Cuando la “bruja” más bajita hizo temblar al grandulón: una pequeña venganza mágica en la secundaria
¿Quién no ha soñado alguna vez con asustar a alguien solo con la mirada? En Latinoamérica, donde abundan las leyendas de brujas y el “mal de ojo”, esta historia nos demuestra que una buena dosis de creatividad y un poco de picardía pueden ser más poderosos que cualquier conjuro. Prepárate para reír, reflexionar y, tal vez, tomar nota para tu próxima venganza chiquita pero efectiva.
El encuentro: Cuando la química no cuaja y la superstición hace el resto
Todo comenzó en los últimos años de secundaria, esa etapa de la vida donde cualquier cosa puede pasar: desde amores fugaces hasta enemistades épicas. Nuestra protagonista, una chica bajita (1.55m, más o menos como muchas tías latinas) y con mucha personalidad, nunca imaginó que su almuerzo con un chico grandote, que medía casi dos metros y tenía cuerpo de luchador de lucha libre, terminaría en una de las venganzas más ingeniosas que he leído.
La conversación era más difícil que intentar sacar la raíz cuadrada de 53 sin calculadora. En un momento, él le preguntó sobre religión y ella, sin pelos en la lengua, le confesó que era pagana (aquí entre nos, en Latinoamérica eso es casi como decir que haces limpias con ruda y huevo). De inmediato, el chico cambió su actitud, puso cara de “esto no es lo mío” y se fue con la excusa de una llamada urgente. ¡Ni las novelas mexicanas tienen tanto drama!
No pasó mucho tiempo hasta que nuestra amiga se enteró de que ese chico era famoso por cosas bastante feas con otras chicas (y aquí hacemos una pausa para agradecer a la vida por ayudarle a esquivar esa bala, porque no es cualquier cosa). Pero lo más divertido fue enterarse de que el grandulón andaba contando por toda la escuela que ella era una “bruja loca” y que lo iba a embrujar. Imagina la escena: una chica menudita y un tipo gigante, y resulta que él es el que anda asustado.
El regreso triunfal: La venganza servida con mirada de Kubrick
Dos años después, el destino los volvió a cruzar en una nueva escuela. El chico llegó a tocar con su banda frente a varias clases combinadas. Nuestra protagonista, con el colmillo bien afilado, se colocó al fondo del salón y le clavó una mirada fija, de esas que te atraviesan el alma. Como dirían nuestras abuelas, “le echó el mal de ojo”.
Pero aquí no acaba la cosa. Recordando el miedo irracional del chico a los “hechizos”, empezó a mover los labios en silencio, como si estuviera recitando un conjuro secreto. ¿Qué decía? Nadie sabe, probablemente estaba pensando en la lista del súper o en qué serie ver después. Lo importante es que el chico estaba tan nervioso que empezó a sudar, se equivocaba tocando y se puso rojo como tomate.
Este episodio nos recuerda el famoso “efecto placebo”: si crees que te están haciendo brujería, tu propia mente se encarga de hacerte la vida imposible. Como comentó un usuario del foro, “no hace falta magia si el miedo ya hizo todo el trabajo”. Y es que en Latinoamérica, donde hasta los más escépticos conocen a alguien que jura haber visto una bruja, no es raro que la sugestión haga milagros (o travesuras).
Magia, venganza y el poder de la mente: Historias para no dormir… de risa
Lo más delicioso de esta historia es cómo la comunidad la celebró. Un usuario comentó: “Usaste tus poderes sabiamente”, y otro compartió la historia de su hija, que también asustó a sus bullies en la secundaria con velas negras y hierbas secas, logrando que las abusadoras no quisieran ni pisar la escuela. A veces, como dicen por aquí, “al mal paso darle prisa”, y si una mirada intensa y un poco de teatro pueden lograr que te respeten, pues adelante.
Otra anécdota que salió en los comentarios fue la de una persona que le puso “sal negra” en las pantuflas a un compañero moroso, diciéndole que si no pagaba su deuda, su vida sería un infierno. ¡No tardó ni un día en pagar! Y así, entre risas y consejos, la moraleja es clara: la imaginación, unida al miedo y a la cultura popular, puede ser la combinación más poderosa.
Reflexión final: ¿Brujas o simplemente mujeres astutas?
Más de un usuario reflexionó sobre cómo, a lo largo de la historia, muchas mujeres catalogadas de “brujas” solo eran personas inteligentes, valientes y dispuestas a defenderse. En un mundo donde muchas veces se espera que las mujeres callen o se sometan, usar la inteligencia (y un poco de picardía) para poner límites es digno de aplaudir.
Nuestra protagonista nunca necesitó realmente un hechizo. Bastó con saber lo que asustaba a su adversario y usarlo a su favor. Como decimos en muchos países latinoamericanos: “Al que le quede el saco, que se lo ponga”. Al final, la venganza no fue solo dulce, sino también educativa.
Y tú, ¿alguna vez has hecho una travesura “mágica” para poner a alguien en su lugar? ¿Crees en el mal de ojo o en el poder de la mente? ¡Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con esa amiga que siempre tiene una anécdota de brujas!
¿Quién dijo que las mejores venganzas no pueden ser también las más divertidas?
Publicación Original en Reddit: curses are as real as you think they are, matthew