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Cuando la 'jefa wannabe' se topó con pared: Venganza chiquita en el psiquiátrico

Ilustración en estilo caricatura de una mujer segura en un entorno profesional, simbolizando el empoderamiento en el ámbito social.
¡Abraza tu camino en el sector social! Esta vibrante imagen en 3D captura el espíritu de determinación y crecimiento mientras enfrentamos los retos en el campo de la salud mental. ¡Acompáñame a compartir mis experiencias en una clínica psiquiátrica y más allá!

¿Quién no ha tenido alguna vez una compañera de trabajo que se siente la “jefa” sin serlo? Ya sabes, esa persona que llega, rompe todas las reglas, se cree la última Coca-Cola del desierto y, para colmo, hace cosas que ni en la primaria. Hoy te traigo una historia de esas que se viven en los hospitales y clínicas de nuestro mundo latino, donde la paciencia es ley… pero también lo es la picardía.

El infierno de la pasantía: Cuando la juventud se confunde con insolencia

En la clínica psiquiátrica donde trabaja nuestro protagonista, llegó una pasante nueva, de esas que por ley deben pasar un año aprendiendo de los grandes antes de entrarle de lleno al ruedo. Pero el problema no era la inexperiencia, sino la actitud: maleducada, irrespetuosa, y con cero ganas de hacer las cosas bien. Imagínate que hasta repartía comida a los pacientes ¡sin lavarse las manos ni usar guantes! Aquí, en cualquier hospital de Latinoamérica, eso sería motivo de regaño de la abuela y hasta de la supervisora más tranquila.

Como buen profesional (y siguiendo la clásica paciencia latina), el autor intentó corregirla en privado. Le dijo, con toda la diplomacia del mundo, que su comportamiento era una guarrada y que mejor se pusiera las pilas antes de que otra colega la pusiera en su lugar (y todos sabemos cómo son las enfermeras cuando alguien se pasa de listo).

El puesto del portero: Origen de una pequeña venganza

En estos trabajos, siempre hay tareas que nadie quiere: en este caso, vigilar la puerta para que sólo salgan los pacientes permitidos. Es una chamba aburrida, pero necesaria, y si quieres ir al baño tienes que pedir a alguien que te cubra. Cada vez que el autor le pedía a la "jefa wannabe" que le echara una mano, ella se hacía la ocupada y lo dejaba colgado, aunque fuera sólo para ir a embarrar un poco de mantequilla y chocolate en dos rebanadas de pan (¡cosa que, como buen latino, uno hace en menos de 30 segundos!).

Como dice un dicho popular, “el flojo trabaja doble”, pero aquí la “jefa” ni eso. ¿Incompetencia o flojera? Juzga tú.

La gota que derramó el vaso: Del chisme a la apropiación de casilleros

La cosa fue escalando. Un día, la pasante salió como si fuera la dueña del hospital a regañar al autor en frente de los pacientes porque, según ella, no había fechado unas toallitas desinfectantes. Aquí, cualquier trabajador sabe que los trapos sucios se lavan en casa, y más en ambientes delicados como un psiquiátrico. Pero la “jefa” no entendió el memo.

Para colmo, empezó a chismear sobre la vida personal de los colegas, incluso sobre su orientación sexual. En Latinoamérica, aunque el chisme es deporte nacional, todos sabemos que hay límites, sobre todo en temas sensibles y de respeto.

Y como si fuera poco, un día el autor llegó, ¡y no encontraba sus zapatos! Resulta que la pasante, ni corta ni perezosa, decidió que le gustaba el casillero del autor y simplemente lo reclamó como suyo, quitando incluso la etiqueta con su nombre. Aquí, eso es casi como agarrar la taza favorita de café de la oficina… pero multiplicado por diez.

Pero la venganza nunca es buena… o al menos, no tan directa. El autor, aplicando la astucia latina, recuperó su casillero, metió las cosas de la pasante junto a sus zapatos de trabajo (que a veces huelen como si hubieran caminado por toda Ciudad de México en plena lluvia) y le puso candado. Si la pasante quiere recuperar sus cosas, tendrá que ir con la supervisora y explicar por qué quiso adueñarse de algo que no era suyo. ¡Tómala!

Opiniones de la comunidad: Entre el aplauso y la crítica

En Reddit, la historia causó revuelo. Algunos usuarios, como “andreweater”, querían ver fuego y destrucción: “Ojalá la venganza hubiera sido que la corrieras”, comentó con humor, a lo que el autor respondió que apenas está calentando motores. Otro usuario, “holyoak”, fue directo al grano: “Esto no es la secundaria, eres profesional, ¿no?” y pidió que se reportaran estos comportamientos antes de que la cosa se hiciera más grande. No faltó quien sintiera que el autor estaba siendo muy paciente y que, en estos casos, lo mejor es ir directo con el jefe.

Pero también hubo quienes entendieron el trasfondo cultural, como “ironbrewcanada”, quien compartió que a veces una conversación con el supervisor puede hacer milagros y transformar a un aprendiz rebelde en un gran colega. Y claro, no faltó el clásico comentario de “esto parece jardín de infantes”, algo que hasta el propio autor admite al comparar la actitud de la pasante con la de su propio hijo de preescolar (quien, por cierto, se porta mejor).

Un usuario latino diría: “A veces, el karma tarda, pero cuando llega, no avisa”.

Reflexión final: ¿Hasta cuándo aguantas a la “jefa wannabe”?

Esta historia, aunque llena de humor y pequeñas venganzas, nos deja una lección importante: en los trabajos donde se cuida a personas vulnerables, no hay lugar para la soberbia ni la falta de ética. A veces, la mejor venganza es dejar que la propia persona se tropiece con sus errores y se exponga sola. Como decimos aquí, “el pez por la boca muere”.

¿Tienes alguna historia de una “jefa wannabe” en tu trabajo? ¿Te has visto en la necesidad de aplicar una venganza piadosa? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y recuerda: en la vida laboral, como en la vida real, el respeto se gana con hechos, no con gritos.


Publicación Original en Reddit: Trying to be boss babe? Not with me.