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Cuando Hacienda se pasó de lista y el contribuyente les ganó por la vía legal

Ilustración 3D en caricatura de un contribuyente frustrado frente a un rechazo de la oficina de impuestos, simbolizando disputas de deducciones en Suiza.
Esta ilustración 3D en caricatura refleja la frustración al enfrentar rechazos de deducciones fiscales en Suiza. ¡Explora nuestro blog para entender el proceso de apelación y cómo reclamar tus deducciones!

¿Alguna vez has sentido que el sistema fiscal de tu país parece diseñado para ponerte trabas? Imagina que tu oficina de impuestos rechaza una deducción que llevas años reclamando, solo para que, con algo de picardía y conocimiento de la ley, termines ahorrando aún más dinero. Esto no es un chiste de sobremesa ni una anécdota de esas que se cuentan en la reunión familiar: es la historia real de un suizo que dejó a la burocracia... pagando la cuenta.

El laberinto de las deducciones suizas: más vueltas que una telenovela

En Suiza, como en muchos países de Latinoamérica, hacer la declaración de impuestos es casi un deporte extremo. Pero allá, cada declaración pasa por un "asesor fiscal" que revisa uno a uno los papeles. Si no estás de acuerdo con lo que te quitan o niegan, puedes apelar y otro funcionario revisa tu caso. Nada de “pues ni modo”, aquí todos tienen chance de pelear su lana.

El protagonista de nuestra historia, LordNite (como se hace llamar en Reddit), ya tenía experiencia peleando sus impuestos. En 2020 y 2021, tuvo que apelar dos veces porque el asesor fiscal se había hecho bolas con sus deducciones. Al final, un auditor le dio la razón y hasta bromearon sobre auditar a los propios asesores (¡como cuando en la oficina todos quieren revisar el trabajo del jefe!).

¿Y qué deducciones estaban en juego? Dos muy interesantes: la comida fuera de casa (si no tienes tiempo de regresar a comer) y el kilometraje por ir y venir del trabajo. Algo así como si aquí te dejaran deducir la comida corrida o el gasto de gasolina cuando no te da tiempo de calentar tus tacos en casa.

Cuando lo justo se vuelve absurdo: la trampa de la lógica burocrática

En 2025, LordNite presentó su declaración como siempre: 200 días de trabajo x 15 francos suizos por comida fuera de casa, y 15 km de ida y vuelta x 0.6 francos el kilómetro x 200 días para el kilometraje. Todo claro, directo... hasta que llegó la carta temida: el asesor fiscal le negó la deducción de la comida. ¿La razón? Según él, LordNite vivía lo suficientemente cerca para irse a comer a su casa.

Aquí es cuando la historia se pone buena, porque LordNite, lejos de resignarse, aplicó la "obediencia maliciosa": si la ley dice que solo puedes deducir uno u otro (comida o doble viaje), pero te niegan la comida porque “puedes regresar”, entonces, ¡a reclamar el doble de kilometraje! En vez de un solo viaje de ida y vuelta, ahora reclamó dos: ir, volver a comer, regresar al trabajo y luego volver a casa. Resultado: 600 francos suizos más de deducción que lo originalmente solicitado.

Uno de los comentarios más populares lo dice todo: "Muy bien jugado, de verdad". Otro usuario, con ese humor típico de internet, le preguntó si acaso era un entusiasta de los cohetes porque usó la palabra “launch” en vez de “lunch” en inglés... pero más allá del chascarrillo, todos aplaudieron la astucia del suizo.

Reflexiones de la comunidad: burocracia, sentido común y picardía latina

Muchos en la comunidad quedaron sorprendidos de que en Suiza existan deducciones por comida y kilometraje. Algunos decían: “¡Necesito esas deducciones en mi vida! Santo Dios, Suiza”, mientras otros recordaban que, aunque allá la vida es cara, el sistema a veces tiene su corazoncito.

Un usuario compartió su experiencia con el IRS de Estados Unidos (el “SAT” gringo), donde la pelea no es tanto por deducciones rechazadas, sino por auditorías años después. Otro comentó que en su país ni soñar con deducir los trayectos al trabajo o la comida: “Aquí eso está prohibidísimo, pero bueno, también pagamos menos impuestos”.

Y por supuesto, no faltó quien se burló de la lógica suiza: “¿Pretenden que te eches 30 km solo para comer en casa en media hora? ¿Qué esperan, que vayas en helicóptero?”. LordNite respondió con resignación: “No sé qué pensó el asesor, tal vez que tengo dos horas de comida”.

Pero lo mejor vino con el final: el mismo auditor que lo había salvado años antes le llamó, medio en broma, medio en serio, para felicitarlo por su jugada y decirle que no tenía más opción que aceptar su nueva deducción. Como decimos por acá, “el que sabe, sabe”.

¿Y si esto pasara en Latinoamérica?

Muchos lectores latinos pensarán: “¡Eso aquí no pasa! El SAT, la SUNAT, la DIAN o la AFIP ni siquiera escucharían tu apelación”. Pero la moraleja va más allá de la anécdota suiza: conocer bien la ley y no dejarse apabullar por la burocracia es un derecho de todos. Eso sí, siempre con respeto y, si se puede, con un poco de humor.

Como bien dijo alguien en los comentarios: “Los impuestos compran civilización”. Pero si la civilización se vuelve demasiado cuadrada, a veces solo queda aplicar la picardía... y que la burocracia pague el ajuste.

¿Tú has tenido una batalla épica con Hacienda o la oficina de impuestos de tu país? ¿Cuál fue tu jugada maestra o tu peor experiencia? ¡Cuéntame en los comentarios! Aquí compartimos no solo quejas, sino también tips y anécdotas para que el próximo año no te agarren en curva.


Publicación Original en Reddit: Tax office won't accept my tax deduction: I claim even more deduction on the same basis used to deny it