres últimos huéspedes, solo usaron dos habitaciones. Como comentó otro recepcionista: “Eso sí que da coraje, porque si lo hubiera sabido antes, esa última habitación la habría vendido 50 veces en la noche.”

En los comentarios salió el tema de las políticas de cancelación. En mi caso, como buen latino precavido, si avisan que no usarán el cuarto, igual se cobra, más en noche llena. Así que, aunque me dio pena por la señora, las reglas son las reglas.

El viejo truco del precio imposible: “¡Pero en internet dice barato!”

Y como si la noche no pudiera ponerse más surrealista, después del corte llegó un tipo directo de la estación del tren buscando habitación. Le di el precio real: $140 dólares. El sujeto, muy seguro de sí mismo, me enseñó su teléfono diciendo que en internet le aparecía el precio de $54. Yo, con una ceja levantada, le respondí que ni en nuestros peores días, ni en la página oficial ni en las de descuentos, bajamos de $120. Que si realmente veía ese precio en su celular, pues que él mismo la reservara ahí, porque yo no podía hacerle ese descuento.

Obviamente, el señor se fue echando pestes. Como bien apuntó alguien en Reddit: “Me da risa cuando los clientes quieren que les respetes un precio de internet que ni existe y encima quieren que tú les hagas la reserva. Si ya tienes el celular en la mano, ¡hazlo tú mismo!” Y para cerrar con humor, otro usuario dijo: “Eso de querer regatear como en tianguis, solo que aquí el truco no pega.”

Reflexiones de una noche de locura: lo que no se ve tras el mostrador

Ser recepcionista de noche en un hotel latinoamericano es casi como ser árbitro de fútbol: si todo sale bien, nadie te aplaude, pero si algo falla, todos te echan la culpa. Aguantar presión, resolver problemas a la mexicana y lidiar con personajes dignos de telenovela es parte del trabajo. Como bien dijo el propio autor original: “Quizás no fue la noche más tranquila, pero al menos los intentos de estafa y los dramas me ayudaron a no quedarme dormido.”

Y tú, ¿has vivido o presenciado alguna anécdota divertida, surrealista o de plano increíble en hoteles, bares o restaurantes? ¿Te ha tocado ver a alguien haciendo hasta lo imposible por evitar la fila del baño? Cuéntanos en los comentarios, porque entre todos hacemos de estas noches, historias para reír (o llorar) juntos.

¡Nos leemos la próxima, gente nocturna!


Publicación Original en Reddit: It Was a Weird Night