Cuando el ruido se combate con más ruido: la dulce (y chiquita) venganza universitaria
¿Alguna vez te sentiste atrapado en una situación donde la diplomacia simplemente no alcanza? Imagina estar en tu trabajo, concentrado en tus cosas, y que los vecinos simplemente no dejan de armar alboroto. Justo eso le pasó a un proctor universitario en Estados Unidos, quien, harto de la falta de consideración y el escándalo constante de los encargados de residencia (los famosos “RAs”), decidió responder a su manera… con una venganza tan pequeña como satisfactoria.
En este post te cuento cómo una sencilla jugada pasivo-agresiva desató un debate sobre límites, convivencia y, claro, el arte de la “venganza chiquita” que todos hemos querido aplicar alguna vez en la vida universitaria o en el trabajo.
El ruido que no deja estudiar (ni trabajar)
En muchas universidades de Estados Unidos, los “RAs” o Resident Assistants son estudiantes encargados de mantener cierto orden en los dormitorios. Algo así como los prefectos en los colegios de América Latina, pero con la responsabilidad de apoyar en la convivencia. Por otro lado, el “proctor” es quien vigila los accesos y apoya en la seguridad, generalmente estudiantes que aprovechan el tiempo de guardia para avanzar sus tareas.
Pues bien, nuestro protagonista llevaba un año trabajando como proctor, con turnos de cuatro horas sentado en un escritorio justo frente a la oficina de los RAs. El problema: estos jóvenes a veces olvidaban que no estaban en una fiesta y hacían más ruido que la chicharra del recreo. “Gritaban, se reían y hablaban como si fueran los dueños del edificio”, contó el proctor, cansado de la situación.
Una noche, mientras intentaba estudiar durante su turno, los RAs decidieron dejar la puerta abierta mientras discutían y reían a todo pulmón. Después de aguantar lo inaguantable, nuestro héroe decidió no enfrentarlos de manera directa (porque, seamos sinceros, a veces uno prefiere evitar el drama). ¿La solución? Abrir su laptop y poner una película a todo volumen. En cinco minutos, los RAs cerraron la puerta. Como diría cualquier latino: “Santo remedio”.
Venganzas pequeñas, placeres grandes: ¿Quién no ha hecho algo así?
La historia resonó fuerte en la comunidad de Reddit, donde cientos confesaron haber hecho algo parecido. Uno de los comentarios más aplaudidos vino de alguien que, harto de los vecinos fiesteros en la universidad, empezó a llamarles por teléfono cada 15 minutos desde las cinco de la mañana para devolverles el “favor” de las desveladas. Aunque no recuerda si funcionó, admite que fue “deliciosamente satisfactorio”.
Otros usuarios sugirieron películas perfectas para sabotear reuniones ruidosas: desde “Avengers: Endgame” (con todo y el famoso grito de Hulk), hasta cualquier cinta de Michael Bay llena de explosiones. Incluso hubo quien recomendó poner gaitas o el video de “Chop Suey” en bucle. Porque en América Latina, si vas a pelear ruido con ruido, ¡que sea con estilo!
Eso sí, la discusión no se quedó solo en el chisme. Muchos aprovecharon para reflexionar sobre lo fácil que es convertirse en “el vecino problemático” sin siquiera notarlo. Como comentó un usuario: “Soy de risa fuerte y a veces me pregunto si los demás piensan que soy un creído por eso”. La convivencia universitaria, como la vida, es un equilibrio entre disfrutar y respetar a los demás.
¿Pasivo-agresivo o simplemente humano?
Por supuesto, no faltó quien criticó la falta de comunicación directa. “No todo diálogo es confrontación”, escribió un usuario, animando a que la próxima vez simplemente se pida bajar el volumen o cerrar la puerta. Varios coincidieron en que actuar a escondidas puede complicar más las cosas y que, en un mundo ideal, la madurez sería el primer recurso antes de la venganza pasiva.
Aun así, muchos defendieron la estrategia del proctor: “Solo igualó la energía de los ruidosos, y lo hizo de forma entretenida”. Al final, todos sabemos que en la vida real las cosas no siempre son tan simples como parecieran en los libros de autoayuda. ¿Cuántas veces hemos querido decir algo pero el miedo al conflicto nos frena? En América Latina, la cultura muchas veces premia el “dejar pasar” o el humor para evitar broncas, pero también sabemos que la comunicación directa suele ser la mejor salida… aunque no la más fácil.
Convivencia universitaria: ¿Qué harías tú?
La historia deja una pregunta abierta: ¿vale la pena ser pasivo-agresivo para evitar un conflicto directo, o es mejor enfrentar la situación desde el principio? En las universidades de América Latina, donde la convivencia en residencias o casas compartidas es pan de cada día, más de uno se sentirá identificado. Desde el que pone reggaetón a todo volumen a las dos de la mañana, hasta la vecina que barre el patio a las seis.
Lo cierto es que la convivencia, ya sea en la universidad o en la vida adulta, siempre trae desafíos. Y aunque la venganza pequeña puede ser deliciosa, la empatía y el diálogo siguen siendo las herramientas más poderosas (pero, ¡qué divertido es leer estas historias!).
¿Te has visto en una situación similar? ¿Eres del equipo “hablar directo” o del “pequeño sabotaje”? Cuéntanos en los comentarios, y comparte tu mejor anécdota de convivencia universitaria… ¡o de oficina! Porque, al final, todos tenemos un poco de proctor y de RA en el corazón.
Publicación Original en Reddit: Fought noise with noise to get loud RAs to close their door