Cuando el turno nocturno se enfrenta a Contabilidad: crónica de una batalla hotelera
Si alguna vez pensaste que trabajar de noche en la recepción de un hotel era aburrido, déjame contarte la verdadera novela que se vive tras el mostrador. Hay noches en las que hasta los fantasmas huyen, pero otras donde el verdadero terror son los correos de contabilidad y los sistemas nuevos que nadie pidió. Y sí, esta es una de esas historias donde el auditor nocturno termina enfrentándose con los “sabios” de contabilidad y la alta gerencia, todo por culpa de una actualización tecnológica que salió peor que agua de tamarindo en boda.
¿Te imaginas tener que resolver en pleno turno de madrugada un misterio financiero que ni Sherlock Holmes podría descifrar, mientras intentas no quedarte dormido y el café es tu único aliado? Quédate, porque aquí te cuento cómo sobrevivir (o al menos reírte) de los absurdos del mundo hotelero.
Un sistema nuevo, problemas viejos y el pan de cada noche
Todo comenzó con la clásica frase de oficina: “Vamos a mejorar nuestro sistema de reservas”. Si eres latino, sabes que cuando te prometen algo así en el trabajo, prepárate para lo peor. No falló: el nuevo sistema, lejos de facilitar la vida, empezó a lanzar números locos en los reportes de Alimentos y Bebidas (F&B para los que gustan de hablar en inglés de oficina).
El auditor nocturno, ese héroe sin capa que mantiene el hotel en pie mientras todos duermen, se encontró con cargos duplicados y cifras que subían como la inflación. Claro, el pobre solo tuvo dos días de capacitación, porque en la hotelería moderna, ¡más vale improvisar que gastar en entrenar!
Gerentes, contadores y correos que queman
Cuando finalmente el auditor levanta la mano y avisa a su jefe (el FOM, o Gerente de Operaciones de Recepción), la respuesta de contabilidad fue un clásico: “¿Y por qué pasa eso?”. Como si el auditor fuera programador, brujo o el mismísimo creador del sistema. Aquí es donde la conversación se pone buena, porque los de contabilidad —que ahora ni siquiera son del propio hotel, sino de una “sucursal hermana” pero de otra cadena— quieren que el auditor nocturno resuelva el entuerto. Eso sí, sin herramientas, sin capacitación y con la amenaza de que si no funciona, le van a echar la culpa.
En un divertido giro, la comunidad de Reddit se sumó al chisme. Uno de los comentaristas más sensatos (y con el don de la ironía) soltó: “Esto parece barco que se está hundiendo, y tú no vas a llorar por abandonarlo”. Y no es para menos, porque como en muchas empresas de Latinoamérica, la gerencia quería ahorrar a toda costa: despidieron a la mitad de los gerentes generales y pusieron a los que quedan a manejar dos hoteles al mismo tiempo. ¡Ni en las novelas de Televisa!
¿Qué más quieren? ¿Que también lave los trastes?
La conversación online fue subiendo de tono, y otro usuario lanzó una joya: “Si quieren que hagas contabilidad, que te entrenen. Pero si tengo que hacerlo, ya no puedo recoger las toallas del día ni poner el café. Solo hay tantas horas en la noche, ¿no?”. Aquí todos los que hemos trabajado en hoteles (o cualquier chamba donde toca hacer de todo) sentimos esa pedrada. La multitarea latinoamericana tiene límites, señores.
El auditor original contó que, por suerte, lo único extra que le piden es preparar café. Pero más de uno reconoció que en otros hoteles, el turno nocturno termina haciendo hasta la limpieza de baños porque “nadie más puede”. Y si encima te piden cuadrar cuentas con sistemas que nadie entiende, pues ya mejor que te nombren director general y te den las llaves del hotel.
De fraudes, sistemas y el arte de sobrevivir en la recepción
La historia tiene su toque de novela policiaca: antes de la pandemia, los auditores nocturnos sí hacían parte de la contabilidad... hasta que se descubrió que el equipo de contabilidad estaba haciendo trampa con las hojas de Excel. ¡Sí, señores! Un fraude digno de serie de Netflix, que terminó con algunos despedidos y una nueva política: que los de recepción se concentren en atender huéspedes y dejen los números a los “expertos” (aunque ahora ni ellos pueden resolverlo).
Como buen latino, el protagonista ya tiene lista la maleta por si hay que saltar del barco. Porque, como dijo otro usuario, “el sistema así no aguanta mucho, mejor ve puliendo tu currículum”. Y es que en el fondo, todos sabemos que cuando la dirección empieza a pedir más por menos, es señal de que hay que buscar mejores rumbos.
Conclusión: Cuando la vida te da sistemas nuevos, prepárate el café más fuerte
En resumen, la vida del auditor nocturno es mucho más que hacer check-ins y preparar café. Es una mezcla de detective, psicólogo y, a veces, chivo expiatorio. Y cuando los de arriba se pelean por quién debe arreglar los problemas, toca sacar el ingenio latino y aguantar hasta que el barco se hunda... o encuentres un hotel donde los sistemas sí funcionen.
¿Tú también has vivido algo así en tu trabajo? ¿Te han pedido hacer magia con sistemas que nadie entiende? Cuéntanos tu historia en los comentarios, que aquí siempre hay espacio para compartir y reírnos de los absurdos de la vida laboral. ¡Y que nunca falte el café!
Publicación Original en Reddit: NA vs Accounting