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Cuando la burocracia te obliga a entregarte tu propio trabajo: la historia del 'handoff' más absurdo

Equipo de DevOps colaborando en proyectos de software, mostrando trabajo en equipo y tecnología en acción.
Una representación fotorealista de un equipo de DevOps comprometido trabajando en conjunto, ilustrando la integración fluida del desarrollo y soporte de software en el panorama tecnológico actual.

¿Alguna vez has sentido que en el trabajo todo es más complicado de lo necesario? Si trabajas en tecnología, probablemente ya sabes que la burocracia puede convertir hasta la tarea más sencilla en un laberinto sin salida. Hoy te traigo una historia real que parece sacada de una comedia de enredos, pero es solo otro día en el mundo de los equipos DevOps, migraciones de software y proyectos donde todo el mundo mete mano, pero nadie sabe qué está pasando. Prepárate para reír, indignarte y, sobre todo, identificarte si alguna vez has tenido que sobrevivir a la jungla de la gestión de proyectos.

La migración imposible: cuando los equipos sobran y la información falta

Imagina que formas parte de un pequeño equipo DevOps: escribes el software, lo soportas y hasta lo configuras para tus clientes. En esta ocasión, uno de tus clientes decide dividirse en dos empresas y toca migrar todos los datos y sistemas. Fácil, ¿no? Bueno, fácil hasta que la burocracia corporativa decide hacer acto de presencia. Como buen técnico latinoamericano, seguro te suena eso de que a veces hay más jefes y gerentes que ingenieros haciendo el trabajo.

Nuestro protagonista ya tenía todo listo: base de datos preparada, producto instalado, solo faltaba que el cliente le dijera qué datos migrar. Pero, de repente, le llega una invitación a una reunión de parte de un desconocido para un “handover” (esa palabra mágica que usan los gringos para decir “entrega de proyecto”). La reunión era justo cuando él no podía, así que la rechazó pensando que los demás, que estaban igual de enterados, se harían cargo.

Al regresar de su descanso, lo espera un correo con el asunto “URGENTE” (sí, en mayúsculas, porque si no no cuenta como urgente) pidiéndole llenar un misterioso documento de entrega… sin ninguna explicación de qué escribir, para quién ni por qué. Pregunta detalles, pero las respuestas no llegan. De pronto, la bandeja de entrada explota: CCs a todos los gerentes, mensajes cruzados, chats que arden… Pero nadie aclara nada.

La reunión surrealista y el momento de la verdad

Finalmente, convocan a una reunión para las 3 de la tarde. Nuestro héroe entra y se da cuenta de que es el único de su empresa; los demás son del cliente. Hace la pregunta clave: “¿A cuál equipo creen que pertenezco?”. Y ahí se revela el absurdo: hay un equipo de migración y otro de gestión de aplicaciones… y los gerentes de cada uno creen que él es de su equipo.

En palabras del propio protagonista: “Soy el único en el papeleo para mi app en toda la migración, ¡así que estoy en ambos equipos!”. Literalmente, la empresa cliente organizó todo un show urgente para que él se pasara su propio trabajo… a sí mismo.

¿La solución? Encendió la cámara, se dio la mano a sí mismo, y declaró la entrega completada. Y todos lo aceptaron, porque lo importante era “marcar la casilla” en su lista de pendientes. Al final, igual escribió el documento que tanto exigían, y le tomó solo diez minutos… una vez que por fin le explicaron qué debía llevar.

Burocracia: el enemigo número uno de la eficiencia

Esta historia podría sonar exagerada, pero si trabajas en empresas grandes (o incluso en gobiernos latinoamericanos) sabes que la burocracia puede ser el principal obstáculo para que las cosas avancen. Como bien comentó un usuario en el post original: “¿Leíste el documento? ¿Fue útil?” A lo que el autor respondió con ironía: “Seguro lo usaré mucho en los próximos días… pero no por su contenido”. Otro preguntó con humor: “¿Te pagan doble por estar en dos equipos a la vez?”. ¡Ojalá!

Y es que en estos ambientes, a veces los requisitos cambian cada semana, nadie sabe quién manda realmente y se hacen reuniones solo para que los clientes discutan entre ellos mientras tú solo miras la pantalla, como si fueras público en una novela de Televisa.

Otro usuario compartió: “Siempre me sorprende cómo los clientes hacen reuniones remotas solo para pelear entre ellos, y uno ahí de testigo mudo. ¿No podían arreglarlo antes?”. ¡Tal cual! Es como esos partidos de fútbol llanero donde todos quieren ser el director técnico pero nadie patea la pelota.

¿Quién necesita enemigos teniendo tanta gestión de proyectos?

Al final, todo el caos se resumía en una sola cosa: alguien que no supo explicar qué necesitaba, y muchos otros que prefirieron armar el show para cubrirse las espaldas. Como dijo otro comentarista: “Si el misterioso hombre solo hubiera escrito lo que requería en un correo, lo habría hecho en diez minutos y ni me acordaría del asunto. Pero así, docenas de personas perdieron un montón de tiempo porque un gerente no supo gestionar”.

En Latinoamérica, esto nos suena familiar. Muchos hemos visto el fenómeno del “papelito habla”, donde lo importante no es que el trabajo esté bien hecho, sino que haya un documento firmado, aunque nadie lo lea. Otro usuario lo resumió perfecto: “Nadie lee esa basura…”.

Y, sin embargo, todos sabemos que en las empresas, tener a alguien que sabe moverse por la burocracia vale su peso en oro… o en cerveza, como sugirió otro vivaz comentarista (porque, admitámoslo, después de un proyecto así, ¡lo mínimo es tomarse unas frías!).

Reflexión final: ¿Por qué complicar lo sencillo?

Esta historia, aunque divertida, nos deja pensando: ¿cuánto tiempo y energía se pierde en nuestras empresas por procesos innecesarios? ¿Cuántos proyectos se atrasan porque nadie se toma el tiempo de dar instrucciones claras? Y, sobre todo, ¿cuántas veces terminamos haciéndonos “el handoff” a nosotros mismos solo para cumplir con el papeleo?

Así que la próxima vez que te pidan entregar algo urgente sin información, recuerda esta anécdota, sonríe y, si te toca, no dudes en darte la mano a ti mismo frente a la cámara. Y tú, ¿has vivido algo así en tu trabajo? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios! Porque, como buenos latinos, si no lo contamos con humor, ¡no lo sobrevivimos!


Publicación Original en Reddit: The Handoff