Cuando el turno nocturno en hotel se vuelve una película de terror: la huésped que veía fantasmas (y repartía golpes)
¿Alguna vez pensaste que trabajar de noche en un hotel sería tranquilo, casi como estar cuidando el changarro de madrugada? Pues piénsalo dos veces. Hay noches en que los fantasmas no están debajo de la cama, sino tocando el timbre de recepción y armando un escándalo digno de telenovela. Hoy te traigo una historia real de esas que solo pueden salir de los rincones oscuros del internet, donde los recepcionistas nocturnos se convierten en psicólogos, policías y, a veces, hasta en boxeadores improvisados.
Imagina esto: son las 3 de la mañana, el hotel está tan silencioso que hasta puedes escuchar el zumbido del refrigerador de la cocina. De repente, suena el teléfono y al contestar sabes que la noche tranquila se fue al carajo. Así empezó la noche de nuestro protagonista.
La reina del drama: una huésped que desafía la tranquilidad
En todos los hoteles hay clientes frecuentes. Pero algunos, en vez de traer propina, traen puro drama. En este caso, la protagonista es una señora mayor, jubilada, que cada fin de mes se instala en el hotel como si fuera dueña del edificio. La conocen todos y, sinceramente, la mayoría de los empleados ya le tienen miedo. El autor de nuestra historia, con cinco años de experiencia y dos de turno nocturno, confiesa que antes no le molestaba tanto. Total, la señora dormía durante su turno. Pero todo cambió cuando la señora empezó a desarrollar problemas mentales, perdiendo poco a poco la noción de la realidad.
Esa noche, la señora llamó furiosa a las 3 am, reclamando que su habitación estaba tan fría como el Polo Sur y que había un ruido misterioso. ¿El detalle? El hotel tiene calefacción central y el cuarto de la señora está justo al lado del motor. Es decir, frío, lo que se dice frío, no podía estar. Y el "ruido extraño" era más el zumbido habitual del sistema, ese que nadie más escucha. El recepcionista, con toda la paciencia de un santo, subió a revisar, encontrándose a la señora esperando fuera de su cuarto, lista para la batalla.
Cuando la paciencia no alcanza y la realidad se desdibuja
Entró, revisó que todo estuviera en orden (el cuarto casi ardía de calor) y trató de explicarle la situación. Pero la señora, lejos de calmarse, se puso peor. Empezó a gritar y, de la nada, ¡lo golpeó! Sí, le soltó un puñetazo como si estuviera en una pelea de box en la Arena México. Nuestro recepcionista, atrapado en la habitación, se vio obligado a pedirle que se retirara del hotel. Grave error: la señora explotó aún más, gritando insultos que seguro despertaron a medio piso.
En ese momento, el recepcionista hizo lo que cualquier persona en su sano juicio haría: dejó la escena y llamó a la policía. Pero aquí viene lo surrealista: el dueño del hotel decidió no expulsar a la señora. Tal vez por compasión, tal vez porque el dinero manda, el caso es que la señora siguió hospedándose, aunque después del incidente, se portó un poco mejor (aunque sus alucinaciones continuaron).
Reflexiones de la comunidad: ¿Hasta dónde llega la paciencia?
Lo interesante de esta historia es cómo la comunidad de recepcionistas y trabajadores de hotel reaccionó. Un usuario comentó, con toda razón, que en cualquier situación de agresión, hay que llamar a la policía y levantar cargos, sin importar si la persona es mayor o no. "Si la hubieran arrestado, la evaluarían mentalmente y la enviarían a un lugar donde pueda recibir ayuda", señaló otro, mostrando la preocupación genuina por la seguridad de todos.
Y es que, como bien dicen en México, "no por ser viejito se puede hacer lo que uno quiera". Una persona compartió que cuidó a su abuelo con demencia y que, aunque duele, hay que poner límites y buscar ayuda profesional. La agresividad en estos casos no es solo peligrosa para los trabajadores, sino también para el propio paciente.
Otros aconsejaron nunca entrar solos a la habitación de un huésped, especialmente de noche. En Latinoamérica solemos confiar en la buena fe, pero nunca falta el "susto" que nos hace reconsiderar las reglas básicas de seguridad laboral. Y claro, algunos recordaron: "Esto es un hotel, no un asilo", recordando que el personal no está capacitado para lidiar con enfermedades mentales avanzadas.
¿Y si te pasa a ti? Consejos de oro para sobrevivir el turno nocturno
Si eres recepcionista nocturno o simplemente te encanta leer historias de terror de la vida real, aquí van unos consejos sacados de la experiencia y los sabios comentarios de la comunidad:
- Nunca entres solo a la habitación de un huésped problemático. Llama a un compañero o a seguridad.
- Si alguien te agrede, llama a la policía. No importa la edad, la seguridad es primero.
- No dejes que el miedo o la costumbre te hagan normalizar lo inaceptable.
- Recuerda: tu trabajo es dar un buen servicio, no ser terapeuta ni mártir.
Y si alguna vez te toca una señora que jura que hay fantasmas en el hotel, respira hondo, mantén la calma y recuerda que, en los hoteles, la realidad siempre supera la ficción.
¿Tienes alguna historia parecida o algún consejo para sobrevivir a los turnos nocturnos? ¡Cuéntanos en los comentarios! Aquí todos somos parte de la recepción, aunque sea por curiosidad.
Publicación Original en Reddit: My room is freezing cold and there is a weird noise from somwhere!