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Cuando la música en el trabajo se vuelve un arma de doble filo: la historia del playlist interminable

Portero al estilo anime eligiendo música con alegría para un centro comercial, rodeado de vibrantes ondas sonoras.
En esta animada ilustración de estilo anime, nuestro portero selecciona con entusiasmo una lista de reproducción para el centro comercial, rompiendo la monotonía de las melodías repetitivas. ¡Descubre el viaje de encontrar la banda sonora perfecta entre un mar de opciones musicales en "¡Toda la música debe ser aprobada"!

¿Alguna vez has sentido que te vas a volver loco si escuchas la misma canción una vez más en el trabajo? Imagínate ser el encargado de darle la bienvenida a la gente en la entrada de un centro comercial y tener que aguantar la misma playlist de 15 canciones todos los días, como si fuera una tortura musical digna de telenovela. Eso le pasó a un usuario de Reddit, y su historia no solo es graciosa, sino que nos deja pensando cómo, a veces, las pequeñas reglas en la chamba pueden salirse de control… y todo por culpa de la música.

De la monotonía musical al "cumplimiento malicioso"

En muchos trabajos en Latinoamérica, tener música de fondo es un pequeño privilegio, casi como ese cafecito de media tarde que todos esperamos. Pero, ¡aguas cuando ese privilegio se vuelve una pesadilla! El protagonista de la historia, harto de escuchar "Too Sweet" de Hozier hasta el cansancio (¿quién no tiene su propia "Despacito" que ya no aguanta?), recibió permiso de los jefes para poner su propia música... con una condición: cada canción debía ser aprobada por los gerentes.

Aquí es donde la cosa se pone sabrosa. Nuestro amigo, con un gusto musical tan variado como un festival de barrio (rock, salsa, reggaetón, cumbia, electrónica, lo que quieras), decidió mandar no una, sino varias listas de reproducción, cada una de ¡12 horas de música! “¿Quieren revisar canción por canción? Pues ahí les va para que se entretengan”, pensó. Una especie de venganza pasivo-agresiva muy a la mexicana, donde el “cumplimiento malicioso” se convierte en arte.

La voz del pueblo: ¿ingenio o pataleta?

La comunidad de Reddit, como buen vecindario digital, no tardó en opinar. Algunos, como quien dice “esto es por tu culpa”, señalaron que este tipo de acciones solo logran que los jefes quiten el privilegio para todos. ¿Cuántas veces no hemos visto en el trabajo o la escuela que, por culpa de uno, todos pagan los platos rotos? “Esto es justo la razón por la que no podemos tener cosas bonitas”, dijo un usuario, frase que aquí en Latinoamérica aplica perfecto para cuando se cancela la hora de la botana o el karaoke en la oficina porque alguien se pasó de lanza.

Otros comentaron, con toda la lógica del mundo, que es bastante razonable que se revise la música antes de ponerla en un lugar público. Imagínate que, en plena hora pico, suene una canción con letras subidas de tono o groserías… ¡escándalo asegurado! Como apuntó un usuario, sería como dejar que todo el mercado escuche a Molotov sin censura. Y ni hablar del tema de los derechos de autor, que aunque a veces lo pasamos por alto, en lugares formales puede traer problemas legales serios.

Por otro lado, hubo quien aplaudió el ingenio del protagonista, porque no cualquiera se avienta a desafiar a los jefes con creatividad. Pero, como bien mencionaron, hay que saber medir el agua a los camotes: si te pasas de listo, pierdes todo.

Un final feliz (y con playlist variado)

Lo mejor de esta historia es que el protagonista no fue terco ni necio; al contrario, después de leer los comentarios y reflexionar, decidió cambiar de estrategia. En vez de mandar listas eternas, optó por enviar solo 4 o 5 canciones nuevas cada semana, construyendo poco a poco una playlist que todos puedan disfrutar, sin saturar a los jefes ni poner en riesgo el privilegio.

De hecho, hasta el gerente resultó ser más alivianado de lo esperado. Le confesó que, aunque la idea de revisar horas y horas de música era chistosa, prefería recibir recomendaciones semanales. Así, el ambiente laboral se volvió más ameno, todos descubrieron nuevas canciones y nadie terminó odiando el trabajo (ni a Hozier).

Reflexión final: la música une... o divide, según cómo la uses

Esta historia nos deja varias lecciones muy al estilo latino: la música en el trabajo puede ser bendición o maldición, depende de cómo la manejemos. A veces, al querer pasarnos de listos, solo terminamos perjudicando a todos. Pero si sabemos dialogar, tener tantita empatía y buscar el punto medio, podemos transformar la monotonía en algo divertido y hasta inspirador.

Al final, como decimos por acá, “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. Si tienes chance de personalizar tu ambiente laboral, ¡hazlo con madurez y creatividad! Y si eres jefe, no está de más escuchar las sugerencias de los demás… nunca sabes cuándo te van a recomendar tu nueva canción favorita.

¿Tú qué opinas? ¿Te ha tocado vivir una situación parecida en tu trabajo? ¿Cuál sería tu playlist ideal para sobrevivir una jornada de 8 horas? Comparte tu experiencia en los comentarios y arma el playlist latino perfecto entre todos.

¡Hasta la próxima, y que la música nunca falte en tu día!


Publicación Original en Reddit: 'All Music Must Be Approved'