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Cuando la discriminación intenta colarse en la recepción de un hotel… y recibe portazo

Una persona luciendo frustrada mientras lee una encuesta sobre decisiones de contratación y limpieza de habitaciones.
En esta imagen fotorrealista, una persona expresa su frustración tras recibir una encuesta que cuestiona sus decisiones de contratación y la limpieza del lugar. Este artículo explora las complejidades de la retroalimentación y el profesionalismo en el entorno laboral actual, especialmente en lo que respecta a la inclusión.

¿Te imaginas estar en la recepción de un hotel, revisando las encuestas de satisfacción de los huéspedes, y de repente te topas con un comentario que parece sacado de la época de las cavernas? Así, tal cual, le pasó a un encargado de hotelería que, además de recibir la típica queja sobre la limpieza, tuvo que leer una perlita: “No es profesional tener a alguien LGBTQIA en el staff”. ¡Ajá! Como quien dice, se les cayó la careta y dejaron ver el verdadero problema.

Pero lo jugoso de la historia no es solo la queja, sino cómo la comunidad de trabajadores de hoteles (y varios curiosos más) reaccionaron, mezclando indignación, buen humor y ese espíritu latino de “no te metás con los míos”.

El reclamo que revela más de lo que oculta

Muchas veces en Latinoamérica escuchamos que “el cliente siempre tiene la razón”, pero ¿qué pasa cuando la razón brilla por su ausencia? El encargado, usuario de Reddit, cuenta que recibió una encuesta donde el huésped, después de criticar la limpieza (algo que, bueno, se puede discutir), decidió rematar con un comentario anti-LGBTQIA.

Aquí es donde el cuento agarra sabor. El propio encargado, cual mamá gallina defendiendo a sus pollitos, escribe: “¡No te metas con mi gente!”. Porque una cosa es quejarse del polvo bajo la cama, y otra muy distinta es meterse con la dignidad y la identidad de quienes trabajan duro para que tú, viajero, tengas una buena experiencia.

Diversidad en el trabajo: ni la escoba discrimina

Uno de los comentarios más aplaudidos en la discusión, adaptado a nuestro calor latino, lo resume así: “Contratamos a nuestro equipo por su profesionalismo y ética de trabajo, no por a quién aman o cómo se identifican. El polvo no discrimina, y nosotros tampoco”. Imagínate que esto lo dijera el gerente de un hotel en México, Argentina o Colombia: sería como ponerle un letrero de bienvenida a todo el mundo, menos al prejuicio.

Y es que, como bien apunta otra usuaria: “La hotelería y el turismo siempre han sido espacios muy abiertos a la diversidad. Si eliminamos a quienes forman parte de la comunidad LGBTQIA, ¡media industria se nos va!”. Palabras que resuenan especialmente en países donde la calidez humana importa más que cualquier etiqueta.

¿Responder o ignorar? El dilema del encargado

¿Te ha pasado que te dan ganas de escribir una respuesta tan sarcástica que hasta tu abuela la compartiría en WhatsApp? A nuestro protagonista también. Pero la comunidad le aconsejó que fuera estratégico: “Responde solo sobre la limpieza y reporta el comentario discriminatorio por los canales oficiales”. Otros, más directos y con el humor picante que tanto nos gusta, sugirieron: “¿Cómo supo el huésped? ¿Se lo encontró en Tinder? ¿Tiene radar para eso?”.

Al final, el encargado optó por lo más sensato: abordar el tema de la limpieza en su respuesta y asegurarse de que la parte discriminatoria fuera eliminada del registro. Eso sí, no dejó pasar la oportunidad de hablar con la persona señalada para aclarar la situación y asegurarle que el equipo está de su lado. Porque aquí, como decimos en el barrio, “el que no defiende a los suyos, no es de los nuestros”.

La lección: la diversidad no es opcional, es esencial

Este caso, aunque parece anecdótico, refleja una realidad de muchas empresas en Latinoamérica. La diversidad en los equipos de trabajo no es un adorno, es la esencia de un servicio de calidad. Y como varios usuarios señalaron, en pleno siglo XXI, quien se queja de la orientación o identidad de otra persona, en realidad está mostrando su propia suciedad interna (y esa sí que no la limpia ninguna camarera).

Algunos hasta propusieron agregar al huésped a la famosa “lista negra” de personas no bienvenidas, porque como dicen en los pueblos: “Aquí no queremos gente tóxica”. Y más de uno subrayó que si alguna vez tienes que elegir entre un buen empleado y un cliente intolerante, elige siempre a tu gente. El cliente NO siempre tiene la razón, sobre todo cuando su razón es el prejuicio.

Conclusión: Todos cabemos… menos la intolerancia

La próxima vez que visites un hotel, un restaurante o cualquier lugar donde te atiendan con una sonrisa, recuerda: detrás de ese servicio hay personas con historias, luchas y sueños. Y en Latinoamérica, donde la hospitalidad es casi religión, la diversidad es parte de la receta secreta.

¿Tú qué harías si recibes una queja así? ¿Defiendes a tu equipo o prefieres evitar el conflicto? Cuéntanos tu experiencia o tu opinión aquí abajo. ¡Que la conversación siga, porque en esta mesa cabemos todos… menos la intolerancia!


Publicación Original en Reddit: So you don't like my hiring choices?!