Cuando el sentido común choca contra la mala gerencia: la venganza chiquita en el restaurante “Miércoles Zafiro”
¿Quién no ha tenido un jefe que parece vivir en otro planeta? Esos que te hacen pensar que la lógica y la empatía no entraban en el perfil de puesto cuando los contrataron. Hoy te traigo una historia que podría haber pasado en cualquier restaurante de Latinoamérica, donde la solidaridad se topa de frente con la burocracia y la falta de sentido común de un gerente.
Te invito a leer cómo un joven camarero se convirtió en el protagonista de una pequeña pero sabrosísima venganza, tan gratificante como tomarse un buen tequila al final de un turno pesado.
El “Miércoles Zafiro” y el jefe con sed… de poder
La historia empieza como la de muchos universitarios en vacaciones: trabajando de sol a sol para juntar unos pesos y lograr sobrevivir la próxima tanda de exámenes. Nuestro protagonista, llamémosle Juan, ya tenía un empleo de mesero en un restaurante divertido, pero buscando un dinerito extra, aceptó un segundo trabajo como anfitrión en el restaurante “Miércoles Zafiro”.
Desde el primer día, Juan notó que ese lugar era un desastre. El gerente, muy a la “mexicana”, estaba tomándose una cerveza… ¡a las dos de la tarde de un martes! Pero bueno, el trabajo era sencillo: llevar a los clientes a su mesa, avisar a los meseros y barrer la entrada. Nada complicado para alguien con experiencia desde los 16 años.
Pero como dice el dicho: “Donde manda capitán, no gobierna marinero”. Una semana después, el destino le tenía preparada una jugada digna de telenovela.
Un accidente, humanidad… y un jefe de piedra
Justo entre la calma de la comida y el caos de la cena, hubo un accidente frente al restaurante. Un coche fue embestido por un tráiler y terminó chocando contra un poste. Juan, sin pensarlo dos veces y actuando como cualquier buen latino, le pidió a un mesero que llamara al 911 y salió corriendo a ayudar. Por suerte, la señora del coche estaba bien y todos los involucrados estaban siendo atendidos, así que Juan regresó al restaurante.
Al volver, se topó con el gerente, quien, parado frente al atril de anfitrión y con el restaurante casi vacío, le preguntó: “¿Dónde estabas?”. Juan le explicó lo sucedido, esperando una pizca de comprensión. Pero el gerente, como buen burócrata carente de empatía, le espetó: “¿Y por qué sentiste la necesidad de hacer eso?”. Como diría cualquier latino: “¡Pos porque soy humano, jefe!”
Después de un intercambio absurdo, el gerente decidió “levantarle un acta” por “abandonar su puesto”. Y como si fuera poco, le advirtió que “otra acta en el mes y lo despedía”. Juan se fue a su casa indignado, donde su papá, entre carcajadas y coraje, le dijo que dejara ese trabajo y se enfocara en el otro. Pero Juan tenía una idea mejor…
La venganza que sabe a victoria (y a whiskey con puro)
En vez de renunciar, Juan decidió dar su merecido al gerente. Llegó una hora tarde a su siguiente turno, un viernes en plena hora pico de la cena, y era el único anfitrión programado. El gerente, rojo del coraje porque tuvo que salir de su oficina y trabajar de verdad, empezó a regañarlo delante de todos los clientes. Juan, con toda la calma del mundo, le preguntó si lo iba a “actear” por eso. El gerente, perdiendo el control, gritó: “¡Por supuesto que te voy a levantar un acta!”.
Y ahí fue cuando Juan soltó la bomba: “¡Ay no, entonces supongo que estoy despedido! ¡Nos vemos!” Se fue directo a su casa a celebrar con su papá, brindando con whiskey y fumando un puro en el porche, saboreando la dulce venganza.
Reflexiones de la comunidad: ¿Dónde quedó la humanidad?
Esta historia resonó fuerte entre los internautas. Muchos compartieron experiencias similares —como aquel que contó que lo “actearon” por llorar en plena jornada el 11 de septiembre, o el que tuvo un accidente de camino al trabajo y al jefe solo le importó el retraso, no la vida del trabajador. Otros señalaron, con mucho humor, que eso de “te levanto un acta” suena más a amenaza de secundaria que a una política seria de recursos humanos.
Un comentario que se ganó los aplausos fue el de quien dijo: “Imagínate, te actean por ser una buena persona. Tu venganza fue de chef. Seguro el gerente se arrepintió cuando tuvo que trabajar de verdad en la hora pico”. Y es que en Latinoamérica, todos conocemos a ese jefe que se esconde en la oficina y solo aparece para regañar.
También hubo quienes resaltaron la falta de protección laboral y la importancia de la solidaridad entre compañeros. Porque si algo distingue a la cultura latina es el apoyo mutuo, sobre todo en emergencias.
¿Y tú, qué hubieras hecho?
Historias como la de Juan nos recuerdan que, aunque los trabajos van y vienen, la dignidad y la humanidad no se negocian. En un mundo donde a veces los jefes parecen robots, pequeños actos de valentía y sentido común pueden hacernos sentir ganadores, aunque solo sea por una noche y un buen brindis.
¿Tú has tenido un jefe así de necio? ¿Te han “actuado” por hacer lo correcto? Cuéntanos tu historia en los comentarios. Porque al final, las mejores venganzas en la vida real suelen ser las más sencillas… y sabrosas.
¿Listo para compartir tu anécdota o simplemente desahogarte? ¡Te leemos abajo!
Publicación Original en Reddit: I was written up for 'abandoning post'