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Cuando instalar una PC en la recámara de tu jefe se convierte en una telenovela tech

Ilustración en 3D de un técnico de soporte configurando una PC en un acogedor dormitorio.
En esta colorida escena en 3D, nuestro héroe de soporte técnico enfrenta un desafío inesperado: ¡configurar una PC en el dormitorio de Mark! Acompáñanos a revivir esta divertida anécdota llena de sorpresas de mi tiempo ayudando a Mark.

¿Quién dijo que la vida de soporte técnico era aburrida? Si alguna vez pensaste que los técnicos solo se enfrentan a cables y pantallas azules, prepárate para una historia digna de cualquier telenovela mexicana, pero con mouse y teclado. Hoy te traigo una anécdota real del foro r/TalesFromTechSupport de Reddit, donde la tecnología y la comunicación (o la falta de ella) chocan de frente en el rincón más íntimo de una casa: la recámara principal.

El encargo insólito: “Ven a instalar la PC… en mi recámara”

Todo comenzó cuando “Mark” (nombre cambiado para proteger a los inocentes… y vergonzosos) decidió mudarse con su familia a una casa junto al lago, de esas que uno solo ve en películas de domingo por la tarde. El toque especial: su nueva oficina personal estaba ubicada dentro de la recámara principal, en una suerte de anexo sin paredes, con un escritorio que daba justo a la mejor vista.

Hasta aquí, nada fuera de lo común. Mark, siendo un jefe ocupado y amante de la practicidad, le pidió a nuestro protagonista (el técnico) que fuera a instalarle su nueva PC de trabajo en ese rincón privilegiado de la casa. Le dejó la llave o el código del portón (detalle que parece menor, pero ya verás que no lo es) y acordaron una mañana para hacer el trabajo, justo cuando “no habría nadie en casa”.

El técnico, como buen profesional, llega temprano, se maravilla del lugar (alfombras de esas que te hacen querer quitarte los zapatos), localiza la recámara y comienza el ritual habitual: desempacar la PC, conectar monitores, instalar software, configurar el VPN, y hasta dejar listas las cámaras de la oficina para que Mark pudiera espiar su reino desde el paraíso.

¡Sorpresa! Cuando la comunicación falla, ni la mejor VPN te salva

Pero, como en toda buena novela, la paz no dura mucho. De repente, entra Carol —la esposa de Mark— y la escena se vuelve digna de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe”. Imagínate: ella entra a su recámara y se encuentra a un tipo desconocido llenando de cables su santuario. ¿Qué harías tú?

Carol, furiosa, lo ve como un intruso. El técnico trata de explicarle que Mark le pidió que fuera y le dio acceso, pero a Carol eso no le importa. “¡Para ella, yo era un invasor!”, relató el técnico más tarde, aún medio nervioso por la experiencia. La señora, como muchas lectoras y lectores pensarán, tenía razones para molestarse: ¿quién quiere encontrarse a un extraño en su habitación, aunque sea el técnico de confianza del marido?

El técnico, con mucha pena, apaga todo y sale prácticamente “patitas por fuera”, pidiendo disculpas mientras Carol casi lo acompaña hasta la puerta principal.

Lecciones de vida (y de oficina): entre risas y comentarios

No pasaron ni cinco minutos fuera del fraccionamiento, cuando Mark llama al técnico, entre risitas nerviosas, diciendo que su esposa ya lo había puesto al tanto… y también en su lugar. Mark, como muchos “jefes” en Latinoamérica, pecó de no avisar en casa. A veces, en la cultura laboral de nuestros países, se da por hecho que los detalles domésticos se resuelven solos, pero la falta de comunicación puede causar verdaderos “culebrones”.

La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar. Un comentario con cientos de votos decía: “Carol actuó con toda razón y Mark, pues… fue un burro que necesita aprender a comunicarse”. Otros, con humor, aseguraban que esperaban una historia digna de revista para adultos (“Querida revista Penthouse, nunca pensé que me pasaría a mí…”), y hasta hubo quien bromeó: “¿Estás probando mi puerto USB, técnico?” ¡Así son las redes!

Además, varios técnicos compartieron experiencias similares, como aquel que se negó a trabajar en una casa donde solo estaría la hija adolescente de la clienta, o el que tuvo que auxiliar a un jefe que salió de la ducha sin ropa. Moraleja: en Latinoamérica y el mundo, la prudencia es clave, y nunca está de más preguntar: “¿Va a haber alguien más en casa?” antes de aceptar la llave.

¿Qué hubieras hecho tú? Reflexiones para la próxima visita técnica

Esta historia, entre risas y algo de pena ajena, nos deja varias enseñanzas. En primer lugar, la comunicación no solo es vital en la oficina, sino en casa. Si vas a mandar a alguien a tu recámara (literalmente), ¡avísale a tu pareja! Y si eres técnico, aunque tengas la llave, nunca está de más mandar un mensajito o tocar antes de entrar. Como dijo un comentarista: “Yo, aunque tenga llave, siempre toco la puerta”.

También nos recuerda que, en América Latina, la privacidad del hogar es sagrada. El dormitorio principal es, para muchos, un espacio casi inviolable. Así que la próxima vez que tu jefe te pida instalar algo “en su casa”, asegúrate de que todos los involucrados estén al tanto… o podrías terminar siendo el protagonista de la próxima anécdota viral.

¿Te ha pasado algo parecido en tu trabajo? ¿Crees que Carol exageró o que Mark fue el verdadero culpable? ¡Cuéntanos en los comentarios y comparte esta historia con ese amigo que siempre mete la pata!

Porque en el mundo del soporte técnico, a veces el mayor problema no es el Windows, sino los humanos detrás del teclado.


Publicación Original en Reddit: Mark asks me to set up a PC at his house...in their bedroom!