Cuando la agencia te quita el auto… ¡y tú les quitas el nombre! La venganza más creativa de Ohio
¿Alguna vez sentiste que una empresa te pasó por encima y te quedaste con las ganas de devolverles el golpe? Bueno, la historia que te voy a contar hoy es la definición perfecta de “no te dejes, pero con estilo”. Una mujer en Ohio, cansada de las injusticias de una agencia de autos, decidió hacer algo tan creativo y “sabroso” que ni los mejores guionistas de telenovela lo hubieran imaginado. Si alguna vez soñaste con tomar la justicia con tus propias manos, prepárate: esta historia es para ti.
El día que la agencia recuperó el auto… pero perdió su nombre
Todo comenzó cuando Tiah McCreary, como cualquier persona trabajadora, fue a la agencia Taylor Kia en Ohio y eligió su flamante Kia K5 2022. El gerente de finanzas le consiguió una aprobación preliminar de Global Lending Services (GLS), así que Tiah salió feliz manejando su nuevo auto. Pero la alegría duró poco: al mes, mientras ella estaba en el trabajo, la agencia le recuperó el auto porque el banco nunca terminó de aprobar el préstamo. Imagínate la sorpresa: trabajaste, cumpliste, y de repente, ¡zas!, se llevan el carro sin más ni más.
Lo que muchos no saben es que este tipo de movidas no son tan raras. En los comentarios, más de uno compartió historias similares. Como dijo un usuario: “Me recuerda cuando el banco quiso embargarle la casa a una pareja en Florida, y ellos terminaron embargando la sucursal del banco. Justicia divina”. Otro contó que las agencias a veces hacen estos enredos y terminan perjudicando a los clientes, aunque la culpa sea de la falta de papeles o del desinterés de los bancos en aclarar la situación. En América Latina, ¿quién no ha escuchado historias de bancos que se hacen los desentendidos o de agencias que cambian las reglas a mitad de camino?
El giro inesperado: “¿Te llevaste mi carro? Pues yo me llevo tu nombre”
Aquí es donde la historia se pone buenísima. Resulta que el nombre “Taylor Kia of Lima” estaba sin renovar. Tiah, ni lenta ni perezosa, se dio cuenta de que la agencia había dejado vencer la inscripción del nombre comercial ante el Estado de Ohio. ¿Qué hizo? Lo registró a su nombre. Así nomás. Como quien dice: “¿Me quitaste el carro? Pues ahora yo soy la dueña de tu nombre”.
Y no solo eso: les mandó una carta legal diciéndoles que dejen de usar el nombre porque ya no les pertenecía. ¡Vaya jugada maestra! Uno de los comentarios más celebrados del foro decía: “Esto no es venganza pequeña. Esto es el reversazo de UNO con +4 y todo el paquete”. Otro hasta sugirió vender el nombre a un club nocturno, porque al menos ahí no te “fregaban” tanto como en una agencia de autos.
El pleito legal: De la agencia a los tribunales, y vuelta otra vez
Obvio, la agencia no se quedó de brazos cruzados y el caso terminó en los tribunales. Tiah acusó a la agencia de fraude, enriquecimiento ilícito y pidió que no pudieran usar el nombre sin su permiso. Pero aquí viene la trampa legal: la agencia argumentó que Tiah había firmado un acuerdo de arbitraje, así que todo debía resolverse fuera de la corte. El primer juez les dio la razón y desechó la demanda.
Pero Tiah no se dejó. Apeló y, como buena latinoamericana que no se achica ante la injusticia, llevó el caso a un tribunal superior. Y ahí sí, el tribunal dijo: “Un momento, el arbitraje solo aplica para la compra del carro, no para el uso del nombre comercial”. Ahora el pleito sigue, y la agencia está pagando abogados por un error que pudo evitar… solo por querer pasarse de lista.
Muchos en los comentarios coincidieron: “Esto es ajedrez, no damas”. Y sí, qué manera de devolver golpe. Como decimos en esta parte del mundo: “El que ríe al último, ríe mejor”.
Más allá de la anécdota: ¿Cuántas veces nos han pasado por encima?
La historia de Tiah es un ejemplo de lo que muchos vivimos a diario: empresas que se creen intocables, clientes que sienten que no tienen cómo defenderse, y sistemas que parecen estar hechos para proteger a los de arriba. Sin embargo, historias como esta nos recuerdan que a veces, con ingenio y coraje, se puede dar vuelta la tortilla.
En los foros, más de uno compartió experiencias con agencias y bancos que intentaron aprovecharse, pero también hubo quienes defendieron que a veces los clientes no cumplen con los requisitos y las empresas solo siguen el proceso. Sin embargo, la mayoría celebró la creatividad de Tiah y su valentía para no quedarse callada. Un usuario lo resumió perfecto: “Esto es venganza deliciosa. Ojalá todos tuviéramos el valor de hacer algo así”.
Conclusión: La lección de Tiah para todos nosotros
¿Moraleja? Nunca subestimes a alguien que se siente pasado a llevar. Si una empresa te trata mal, busca tus derechos, sé creativo y, sobre todo, no te dejes. Como dice el dicho latinoamericano: “A cada capillita le llega su fiestecita”. Y tú, ¿qué hubieras hecho en el lugar de Tiah? ¿Alguna vez te enfrentaste a una empresa y saliste ganando? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte esta nota con quien necesita inspiración para no dejarse.
Porque hoy fue Tiah en Ohio, pero mañana puedes ser tú dando el golpe maestro.
Publicación Original en Reddit: Dealership Repossesses Customer’s Car, Customer Responds by Taking Dealership’s Name