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Cuando Kevin pensó que los Masones querían liberar a 'G. Mason', el criminal imaginario

Ilustración de anime de Greg confundido sobre los Masones, mezclando temas criminales con símbolos masónicos y humor.
En esta vibrante escena de anime, Greg reflexiona de manera hilarante sobre el concepto de "Masones Libres", fusionando su confusión sobre la tradición masónica con teorías peculiares. ¡Sumérgete en la historia que dio origen a este divertido malentendido!

¿Alguna vez has escuchado una teoría tan absurda que simplemente no sabes si reír, llorar o invocar a todos los santos? Prepárate porque lo que te cuento hoy no es leyenda urbana, sino el pan de cada día en las oficinas de cualquier país latinoamericano. Todos tenemos ese compañero que, sin querer, convierte lo cotidiano en un episodio de comedia involuntaria. En este caso, el protagonista se llama Kevin, ese personaje que, si no existiera, tendríamos que inventarlo para alegrar las juntas aburridas.

En mi nuevo trabajo, donde apenas empiezo a conocer las personalidades del equipo, me encontré con una de esas historias que ni el mismo Chespirito podría haber escrito mejor. Imagínate la escena: una conversación casual, un comentario sobre los "Free Masons" (la Orden Masónica), y Kevin lanzando una teoría que dejó a todos boquiabiertos y con ganas de pedir una ronda extra de café... o de tequila.

La teoría de Kevin: "¡Liberen a G. Mason!"

Todo comenzó cuando Greg, otro compañero, mencionó de pasada a los masones, esos señores elegantes y misteriosos de las películas, que en la vida real tienen una logia justo al lado de la pizzería del barrio. Nada fuera de lo común, puro chisme de oficina. Pero, como dice el dicho, “cuando el río suena, es porque Kevin trae piedras”. Sin perder el ritmo, Kevin suelta: “¿Ustedes saben lo que realmente quieren hacer esos tipos?”

En ese momento, todos esperaban una teoría de conspiración clásica: controlan el gobierno, son reptilianos, o mínimo tienen un pacto secreto con los Illuminati. Pero no. Kevin tenía algo mucho mejor: “Los masones son un grupo que quiere liberar a un criminal llamado G. Mason, un asesino de niños, y todos los ‘Free Masons’ son liberales ‘woke’ que protegen a ese tipo de personas”. Y, por si fuera poco, según Kevin, la famosa ‘G’ del símbolo masónico es la inicial de “G. Mason”. ¡De película, pero de comedia!

Nadie lo interrumpió. Nadie lo corrigió. Solo había silencio y miradas que decían: “¿Esto es en serio?” Como diría mi abuelita: “Dios nos agarre confesados”.

La oficina: ese teatro de lo absurdo

En Latinoamérica, el trabajo de oficina es casi como una telenovela: hay drama, intriga, y por supuesto, personajes inolvidables. Kevin es el clásico compañero que confunde “el hilo negro” con “el hilo dental” y que, en vez de seguir la corriente, crea su propio canal.

Como bien comentó alguien en el foro original, “¿será que Kevin llegó a esa deducción solito o se la compartió algún loquillo de internet?” La verdad, viendo cómo mezcló palabras de moda como “liberales woke”, todo indica que su teoría es un remix entre redes sociales y mala comprensión de lectura. Pero lo fascinante es cómo en cada oficina hay un Kevin, ese que le da sabor y memes al grupo de WhatsApp del trabajo.

Otros comentaristas, con ese humor ácido que tanto nos gusta, decían: “Dile que los masones llevan planeando esto desde los 1500, ¡qué visión de futuro!” o “Mi primera reacción fue decirle que es G. Mason Reese, discípulo de un tal G. Gordon Liddy, cerebro del caso Watergate”. Todo en tono de burla, claro, pero con ese ingenio que solo en internet (y en las oficinas latinas) se encuentra.

¿Por qué nos encantan estas historias?

En el fondo, estas anécdotas son más que chisme. Nos recuerdan que el humor es medicina para el alma y que, por más serios que queramos ser en el trabajo, siempre hay espacio para reírnos de lo absurdo. Además, ¿quién no ha inventado una teoría loca solo para ver la reacción de los demás? Un usuario lo resumió perfecto: “Ojalá Kevin solo diga esas cosas en serio para ver cómo reaccionan y nunca revele que es broma”.

Este tipo de historias se vuelven el pan de cada día y nos unen, porque todos conocemos a un Kevin o, peor aún, hemos sido Kevin alguna vez. En Latinoamérica, donde la creatividad y el ingenio son nuestro sello, estas situaciones terminan en memes, anécdotas para la sobremesa y hasta apodos eternos.

Reflexiones finales: el poder de la imaginación (y del café de oficina)

La próxima vez que escuches una teoría conspirativa en tu trabajo, recuerda: tal vez solo sea un Kevin intentando ponerle sabor a la rutina. Y quién sabe, quizá mañana él decida que los Rotarios en realidad son una secta secreta que quiere liberar a un tal “R. Otario”. Por lo pronto, yo ya tengo material para muchas carcajadas y para contarle a mis amigos en la próxima reunión.

¿Y tú? ¿Tienes un Kevin en tu oficina o en tu familia? Cuéntame tu historia en los comentarios, que aquí nadie juzga… solo nos reímos juntos. ¡Hasta la próxima y que no falte el café ni el buen humor!


Publicación Original en Reddit: Kevin thinks that Free Mason is a petition to free a criminal named Mason