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Cuando el turno nocturno en recepción se vuelve pesadilla: la llamada más extraña del hotel

Persona con expresión de preocupación en una llamada telefónica nocturna sobre una reserva sospechosa.
En un momento cinematográfico, un joven enfrenta la tensión de una inquietante llamada nocturna, cuestionándose si su reacción fue la correcta. ¿Qué harías tú en esta situación?

¿Quién dijo que trabajar en la recepción de un hotel durante la madrugada era aburrido? Si creías que lo más emocionante era lidiar con huéspedes hambrientos buscando snacks a las 3am, prepárate para conocer una historia que supera cualquier novela de misterio. Porque a veces, el verdadero terror no viene de fantasmas, sino de un teléfono que suena en la penumbra.

Esta es la historia real de una recepcionista que, en pleno turno nocturno, recibió la llamada más extraña y escalofriante de su vida. ¿Fue una simple broma pesada, un intento de estafa, o algo mucho más turbio? Te lo cuento para que no te agarren en curva si alguna vez te pasa.

Más que una llamada: ¿Reserva o interrogatorio personal?

Imagina: son las tres de la mañana, el lobby está tan silencioso que hasta puedes escuchar cómo el aire acondicionado se queja de sueño. De repente, suena el teléfono. Al otro lado, una voz que, al principio, parece cordial. Pide hacer una reservación, pero en vez de limitarse a los datos normales, empieza a hacerte preguntas personales: tu edad, tu origen, y hasta te dice que “suenas muy joven”. ¿Qué harías tú?

Aquí es donde la protagonista de nuestra historia, como buena profesional, intentó mantener la calma y el profesionalismo, aunque ya sentía ese sexto sentido latino que te avisa: “¡Aguas, algo no cuadra!” Como decimos en México, ya olía a gato encerrado.

La trampa de los números infinitos y el “mhmm” eterno

Cuando finalmente llegó el momento de pedir la tarjeta de crédito para garantizar la reservación, el personaje empezó a dar un número tan largo que no cabía ni en el sistema. Lo dictaba lento, esperando que la recepcionista confirmara cada dígito con un “mhmm”. Y cuando por fin terminaba, pedía que borrara todo y empezaba de nuevo con otro número igual de interminable.

En los comentarios de la comunidad, varios trabajadores de hoteles en Estados Unidos y otros países latinos reconocieron el patrón. “Ese era un pervertido, no quería reservar nada”, decía una usuaria. Otro recomendaba: “Ponlos en espera, los raritos odian esperar. Si puedes, pásales a seguridad o incluso llama a la policía no urgente y transfiere la llamada”. Aquí, más de uno recordó esas noches en las que el teléfono se vuelve la peor pesadilla del recepcionista.

Y es que en Latinoamérica, donde a veces el jefe te exige sonreírle hasta a los que se cuelan a la piscina, la presión por “atender bien” puede hacerte dudar hasta de tus propios instintos. Pero como bien decía otro comentario: “En cuanto empiecen a preguntar cosas raras, cuelga sin culpa. Tu trabajo no requiere que compartas tu vida privada”.

¿Estafa, broma o algo peor? El lado oscuro de la atención telefónica

Aunque al principio la recepcionista pensó que podía ser una broma, otros usuarios compartieron experiencias similares y teorías que ponen los pelos de punta. Algunos creen que buscan grabar tu voz diciendo frases como “sí” o repitiendo números, para luego intentar fraudes con bancos o tarjetas. Otros, más directos, aseguran que simplemente son personas que buscan excitarse escuchando a alguien repetir cosas al teléfono – sí, así de raro como suena.

Una respuesta que se ganó cientos de votos fue: “No era una broma, era una ‘spank call’”. En español latino podríamos decir: “No era una llamada de broma, era una llamada lujuriosa”. Y aunque suene a chiste, la realidad es que este tipo de llamadas incomodan y pueden poner en riesgo a quien atiende.

“Me pasó tantas veces que ya ni me molesto, cuelgo de inmediato”, comentaba una veterana de la recepción. “Si tienes guardia de seguridad, márcale y pásale el teléfono, con eso casi siempre basta para que no vuelvan a llamar”.

Consejos latinos para sobrevivir turnos nocturnos y llamadas extrañas

Después de leer esta historia, seguro te preguntas: ¿qué hago si me toca a mí? Aquí van algunos consejos adaptados a la realidad de los hoteles en Latinoamérica:

  • Hazle caso a tu intuición: Si algo te da mala espina, no dudes en cortar la llamada. La atención al cliente no exige que soportes acoso.
  • Pon en espera sin miedo: Los “raritos” suelen desesperarse rápido. Si tienes guardia, pásale la llamada.
  • No compartas datos personales: Ni edad, ni nacionalidad, ni nada que no tenga relación directa con la reservación.
  • Aprende a transferir llamadas: Si tu sistema lo permite, transfiere esos casos a la línea de reservas central, seguridad o incluso a la policía (si aplica).
  • Habla con tu jefe o equipo: Que todos estén alertas y preparen una política común para manejar estos casos.

Como decimos en muchos países de nuestro continente: “Más vale prevenir que lamentar”. No te sientas mal por colgarle a un extraño. Tú eres primero.

¿Te ha pasado algo similar? ¡Queremos tus historias!

La próxima vez que suene el teléfono a las tres de la mañana, recuerda: no todo el que llama busca una habitación. A veces, buscan algo mucho más raro… y tú no tienes por qué aguantarlo. ¿Alguna vez te tocó una llamada así de incómoda? ¿Cómo reaccionaste? Comparte tu experiencia en los comentarios, porque en la recepción del hotel, todos tenemos una anécdota para contar.

Y si eres de los que nunca han pasado por esto, que no te agarren en curva. ¡Infórmate, prepárate y cuida tu paz mental en cada turno!

¿Tienes algún otro consejo para sobrevivir los turnos nocturnos? ¡Déjalo abajo y pasa la voz!


Publicación Original en Reddit: Got a strange call. Did I overreact?