Cuando la compañera “gorrón” quiso un vestido fiado… y salió trasquilada
¿A quién no le ha tocado en el trabajo esa persona que siempre anda viendo a quién le saca dinero, favores o hasta el lonche? En cada oficina, taller o negocio, hay un personaje que parece tener doctorado en “gorrear”. Pero ¿qué pasa cuando el más vivo se topa con alguien aún más astuto? Hoy te traigo una historia de esas que nos hacen decir “¡bien hecho!” y hasta reírnos un rato.
La reina de los préstamos: una historia muy conocida
En un ambiente de trabajo típico de Latinoamérica, siempre hay una “Lori”. Ese personaje que no sólo es escandaloso y metiche, sino que además se las ingenia para pedir prestado y nunca pagar. En la historia original, Lori era bien conocida por sus tácticas de “te pago el martes, de verdad”, pero nunca cumplía. Pedía dinero a medio mundo, debía desde productos de catálogo hasta almuerzos, y hasta tenía demandas en los juzgados de pequeñas causas. ¿Te suena familiar? Seguro que sí. En México le diríamos “la que siempre debe la tanda”, en Argentina, la “colgada”, y en Colombia, la “viva”.
La protagonista de nuestra historia hizo lo que haría cualquiera: pidió que la cambiaran de escritorio para evitar a Lori. Pero ni así se libró, porque la famosa “gorrón” iba hasta su nuevo lugar dos veces al día a “platicar”. Qué manera de buscar camorra, ¿no?
El plan maestro: cómo esquivar al “coyote”
Todo explotó cuando la protagonista estaba buscando en Internet un vestido para ir a una boda. Lori, como buena oportunista, vio la oportunidad: “Oye, si juntas mi pedido con el tuyo, el envío es gratis; tú pagas y yo te pago cuando me llegue la quincena”. ¡Ajá! Aquí en Latinoamérica, esto suena igualito a “échame la mano, luego te pago”, pero todos sabemos cómo acaba esa historia.
Pero lo que Lori no sabía es que nuestra protagonista ya venía advertida. Una compañera le había contado todas las mañas de Lori, y como dice el dicho, “guerra avisada no mata soldado”. Así que decidió jugarle al vivo: no pidió nada, pero le siguió el juego. Pasaron dos semanas de evasivas, intentos de negociación y hasta súplicas de Lori para que le diera el vestido antes de pagar. Al final, la protagonista le soltó la bomba: “Devolví ambos vestidos porque encontré uno mejor en el centro comercial”. Y así, sin drama, Lori se quedó con las ganas… y nuestra heroína con la satisfacción de haberse librado del fraude.
Los comentarios: la sabiduría de la comunidad
En la publicación original de Reddit, la comunidad no perdió oportunidad para tirarse unos buenos comentarios llenos de humor y sabiduría popular. Varios usuarios aplaudieron la astucia de la protagonista, diciendo cosas como “qué bueno que la encaraste de frente” y “le diste una lección a la medida”. Otros recordaron que en toda oficina siempre hay quien pide dinero y nunca paga. Como bien comentó alguien (adaptándolo al español latino): “En mi trabajo había un tipo igualito, y un día le cobramos entre todos antes de que lo corrieran. ¡Salió debiendo hasta el aire que respiraba!”.
No faltaron los chistes sobre moda (que en español tampoco faltan): “¡Le quedó el traje a la perfección!” y “Qué bueno que la mandaste a volar antes de que te dejara en la lona”. Y, como buen toque latino, varios recomendaron avisar a los nuevos empleados para que no cayeran en las trampas de Lori: “Mejor que la transfieran a otra área, así aprende a no pasarse de lista”.
Además, surgió el clásico debate: ¿por qué recursos humanos no hace nada con este tipo de personas? En muchas empresas de Latinoamérica, la respuesta es sencilla: mientras no afectes directamente al jefe o a la empresa, los problemas entre compañeros quedan “en familia”. Pero ojo, porque como bien decían en los comentarios, si alguien es capaz de estafar a sus colegas, ¿qué no hará con la empresa?
Reflexión final: en toda oficina hay una Lori… ¿y tú, qué harías?
Esta historia nos deja varias lecciones muy a la latinoamericana: ojos abiertos, no confiar en promesas de pago “para la próxima quincena” y, sobre todo, saber decir “no” con elegancia y picardía. Porque, como dice el refrán, “al vivo, vivo y medio”.
Y tú, ¿has tenido una “Lori” en tu trabajo? ¿Cómo te las ingeniaste para evitar sus trampas? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios, comparte este blog con tus amigos de la oficina y recuerda: en la jungla laboral, el más astuto sobrevive… ¡y se queda con el vestido!
¿Te gustó la historia? Dale like, comparte y no olvides que, en la vida y en el trabajo, un poquito de malicia nunca está de más.
Publicación Original en Reddit: I’ll pay you Tuesday for a dress I want to wear today