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Cuando el servidor quedó “atrapado”: una tragicomedia de TI en clínicas latinas

¿Alguna vez sentiste que hasta las cosas más simples en el trabajo pueden convertirse en una novela de enredos? Pues imagina que eres responsable de la tecnología en una clínica y, de la nada, un servidor decide convertirse en el protagonista… ¡quedando literalmente atrapado! Esta historia real de soporte técnico en salud demuestra que, en el mundo de TI, lo único seguro es que nada sale como lo planeaste. Prepárate para reír, identificarte y hasta soltar algún suspiro nostálgico mientras te cuento cómo una batería de CMOS se volvió el centro de una comedia digna de cualquier oficina latinoamericana.

El drama de la batería: entre servidores viejitos y enlaces lentos

Para ponerlos en contexto, imaginen una red de clínicas, cada una con dos servidores: uno moderno y otro “de pura caridad”, rescatado de donde se pudiera. Nada raro para quienes han trabajado en empresas que prefieren exprimirle hasta el último suspiro a los equipos, ¿a poco no? Y como suele pasar en Latinoamérica, no había personal de TI en el sitio; si algo fallaba, el técnico más cercano podía estar a una hora… o más, dependiendo del tráfico, los baches y la bendita lluvia.

Un buen día, el sistema de monitoreo Dell OpenManage avisa: “Batería CMOS fallida”. Y ahí empieza el show. ¿Una batería? Fácil, ¿no? Bueno, no tanto. Entre protocolos, procesos y contratos con proveedores (en este caso, una empresa que llamaremos Outeractive), cambiar la batería implicaba toda una danza: mover máquinas virtuales, coordinar con la administración, pedir permisos e incluso dar indicaciones de cómo llegar (¡como si fueran repartidores de pizza!).

Pero resulta que al llegar, el técnico de Outeractive llama: “No podemos acceder al servidor”. ¿Se les olvidó la llave? No. “Está obstruido”. ¿Cómo, obstruido? Foto va, foto viene… y ahí estaba el chiste: alguien había puesto el servidor nuevo justo encima del viejo, como si fueran empanadas apiladas en una vitrina de panadería.

Entre el ingenio y el miedo a perder datos (y la paciencia)

Aquí en Latinoamérica sabemos que, si hay algo peor que un servidor caído, es que se pierdan los datos de los pacientes. Así que, ante el riesgo de que un movimiento en falso cortara el servicio o, peor, hiciera perder información, decidieron que no era buena idea que el proveedor metiera mano. Mejor, los propios encargados de TI fueron al sitio… después del horario de atención, porque la vida no da tregua.

Uno de los momentos más surrealistas de la historia es cuando llegan a la clínica de noche: desierta, con ese típico olor a desinfectante y la puerta automática intentando abrirse sola cada vez que pasaba el viento. ¿A quién no le ha pasado estar en una oficina sola de noche y sentir que cualquier ruido es el fantasma del guardia? En los comentarios, hasta hubo quien se imaginó que la policía iba a entrar gritando “¡Alto ahí!” justo cuando estaban levantando el servidor con las manos.

Al final, entre dos personas, lograron levantar el servidor moderno, instalar una nueva repisa (aunque tuvieron que ponerlo parado porque el rack era más corto que promesa de político) y cambiar el UPS (¡por fin con batería conectada!). Después de varias pruebas, cables organizados y el clásico “aquí nadie va a venir a descomponer nada”, todo volvió a la normalidad… por ahora.

Las joyas del folclore: comentarios y ocurrencias de la comunidad

No podía faltar el humor de la comunidad. Uno de los comentarios más votados preguntaba, con toda la lógica del mundo: “¿Hicieron todo eso y no cambiaron la batería CMOS de una vez?” A lo que el autor respondió, resignado: “No, era cuestión de contrato y proceso; el proveedor tenía que terminarlo”. ¡Nada más latino que el papeleo y las jerarquías!

Otros recordaron escenas similares: servidores clavados con remaches “por seguridad”, racks improvisados donde los servidores se apilan como cajas de huevo y técnicos que, por falta de refacciones, hacen maravillas con lo que hay a mano. Hasta hubo quien bromeó que, si seguimos así, pronto cambiaremos las baterías por musgo de tierra —¡Maurice Moss de The IT Crowd estaría decepcionado!—. Y claro, no faltó el que se solidarizó: “A mí me tocó ver servidores apilados sobre el UPS porque no había ni rieles ni ganas de hacer las cosas bien”.

Reflexiones finales: lo que nos deja esta tragicomedia

Este relato es un espejo de lo que muchas empresas latinoamericanas viven día a día: equipos viejos, soluciones improvisadas, procesos burocráticos y la creatividad que sólo el apuro y la falta de recursos pueden sacar. Pero también muestra el compromiso de los equipos de TI, que —aunque a veces trabajen de noche y a contramano— hacen lo posible para que todo funcione y los datos estén seguros.

¿Tienes una historia peor? ¿Te tocó alguna vez levantar un servidor con tus propias manos o improvisar una repisa usando cajas de archivo? Cuéntanos en los comentarios, comparte este post con ese colega que siempre dice “¡esto sólo pasa aquí!” y, sobre todo, nunca subestimes el poder del ingenio latino para sacar adelante cualquier enredo… incluso cuando el servidor está “atrapado”.

¿Listo para la próxima aventura en el mundo de TI? ¡Nos leemos en la siguiente historia!


Publicación Original en Reddit: The Server Was “Obstructed”