Cuando el “repartidor” intentó engañar a todos (pero no contó con nuestra astucia)
Si alguna vez pensaste que tu día en la recepción de un hotel sería aburrido, piénsalo dos veces. Hay días donde la realidad supera cualquier serie de televisión, y lo que te voy a contar hoy parece salido de una película de comedia… o de terror, según se vea. Porque sí, hay quienes creen que los recepcionistas somos tan ingenuos como para dejar pasar a cualquiera con la excusa de una entrega. Spoiler: no es así, y menos cuando la seguridad está en juego.
Imagínate la escena: tú, sentado vigilando las cámaras, y de repente aparece un tipo tocando el timbre, diciendo que es de “Doordash” para entregar algo. Hasta ahí, todo normal… pero el tipo ni siquiera trae bolsa, y encima, está fumando como si estuviera en el parque. ¿Repartidor? ¡Por favor! Aquí te cuento cómo terminó esta historia digna de meme viral.
Un “delivery” más falso que billete de tres pesos
Todo comenzó una noche común en la recepción de un hotel en Estados Unidos, pero perfectamente podría haber sido en cualquier gran ciudad latinoamericana, donde la picardía es moneda corriente. El protagonista, un recepcionista atento (como buen profesional), estaba vigilando las cámaras cuando un hombre tocó el timbre, diciendo con toda la seguridad del mundo: “Hola, soy de Doordash, traigo un pedido para la suite XYZ”.
Pero, como bien sabemos en Latinoamérica, “caras vemos, intenciones no sabemos”. El supuesto repartidor ni traía uniforme, ni mochila, ni nada que lo identificara… solo un cigarro en la mano y una actitud sospechosa. Así que el recepcionista, sin pelos en la lengua, le dice: “Disculpa, tú no eres de Doordash, mejor vete.” El tipo se fue sin protestar, probablemente pensando que la próxima vez tendría mejor suerte.
Pero aquí no acaba la historia.
Cambia de disfraz, pero no de mañas
Cinco minutos después, como si estuviera en una telenovela o en uno de esos sketches de comedia de los domingos, el mismo sujeto reaparece. Ahora trae una chaqueta diferente y un sombrero, creyendo que así nadie lo reconocerá. “Hola, tengo una entrega para la habitación XYZ”, repite, como si la segunda fuera la vencida.
El recepcionista, ya entre risas, simplemente lo ignora, y el individuo se va otra vez. ¿Qué pensaba? ¿Que estaba frente a un grupo de despistados? Como comentó un usuario en el foro, “no contó con que tenías ojos y más de una neurona”. Y es que en los hoteles, sobre todo después de un incidente grave (como una apuñalada reciente en ese mismo lugar), la seguridad está por encima de todo. Nada de visitas sin control, mucho menos de personajes dudosos.
El ingenio de la comunidad: de “Doordash” a “StabDash”
Lo más divertido de toda esta historia vino después, gracias a los comentarios de la comunidad, que no perdió oportunidad para bromear y analizar el caso. Uno de los comentarios más populares decía: “Quizá sí venía a entregar algo... pero no precisamente comida”. Otro, con humor negro muy al estilo de nuestras sobremesas familiares, agregó: “A lo mejor venía a entregar una apuñalada, ¿eso lo pide uno por DoorStab o por StabDash?”.
Muchos recordaron también aquellos sketches clásicos donde alguien intenta entrar a una casa usando disfraces absurdos, como el famoso “tiburón terrestre” (Landshark) de Saturday Night Live, pero adaptado aquí a nuestro folclore, sería como el “Chupacabras” tocando la puerta diciendo que trae un telegrama. En serio, este tipo parecía más bien salido de un capítulo de “La Familia P. Luche” que de una app de entregas.
No faltó quien sugiriera que, en realidad, el tipo era parte de “DrugDash”, haciendo referencia a “entregas” que nada tienen que ver con comida, y hasta hubo quien preguntó si el huésped de la habitación XYZ se quejó por no recibir su “pedido”.
Seguridad ante todo: la realidad de los hoteles latinos
Fuera de la broma, esta historia refleja una realidad que vivimos en muchos hoteles de Latinoamérica: la importancia de la seguridad y la necesidad de estar siempre alerta. Algunos lectores propusieron implementar sistemas de identificaciones, como en los edificios de oficinas, donde nadie entra sin credencial y validación previa. Otros recordaron las veces que, por exceso de confianza, han dejado pasar a quien no debían.
Pero la moraleja es clara: en la recepción no hay lugar para ingenuidades. Como decimos por acá, “más vale prevenir que lamentar”, y cuando algo huele raro, mejor cerrar la puerta y llamar a seguridad. Porque nunca falta el “vivo” que cree que puede engañar al personal… ¡y termina siendo el chiste del día!
Conclusión: No subestimen al recepcionista latino
Así que ya sabes, la próxima vez que veas a alguien intentando entrar con un disfraz improvisado y una historia dudosa, recuerda esta anécdota. En los hoteles, como en la vida, la astucia y el sentido común son tus mejores aliados. Y para los que piensan que pueden pasarse de listos: aquí no somos tontos, ¡y tenemos ojos en todas partes!
¿Te ha tocado vivir algo similar en tu trabajo? ¿Qué harías si te encuentras con un “repartidor” tan sospechoso? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este post con ese amigo que siempre quiere hacerse el vivo… ¡pero termina quedando en evidencia!
Publicación Original en Reddit: This person must have thought we are really dumb.