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Cuando la clientela se siente reina: historias de hotel y huéspedes “yo merezco”

Huésped frustrada en el mostrador del hotel con dos perros, enfrentando cargos adicionales por mascotas.
Una representación cinematográfica de un momento tenso en el mostrador del hotel, donde una huésped con dos perros expresa su descontento por los inesperados cargos por mascotas, reflejando los desafíos durante los turnos nocturnos.

¿Alguna vez te has encontrado con alguien que actúa como si el mundo girara a su alrededor? Bueno, si trabajas en la recepción de un hotel, seguro que tienes anécdotas para escribir un libro entero. Hoy te traigo una historia que no solo arrancará carcajadas, sino que también hará que pienses dos veces antes de reservar por terceros y exigir “upgrades” porque sí.

¡Ponte cómodo! Porque aquí te cuento lo que pasa cuando una clienta se cree la reina del hotel y termina aprendiendo una valiosa lección… o bueno, al menos eso esperamos.

El turno del terror: entre perros y exigencias

Imagina: son las 7 de la tarde, estás en el turno de recepción, medio cansado pero aguantando la jornada. De repente, entra una señora con dos perros y cara de que el mundo le debe todo. Lo primero que hace es reclamar por el cobro de $15 dólares por cada perro la noche. ¿El detalle? En su reserva, clarito decía que había un cargo extra por mascota.

Pero como en las telenovelas, la señora no se quedó ahí. Exigió, así sin pena, que por “molestias” le dieran una suite gratis. ¿Y la respuesta de la recepcionista? Con la elegancia de una abuela enojada, le explicó que los upgrades gratis solo son para los clientes más leales del programa de recompensas y, si quería la suite, debía pagar $50 extra.

Ni tarda ni perezosa, la señora lanzó su amenaza: “Voy a hablar con mi esposo y vemos si nos quedamos”. Pero la vida real no es una novela y la recepcionista, curtida en mil batallas, le aclaró que la reserva era no reembolsable. O sea, aunque se fuera, igual tendría que pagar la habitación. Imagínate la cara de la señora.

Reservas por terceros: el pan de cada día para los hoteleros

Aquí viene lo bueno: muchos empleados de hotel en Latinoamérica y el mundo coinciden en que las reservas hechas por páginas de terceros son una pesadilla. Un comentarista lo dice con humor: “No soporto las reservas por terceros, shmooking.com es lo peor para mí”. Y es que estas páginas prometen jacuzzi, cocina, hasta piscina olímpica, y cuando el huésped llega y nada de eso existe, la culpa recae en la pobre recepción.

Otro usuario comenta: “Empezó con eso de que ‘el cliente siempre tiene la razón’, y ahora muchos creen que cualquier inconveniente merece compensación”. ¡Cuánta razón! En Latinoamérica, esta frase se ha distorsionado tanto que algunos clientes creen que el simple hecho de no encontrar el control remoto merece desayuno continental gratis.

Además, muchos hoteles pequeños sufren porque estas páginas de terceros se hacen pasar por el hotel oficial, usan páginas casi idénticas y hasta responden llamadas fingiendo ser el establecimiento. Y claro, cuando hay problemas, los huéspedes llegan furiosos a reclamarle al recepcionista, que termina siendo el “psicólogo” del día.

Las mascotas: amores peludos… y a veces, dolores de cabeza

En nuestra región, viajar con mascotas es cada vez más común, pero también trae sus retos. Varios trabajadores de hoteles coinciden: “$15 por perro la noche es una ganga. He visto hoteles que cobran $50 o más”. Y es que, aunque muchos amamos a los animalitos, no falta quien deja la habitación como si hubiera pasado una jauría salvaje: tapetes orinados, toallas mordidas y hasta sorpresas “decorativas” en el baño.

Un comentario que da justo en el clavo: “Nosotros ponemos pañales para perros por si acaso, ¡pero nos los llevamos! ¿Quién deja eso ahí para que otro lo limpie?”. Y es que en la cultura latinoamericana, aunque somos hospitalarios, también valoramos el respeto por el trabajo ajeno. Un poco de empatía nunca está de más, ¿no?

El arte de lidiar con el “yo merezco”

¿Y cómo enfrentan los recepcionistas a estos clientes que creen que el hotel es su palacio? Un usuario lo resume perfecto: “Amo cuando puedo decir: ‘Lo siento, pero como reservó por tercero, no puedo hacer nada’”. Es casi terapéutico.

Otra joya cultural: algunos comentan que el esposo de la señora seguro se quedó en el auto para no escuchar el berrinche. ¿Quién no conoce a alguien así? En México, diríamos que “mejor ni saca la cabeza, no vaya a lloverle también”.

Y es que, aunque la hospitalidad latinoamericana es famosa, también sabemos poner límites. Como bien dice el refrán: “Al buen entendedor, pocas palabras”. La lección aquí es clara: lee siempre tu reserva, trata bien al personal y no esperes que por hacer berrinche te regalen la luna.

Conclusión: ¿El cliente siempre tiene la razón?

En resumen, la próxima vez que viajes (con o sin perrito), recuerda que detrás de la recepción hay historias, personas y mucha paciencia. No todo lo que brilla en internet es oro, y a veces, lo mejor es reservar directo, leer todo y, sobre todo, tratar con respeto.

Y tú, ¿has sido testigo de un momento “yo merezco” en hoteles, restaurantes o la vida diaria? ¿Eres team recepcionista o team huésped exigente? ¡Cuéntanos tu anécdota o tu opinión aquí abajo! Quizá, entre todos, podamos escribir el manual definitivo de “cómo sobrevivir al huésped difícil”... o al menos, reírnos un rato juntos.


Publicación Original en Reddit: self entitled prepaid third party guest.