Cuando el teléfono del hotel se convierte en la peor pesadilla: historias de recepcionistas y 'llamadas extrañas
Si creías que trabajar en la recepción de un hotel era solo sonreír, entregar llaves y dar recomendaciones turísticas, prepárate para descubrir el lado oscuro de la atención al cliente. En la madrugada, cuando la ciudad duerme y las calles se vacían, el teléfono del hotel puede transformarse en la puerta de entrada a situaciones realmente incómodas. Hoy te traigo una historia que podría sacarte una risa nerviosa, un poco de indignación y, sobre todo, mucha empatía con todas esas personas que atienden llamadas a deshoras.
¿Listo para conocer lo que pasa cuando el teléfono suena a las 5 de la mañana y la conversación toma un giro inesperado? Agarra tu café (o tu mate, para los del Cono Sur), que esto se va a poner bueno.
Las llamadas de la madrugada: más allá de las reservas
Resulta que nuestra protagonista, a quien llamaremos "Luna" (porque trabajar de noche tiene su mística), estaba haciendo su turno habitual en la recepción de un hotel. Todo parecía rutinario hasta que, a las 5AM, entra una llamada preguntando por tarifas y disponibilidad de habitaciones para tres noches. Nada fuera de lo común... hasta ahí.
Pero, como suele pasar en los relatos que empiezan bien y terminan mal, Luna empezó a notar algo raro: del otro lado de la línea se escuchaba una respiración pesada, casi como si la persona estuviera corriendo una maratón... o haciendo otra cosa mucho menos inocente. El ambiente se volvió incómodo de inmediato, como cuando un desconocido te mira demasiado en el transporte público.
La conversación siguió con ese típico "¿Puedo ponerle en espera mientras busco la dirección en Google Maps?", pero el tono y una risita de fondo solo aumentaron el escalofrío. Cada tanto, el tipo preguntaba si Luna seguía ahí, como si no quisiera dejarla ir. Y cuando, supuestamente, fue a buscar su tarjeta de crédito, los ruidos del otro lado se pusieron, digamos... demasiado sospechosos. En ese instante, Luna hizo lo que cualquiera haría: fingió que no escuchaba bien, sugirió que llamara de nuevo y colgó, cerrando así la puerta a una situación que ya rayaba en lo asqueroso.
No es un caso aislado: la voz de la comunidad hotelera
Quizá pienses que esto fue un hecho aislado, pero la realidad es que estos episodios son tristemente comunes en el mundo hotelero. En la comunidad de trabajadores de recepción, varios compartieron sus experiencias. Una usuaria contó que, tras años de ser auditora nocturna en un hotel famoso de zona turística, ya ni se molesta en esperar: si escucha respiraciones pesadas o gemidos, cuelga de inmediato. "Con el tiempo, uno desarrolla un radar para estas cosas", comenta. Y es cierto: en cualquier país de Latinoamérica, basta un "ajá" sospechoso por teléfono para saber que es momento de terminar la llamada.
Otra anécdota que causó risas y asombro fue la de una recepcionista cuyo gerente solía hacer "llamadas de prueba" para ver si el personal estaba atento. Una noche, recibió una llamada extraña que comenzó con "¿Qué tan abierta de mente eres?"... Al día siguiente, encontró un sobre con $100 y una nota de agradecimiento por su "excelente servicio". Después de compartir la historia, nunca más le hicieron llamadas de prueba. Como decimos por aquí: "El que busca, encuentra".
Y si creías que solo pasa en hoteles, una ex-telefonista de hospital relató que también sufría este tipo de llamadas, pero al principio le daba miedo colgar porque pensaba que podía ser una emergencia real. Al final, aprendió que la seguridad y el bienestar propio siempre van primero.
¿Cómo enfrentan estas situaciones? Estrategias y consejos
Los trabajadores hoteleros han desarrollado sus propios trucos para lidiar con estas situaciones. Algunos, con años de experiencia, ya reconocen el patrón: la típica excusa de que "el teléfono está lento", el ir y venir de la supuesta búsqueda de la tarjeta, y los ruidos cada vez más extraños. Cuando eso pasa, muchos cuelgan sin remordimiento. Otros, con más picardía, han optado por cambiar el tono de voz y hasta hacerse pasar por hombres para desmotivar a los "bromistas".
Una recomendación frecuente es llevar un registro de los números sospechosos en una nota adhesiva; así, si vuelven a llamar, ya saben que no vale la pena perder tiempo (ni la paciencia). Hay quienes, si la llamada viene desde una habitación, no dudan en decir: "Recuerde que puedo ver desde qué número me está llamando", lo que suele bastar para que corten la comunicación.
El consenso general es que estos comportamientos son una falta de respeto absoluta, y que, lamentablemente, rara vez hay manera de hacer que los responsables enfrenten consecuencias. Como dijo Luna, la protagonista de la historia: "Uno solo tiene que aguantar y seguir adelante, aunque dé mucho asco".
Reflexión final: empatía y reconocimiento para las y los recepcionistas
Trabajar cara al público en cualquier parte de Latinoamérica ya es un reto, pero hacerlo en la noche y lidiar con este tipo de personajes merece una ovación de pie. A todas esas personas que, mientras la ciudad duerme, contestan llamadas, resuelven problemas y hasta se convierten en psicólogas improvisadas: ¡Gracias por su paciencia y coraje!
Si alguna vez te encuentras en una recepción de hotel y ves a alguien con cara de haberle pasado un tren por encima, quizá no sea solo por el cansancio. Tal vez, como Luna, acaba de sobrevivir a una llamada que nadie debería recibir en su jornada laboral.
Y tú, ¿tienes alguna anécdota o consejo para lidiar con clientes incómodos? Déjala en los comentarios y sigamos visibilizando el trabajo invisible de quienes nos reciben con una sonrisa… aunque por dentro estén pensando en colgar el teléfono a la primera oportunidad.
¿Te ha tocado vivir algo parecido? ¡Cuéntanos tu historia y comparte este post con esa persona que siempre atiende el teléfono en la madrugada!
Publicación Original en Reddit: got my first ever creep on the phone.