Cuando el soporte técnico se encuentra con el cliente más explosivo de los ochenta
En el mundo del soporte técnico, uno aprende que hay días buenos, días malos, y días en que te preguntas si no deberías haber estudiado para chef o artesano. Pero nada te prepara para ese cliente que, además de no entender la computadora, amenaza con destruir la oficina si no le arreglas el problema. Hoy te traigo una historia tan ochentera y surrealista como las películas de acción de esa época, pero con más disquetes y menos efectos especiales.
Disquetes, ingenieros y el arte de sobrevivir en la oficina
Imagínate, mediados de los años 80. El reggaetón aún no existía y la tecnología era tan misteriosa como el truco de la abuela para hacer tamales sin que se peguen. Nuestro protagonista trabajaba como ingeniero de aplicaciones en una empresa que vendía estaciones de trabajo para diseño electrónico. En vez de computadoras como las que todos tenemos ahora, las máquinas eran como unicornios: raras, caras y cada una diferente. Tenían su propio hardware basado en el famoso procesador Motorola 68000 y, para hacerlo más divertido, ¡su propio sistema operativo! Nada de Windows ni Mac, aquí todo era a la medida.
Pero como los clientes pedían estándares, acabaron usando Unix BSD 4.2. También crearon un aparato llamado “Route Engine”, una especie de cerebro para enrutar circuitos impresos, pero sin pantalla, teclado ni disco duro. Solo arrancaba con un disquete de 5¼ pulgadas (¡sí, de esos flexibles que se doblaban como una tortilla fría!) y recibía los trabajos por red. Si algo fallaba, la máquina simplemente se congelaba, y la única manera de saber qué pasaba era conectar un terminal especial llamado “debug monitor”. Pero, como pasa en muchas empresas latinas, eso era “altamente recomendado” pero no obligatorio, así que muchos clientes ni lo tenían.
El cliente que ni con diez disquetes aprendió
Aquí entra el cliente estrella de esta historia. Un hombre que, por lo visto, no solo era alérgico a la tecnología, sino también a la paciencia. No quería seguir el proceso normal de soporte, gritó y maltrató tanto a la pobre secretaria del soporte técnico que la hizo llorar (¡y eso que el teléfono era el único canal, nada de correos o WhatsApp!). En cualquier otra empresa, lo habrían mandado a freír espárragos. Pero resulta que trabajaba en una compañía fundada por el propio CEO, así que había que aguantarlo.
Después de varios intentos fallidos del ingeniero de campo y del propio narrador para enseñarle cómo usar el “debug monitor” y el comando mágico “fsck” (que arreglaba el sistema cuando el disquete se dañaba), tuvieron que rendirse ante la evidencia: el hombre era imposible de entrenar. ¿La solución? Le hicieron una torre de diez disquetes de arranque y le dijeron: “Cuando se te cuelgue la máquina, agarra uno nuevo y listo. Si se te acaban, avísanos y te mandamos otra tanda”. Y así, como si fueran tortillas para el desayuno, el cliente tenía su ración de disquetes.
“¡Esto más vale que funcione, o les armo un desmadre!”
Cuando el gerente de soporte resumió la solución y dijo que eso debería acabar con los problemas, el cliente lanzó la frase digna de cualquier villano de telenovela: “Más vale que esto funcione, o me vengo y les destruyo el lugar”. El gerente, acostumbrado a lidiar con gente de todos los colores y sabores, simplemente lo ignoró y se fueron.
Aquí es donde los comentaristas de Reddit se volvieron locos. Como dijo uno con mucho humor: “Vaya final de locos, me hizo soltar la carcajada”. Otro le echó la culpa a la gasolina con plomo y la cocaína, que en los 80’s parecía estar en todos lados, y hasta bromeó que “la gasolina con cocaína es un desperdicio”. Hay que decirlo: en los ochenta, las cosas eran tan extrañas que uno ya no se sorprende de nada.
Pero la historia no termina ahí. Poco después, el ingeniero leyó en el periódico que el cliente fue arrestado por secuestrar a su exesposa a punta de cuchillo. Como diríamos en México: “Eso escaló de cero a cien más rápido que el Metro en hora pico”. Y así, nunca volvieron a saber de él.
Entre la nostalgia tecnológica y los clientes legendarios
Muchos en la comunidad de Reddit compartieron nostalgia por esos tiempos. Uno recordó lo difícil que era convencer a los ingenieros “de la vieja guardia” de usar nuevas herramientas y esquemas, y otro mencionó que prefería tratar con ingenieros porque eran más profesionales. Pero todos coincidieron en algo: trabajar en soporte técnico es como jugar a la ruleta rusa, nunca sabes si te va a tocar un cliente tranquilo o uno que parece sacado de una película de acción de bajo presupuesto.
En Latinoamérica, todos conocemos a ese cliente que, a falta de paciencia o ganas de aprender, prefiere amenazar con armar un escándalo. Ya sea en la tienda de celulares, en el banco o llamando al técnico del cable, siempre hay uno. Pero ojo, que la creatividad también es nuestra: seguro más de uno ha salido del apuro con una solución “a la mexicana”, como el famoso “si no sirve, dale un golpecito y reza”.
Conclusión: ¿Y tú, qué harías?
Si alguna vez te tocó atender a un cliente así, seguro tienes mil historias guardadas. ¿Tienes una anécdota de terror de soporte técnico? ¿O eras de los que pensaban que el disquete era una galleta? Cuéntanos en los comentarios, comparte esta historia con tus amigos electrónicos y recuerda: la paciencia es la madre de todas las ciencias… y de todos los soportes técnicos.
¿Te gustó la historia? No olvides dejar tu opinión y seguirnos para más relatos de la jungla digital de ayer y hoy. ¡Hasta la próxima y que ningún cliente peligroso cruce tu camino!
Publicación Original en Reddit: This better fix my problem or I'll come over and trash the place