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Cuando el restaurante cierra… pero la clienta insiste: historias del mostrador

Interior de un restaurante vacío con iluminación tenue, mostrando una atmósfera tranquila después del brunch.
Una vista serena de nuestro restaurante tras el brunch, que ilustra la paz que reciben los invitados—¡hasta la cena del domingo!

Trabajar en la recepción de un hotel es como ser el árbitro de la vida real: nadie te aplaude cuando todo sale bien, pero basta que algo no sea perfecto para que lluevan reclamos. Y si crees que ya lo has visto todo, llega alguien que te deja con la boca abierta. Hoy te traigo una joya: la historia de la huésped que no aceptó un “no” como respuesta… ni aunque fuera la hora de cierre, ni aunque cayera un diluvio afuera.

La clienta que quería cenar… ¡aunque el restaurante estuviera cerrado!

Imagina que es domingo por la tarde, la tormenta está en pleno apogeo y tú, como recepcionista, apenas logras mantener el ánimo mientras ves cómo la gente se refugia del aguacero. El restaurante del hotel cerró después del brunch, como todos los domingos. Nada fuera de lo normal. Pero entonces aparece una huésped, con cara de “aquí mando yo”, preguntando por qué no hay nadie en el restaurante.

Le explicas (por segunda vez, porque esto se dice al hacer el check-in, está en la web, y hasta en el menú de la habitación) que el restaurante cierra los domingos después del brunch, y que hasta el desayuno del lunes no vuelve a abrir. Pero la señora no acepta la realidad: que ella vino al hotel por el restaurante, que ayer no pudo probarlo porque estaba turisteando, que esto es INACEPTABLE. Y, como si fuera poco, exige que busques algún cocinero perdido que le prepare algo “sencillo, aunque sea una ensalada”.

Como buena persona latinoamericana, con paciencia de santo, le explicas que no hay nadie de cocina, y le ofreces opciones de delivery, menús de restaurantes cercanos, lo que sea para ayudar. Pero no, la señora prefiere indignarse y acusarte de mentiroso. Exige hablar con el gerente, pide que llames a los cocineros para que regresen bajo la lluvia a prepararle su ensalada.

El “síndrome del protagonista”: ¿Por qué hay gente que cree que el mundo gira a su alrededor?

En los comentarios del post original, muchos identificaron lo que en internet se llama “Main Character Syndrome” o “síndrome del protagonista”. Es esa actitud de algunas personas que creen que todo el mundo existe para satisfacer sus caprichos, y que cualquier inconveniente es culpa de los demás. Como bien tradujo un usuario: “Parece que, si no le sirven la ensalada, se va a derretir como bruja mala bajo la lluvia”.

Y es que, ¿quién no ha visto a alguien así? El que exige que abran la tienda después de hora porque “viajó todo el día para llegar”, la que culpa al mesero de no poder leer los horarios, o el que cree que su pedido tiene prioridad sobre todos los demás. En palabras de otro comentarista: “Este tipo de personas nunca se enojan consigo mismas, siempre es culpa de los demás”.

En la cultura latina, solemos decir: “¡Le falta barrio!” o “¡Le falta mundo!”. Porque aquí aprendemos desde chicos que no todo se puede, que a veces toca esperar, o que si llegaste tarde al pan, ni modo, mañana será. Pero para algunos, la palabra “no” simplemente no existe.

¿Soluciones… o recompensas para la mala actitud?

En la historia, la huésped no solo se llevó un “no, señora”, sino que tras armar el escándalo, el gerente le regaló un cupón de desayuno gratis (¡sí, leyó bien!). Muchos en la comunidad de Reddit no tardaron en criticar esta decisión: “Solo están premiando el mal comportamiento, por eso la gente sigue actuando así”, escribió alguien.

En Latinoamérica, solemos decir “no alimentes al monstruo”. Y es cierto, a veces la mejor lección es no ceder ante los berrinches. Pero también sabemos que en hotelería y atención al cliente, hay que tener la piel más gruesa que una empanada y la paciencia de una abuelita.

La cereza del pastel: “¡Me robaste la comida!”

Como si no bastara, la señora pidió comida por delivery, puso mal la dirección y, cuando su pedido no llegó, ¡acusó a la recepcionista de habérselo robado! Hasta le pidió que saliera bajo la lluvia a buscarlo. Un usuario lo resumió perfecto: “¿No sabe que cerrado es cerrado y no es no?”.

Al final, la señora tuvo que salir ella misma bajo la lluvia a recoger su comida. Volvió empapada, rodó los ojos y se fue a su habitación. Dicen que en ese momento, el karma le sirvió la ensalada que tanto quería… pero con un toque de humildad.

Reflexión final: ¿Qué hacemos con los clientes “protagonistas”?

Esta historia se repite en muchos trabajos de atención al público en Latinoamérica: desde el supermercado hasta la tiendita de la esquina. Siempre habrá quien crea que las reglas no se aplican para él o ella, y que el personal está ahí solo para cumplir sus deseos.

¿La solución? Como dijo un comentarista, “ser amables, pero firmes”. No dejarse pisotear, pero tampoco caer en el juego del berrinche. Y, si te toca ser ese cliente, recuerda: todos somos protagonistas de nuestra historia, pero nadie es el centro del universo.

¿Tú qué opinas? ¿Te ha tocado lidiar con alguien así? ¿O, peor aún, has sido tú el protagonista de un berrinche? Cuéntamelo en los comentarios y hagamos catarsis juntos. Porque, como dicen por ahí, “al mal tiempo, buena cara… y si hay lluvia, paraguas y paciencia”.


Publicación Original en Reddit: Guest asked me to open restaurant when it was closed.