Cuando la gratitud se pierde: la historia del boleto de avión más largo de la pandemia
En tiempos de crisis, como lo fue la pandemia, uno esperaría que la solidaridad y la gratitud estuvieran a flor de piel. Sin embargo, hay quienes logran sorprendernos con su nivel de exigencia… incluso cuando reciben ayuda gratuita. Hoy te traigo una historia que mezcla generosidad, descaro y, claro, una pizca de esa “venganza pequeña” que tanto nos encanta leer en internet. Ponte cómodo, porque este viaje tiene más escalas que la gira de Luis Miguel.
El inicio: solidaridad en el extranjero y la viajera exigente
Nuestro protagonista, sudafricano radicado en Hong Kong, decidió junto a su esposa ayudar a compatriotas varados en China a regresar a casa durante los peores momentos del COVID-19. En total, pagaron boletos de avión para 10 personas —¡diez!—, sin esperar nada a cambio más que un simple “gracias” y, tal vez, que algún día les devolvieran el favor.
Pero como dice el dicho: “No hay mal que por bien no venga… ni favor que no salga caro”. Y aquí entra Mel, una compatriota atascada en Beijing, sin dinero y desesperada por volver a Sudáfrica antes de que cerraran las fronteras. Nuestro buen samaritano, fiel a su presupuesto, le ofrece comprarle el boleto más accesible, pero Mel, como si estuviera eligiendo menú en un restaurante de lujo, exige vuelo directo Beijing-Johannesburgo y conexión a East London. Nada de escalas, nada de incomodidades.
¿Te suena a esos amigos que piden prestado y encima quieren decidir cómo gastarlo? Pues así se puso la cosa.
Venganza pequeña pero sabrosa: el viaje eterno
Cuando Mel se negó a aceptar un boleto con escalas y exigió lo imposible, nuestro protagonista prefirió ayudar a otros más agradecidos. Pero faltando una semana para el cierre total, Mel, ahora sí con el agua hasta el cuello, aceptó cualquier cosa: “¡Lo que sea, pero que me saques de aquí!”
Aquí es donde la venganza se sirve frío, o mejor dicho, en bandeja de aerolíneas de bajo costo. El itinerario: tres escalas internacionales, más de 40 horas de vuelo, y como cereza en el pastel, el tramo final de Johannesburgo a East London… en bus. Sí, un viaje de casi 20 horas por carretera sudafricana, famoso por ser incómodo y, según algunos locales, “solo apto para valientes”.
Las actualizaciones de Mel durante el viaje fueron oro puro para la posteridad. “Indignada” es poco: cada mensaje era una mezcla de quejas, cansancio y arrepentimiento. Como comentó un usuario de Reddit, “tuvo 20 horas en el bus para reflexionar sobre sus decisiones… y 40 más en avión”. Y es que, al final, la lección fue clara: a caballo regalado no se le miran los dientes… ¡ni se le exige primera clase!
Reacciones de la comunidad: entre risas, indignación y lecciones de vida
Las reacciones al relato no se hicieron esperar. Muchos aplaudieron la generosidad del autor, resaltando que pocos estarían dispuestos a ayudar de esa manera y menos aún después de recibir exigencias. “Hay mendigos que todavía quieren elegir”, bromeó un internauta, adaptando el clásico dicho: “Mendigo, pero con menú”.
Otros, especialmente sudafricanos, compartieron anécdotas sobre lo común que es encontrarse con paisanos con aires de grandeza en el extranjero. “Conozco a más de uno así; seguro le contará a sus nietos que luchó contra viento y marea para volver a casa, y que sobrevivió a un viaje de 90 horas”, escribió uno con ese humor ácido tan típico del sur africano.
Por supuesto, también hubo quien confesó que preferiría suplicar en el aeropuerto antes que subirse a ese bus. Y algunos, nostálgicos o masoquistas, dijeron que disfrutarían un viaje tan largo porque aman las aventuras… o porque nunca han hecho ese trayecto por carretera.
Pero quizá lo mejor fue la reflexión que muchos compartieron: ser solidario no significa dejarse pisotear. Y aunque la venganza fue pequeña, el aprendizaje fue grande: la gratitud es la mejor maleta para cualquier viaje.
¿Solidaridad o lección de humildad? Una historia para recordar
Esta historia nos deja pensando: ¿qué hubieras hecho tú? ¿Habrías ayudado igual? ¿Le habrías dado el boleto directo o, como nuestro héroe, habrías aprovechado para dejar una enseñanza (y unas cuantas escalas) en el camino?
En estos tiempos en que la generosidad escasea y el egoísmo abunda, nunca está de más recordar que pedir ayuda es un acto de humildad… y que exigir demasiado puede terminar en un viaje eterno, literal y figurativamente.
¿Tienes alguna historia similar de favores que se salieron de control? ¿Has sido el buen samaritano o el “Mel” de la historia? Cuéntame en los comentarios, ¡que estas anécdotas se disfrutan más cuando se comparten!
¿Quién diría que una simple ayuda podría terminar en la “ruta de la penitencia” más famosa de Reddit? Si te gustó la historia, no olvides compartirla y, por favor, la próxima vez que recibas un favor… ¡agradece antes de exigir!
Publicación Original en Reddit: Be entitled over a free plane ticket home? Enjoy the multi-stop and bus ticket home.