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Cuando el sueño de vivir en la montaña se vuelve pesadilla: la historia de un encargado al borde del colapso

Ilustración en 3D de un lodge en la montaña presionado por turistas, mostrando a un administrador agotado.
Esta vibrante imagen en 3D captura la esencia de la vida en un lodge de montaña, donde la belleza se encuentra con el constante bullicio del turismo. Nuestro administrador agotado siente la presión tras cuatro meses manejando este pintoresco refugio. ¿Encontrará una manera de sobrellevarlo?

¿Quién no ha soñado alguna vez con dejar el bullicio de la ciudad y escapar a las montañas, rodeado de paisajes de postal y aire puro? Imagina trabajar en una cabaña turística, intercambiando tu tiempo por la oportunidad de vivir rodeado de naturaleza. Así comienza la historia que hoy te traigo, pero –como suele pasar en Latinoamérica y en todas partes– no todo lo que brilla es oro.

Nuestro protagonista llegó con ilusiones frescas a una cabaña en las montañas, listo para ser el encargado de administrar el lugar. Pero, como dicen por acá, “no todo es miel sobre hojuelas”. Entre turistas insoportables, dueños ausentes y problemas que parecen sacados de una telenovela, su historia se volvió una verdadera prueba de resistencia mental.

El paraíso, versión montaña… hasta que falta el agua

Al principio, todo era color de rosa: aire fresco, paisajes dignos de Instagram, noches estrelladas. Pero la realidad pronto se impuso. Las montañas atraen turistas, y los turistas traen consigo una avalancha de trabajo que nunca termina. Lo que debía ser una experiencia “zen”, se volvió una rutina de lidiar con quejas, emergencias y—¡lo peor!—dueños que solo aparecen para cobrar y nunca para solucionar.

El colmo llegó cuando el agua dejó de ser potable. Así, sin más, durante semanas. ¿Te imaginas? Baños, duchas, comida… y los huéspedes preguntando cada cinco minutos. Nuestro encargado se convirtió en el saco de boxeo de todos, mientras los dueños ni sus luces. Como decimos en México: “se lavaron las manos”.

La historia se viralizó en Reddit y los comentarios no se hicieron esperar. Uno, claramente fan de películas de terror, soltó: “El invierno se acerca, y aunque la vista es hermosa, debes decidir si sobrevivirás”. Otro más, entrando en tono de broma, gritó “¡Redrum!” (referencia a “El Resplandor”, para los cinéfilos). Pero entre bromas, salieron consejos serios y muy a la mexicana:

  • “Llama a la Secretaría de Salud local”, sugirió un usuario, adaptando la recomendación al contexto latino. Porque si algo sabemos aquí, es que cuando la autoridad sanitaria llega, hasta el dueño más renuente corre a arreglar las cosas.
  • Otro recomendó usar la vieja confiable: “Diles a los dueños que uno de los clientes va a denunciar. A ver si así se ponen las pilas”. Como diría cualquier abuelita, “no hay peor miedo que el de una multa”.

También hubo quien preguntó si la cabaña era parte de una franquicia. Si sí, lo mejor sería reportar directamente a la empresa matriz, que seguro no querrá problemas legales ni mala reputación. Y para los empleados, recordaron que existen organismos como OSHA en Estados Unidos, o sus equivalentes en Latinoamérica, que protegen el derecho a agua potable en el trabajo.

El costo invisible: la salud mental y el aguante latino

Lo que más impacta de este relato es cómo, en medio de todo, la salud mental queda en segundo plano. En Latinoamérica, solemos aguantarnos y ponerle buena cara a la adversidad. Pero, como bien dice el protagonista, llega un punto en el que uno se “está quebrando”. Y es que, aunque el trabajo honesto dignifica, nadie debería soportar situaciones que pongan en riesgo su bienestar físico o emocional.

Aquí viene el consejo de tío: si te ves en una situación similar, no te quedes callado. Busca apoyo, ya sea con la autoridad local, con la empresa, o incluso con los propios huéspedes (que suelen ser más comprensivos de lo que uno piensa cuando se les habla con honestidad). Y recuerda que, aunque la montaña es hermosa, uno no puede vivir solo de paisajes bonitos.

¿Y tú, qué harías en este caso?

Al final, la historia nos deja una gran lección: los sueños pueden volverse pesadillas si no ponemos límites y defendemos nuestros derechos. La próxima vez que pienses en cambiar la ciudad por la montaña, pregúntate primero si el “paraíso” tiene agua potable y dueños responsables.

¿Te ha pasado algo similar? ¿Has trabajado en lugares donde los jefes desaparecen y todo cae sobre tus hombros? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este artículo con ese amigo que sueña con irse “al rancho”. Porque, como siempre decimos en Latinoamérica, “uno nunca sabe para quién trabaja… ¡ni para quién sufre!”


Publicación Original en Reddit: I'm breaking